
La Coordinadora Sindical Alternativa, compuesta por el Colectivo Asambleario de Trabajadores de Aragón (CATA), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), el Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT), Intersindical de Aragón (IA) y el Sindicato Obrero Aragonés (SOA), organizan hoy, 23 de abril, una manifestación en Zaragoza contra los recortes y por la derogación de la reforma laboral, para “expresar a las autoridades que los aragoneses y aragonesas tenemos cada vez menos motivos de celebración”. Esta convocatoria cuenta con el apoyo de varios colectivos de los movimientos sociales.
La manifestación comenzará a las 12.00 horas en la plaza de Aragón, en el edificio del Paraninfo, y finalizará en la Aljafería sede del parlamento de Aragón, con una cacerolada dedicada a las autoridades aragonesas.
Manifiesto unitario | No tenemos nada que celebrar
El 23 de abril toda la oligarquía aragonesa, militar, eclesiástica, empresarial, sindical del sistema se reúne para regocijarse antes nuestros ojos, de todos los logros obtenidos durante el año y dar sus premios, nosotros no tenemos nada que celebrar.
Ni el sindicalismo combativo ni alternativo ni los afectados por esta crisis del sistema. No tienen nada que celebrar los 116.173 personas que se encuentran en paro en Aragón, ni las 34.807 familias con todos sus miembros en paro, ni los 22.598 personas afectadas por ERES.
Las políticas conservadoras del gobierno de Aragón PP-PAR aprovechan como excusa la crisis para realizar recortes y aplicar su política reaccionaria. Se protagoniza un vergonzante trasvase de recursos de la educación pública a la educación concertada en una operación dirigida desde la consejera Sra. Serrat. Se está produciendo un recorte en la Sanidad Pública y se está intentando implementar el modelo madrileño, sin tener el más mínimo empacho en colocar como gerente a un imputado en causas penales, y proceder al desmantelamiento de la Sanidad Pública en beneficio de la privada.
Estamos ante una monumental estafa, el saqueo de los recursos de los pobres a los ricos.
En este proceso las condiciones de las familias trabajadoras se degradan a velocidad vertiginosa quedándose sin cobertura los sectores más débiles, mujeres, juventud, inmigrantes. Este grupo escogido de corruptos están utilizando las crisis para aniquilar nuestros derechos sociales, laborales y para apropiarse de los servicios públicos.
No tienen nada que celebrar las y los trabajadores afectados por la reforma laboral gracias al despido libre impuesto en las sucesivas leyes del PSOE y del PP, ni los despedidos con 20 días por año trabajado, ni los afectados por las clausulas de descuelgue de los convenios. No tienen nada que celebrar los jubilados que ven como sus pensiones se ven reducidas al incrementar su pensión menos que el coste de la vida (IPC). Nos quieren limitar o anular el “sistema de pensiones”, la calidad de la sanidad, la ley de la dependencia que la ha dejado inoperante.
Se está dinamitando todo el tejido asociativo joven, aplicando un recorte sin precedentes en las políticas de ayudas a las organizaciones juveniles y a los consejos de Juventud. Se está continuando con la política de desahucios por parte de las instituciones con la Ley Hipotecaria.
El presupuesto de Aragón ronda los 4.800 millones de euros, mientras la ayuda para el rescate de la banca ronda los 100.000 millones de euros, es decir, el presupuesto de Aragón unas 22 veces. Se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas.
No tienen nada que celebrar el 52% de las y los aragoneses que tienen grandes dificultades para llegar a fin de mes y son 123.000 personas que viven en penosas condiciones soportadas fundamentalmente por los jubilados.
El Gobierno aragonés es cómplice necesario del saqueo del Gobierno español, no amparando con una cobertura y un salario social para todos los aragoneses.
Por todo esto desde la coordinadora de sindicatos combativos convocamos una manifestación para decirles a la oligarquía aragonesa, que no vamos a seguir tragando, que les vamos a plantar cara, que no tenemos nada que celebrar. Que no vamos a seguir pagando sus celebraciones, mientras nos recortan, nos pisan. Porque no queremos volver a lo que teníamos antes de la crisis, queremos una transformación real.




