Marcha contra la macrocárcel de Zuera: “Habrá una vigésima”

Las últimas palabras de la organización de la Marcha contra la macrocárcel de Zuera, que este domingo, 10 de abril, cumplía XIX ediciones, fueron claras: habrá una vigésima edición

marcho

Tras un parón de dos años, debido a las restricciones por la pandemia y a la prohibición de movilizaciones, se volvía a celebrar esta movilización solidaria. Solidaria con las personas presas porque quienes están dentro de este centro penitenciario son las protagonistas, separadas por los muros, de la marcha.

Situada entre Zaragoza y Uesca en una zona de campos de cultivo en mitad de ninguna parte, la cárcel es un lugar donde el contacto humano con el exterior es inexistente. La política de construcción de macrocárceles, ideada por el gobierno del PSOE en los 90, sacó los centros penitenciarios de las ciudades y privó a las personas presas de todo contacto humano, más allá de los locutorios y el vis a vis.

Pero llegó la pandemia e incluso ese contacto desapareció meses enteros. De hecho, los vis a vis, la comunicación más cercana que tiene un preso una vez al mes, estuvieron suspendidos más de un año y cualquier otra comunicación fue complicada. Más horas de encierro en celda y mucha angustia acumulada.

La marcha de este año quería denunciar esta situación y, cómo no, la existencia de un sistema punitivista, que se va a ver impulsado con el crecimiento de la ultraderecha.

En un formato más modesto, pese a lo cual acudieron casi 100 personas, en coche, en el bus fletado por la organización y un aguerrido grupo de ciclistas, acudieron al aparcamiento de la cárcel alrededor del mediodía. Este año casi toda la afluencia fue aragonesa, aunque se espera que en futuras ediciones se retomen los viajes de personas movilizadas desde otros puntos del Estado.

Empezaron las actividades el sábado 9 con un animado concierto de las flamencas zaragozanas Komando Kumare en el CSO Kike Mur y antibingo para recaudar fondos para la Iniciativa ciudadana contra las macrocárceles, que organiza la marcha desde el año 2001.

Ya el sábado en el parking emitió de nuevo Radio Hawaii, la emisora efímera promovida desde las emisoras libres zaragozanas, que este año contó con los saludos y colaboraciones de encarceladas, familiares y un programa especial del Colectivo de apoyo a las mujeres presas de Aragón (CAMPA).

Durante el día se retomó la escritura a personas que los remitentes no conocen, pues dentro de los muros se agradece especialmente el correo.

También hubo labor de divulgación de luchas anticarcelarias, una pequeña exposición sobre qué es el Servicio de Orientación Penitenciaria y terminó la jornada con un excelente concierto de Franchi del Desierto y Vero, a dos voces y dos guitarras.

La marcha número XVIII fue en 2019. Era imposible saber que no habría una XIX hasta dos años después. Pero, esta vez sí, a por la vigésima.

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