Mañana de domingo, del espanto a la nausea

05 junio, 2025. 13:03

La radio cita a Almudena Grandes, que nació cuatro años después que el librepensador de guardia de este domingo que pronto migrará a Ribagorza después de invernar en el mediterráneo. Cuando la playa casi desaparece bajo los cuerpos al sol, es momento para viajar al norte.

El resumen de prensa de esta mañana certifica que las clavijas de Cotatuero destruidas a primero de mes, ya han sido restituidas. El minuto de gloria del desvarío eco-fundamentalista se ha resuelto con 2.500 euros, una bagatela que sin duda, hubiera estado mejor empleada en cualquier otra cosa. La critica al modelo de turismo de montaña, tan desmedido como cualquier otro de los turismos, merece mayor inteligencia y habilidad que las demostradas en este lamentable episodio.

En este "Benicarló" lejos de "las veladas", jubilados de todas las nacionalidades micro-pedalean en sus bicicletas de litio de un lado para otro, despacio y envarados, como si entrelazaran seriamente, en sus idas y venidas el hilo del tiempo con el de la felicidad que les prometieran cuando las bicicletas solo tenían pedales. Cuesta creer que su desplazamiento tenga alguna utilidad, se diría que es un ejercicio de autoafirmación personal. Parecen decir que, puesto se mueven, están vivos. Consumo, luego existo.

El neo-liberalismo permea el individualismo triunfante con todo tipo de artes. La Inteligencia Artificial, las Energías Renovables, las Plataformas Logísticas o los Centros de Datos, están concebidos para retribuir anímicamente a la legión de pobres a la que explota. La felicidad consumista y el amor eterno al alcance de un clic junto a promesas de miles de puestos de trabajo para trabajadores dóciles. A mayor docilidad mayor promesa de felicidad.

La corriente | Pilar Iturralde 2025

Cientos de trabajadores juegan a pequeños burgueses gracias a que otros trabajadores como ellos, cobran cada vez menos con jornadas cada vez más largas. El discreto encanto de la burguesía low cost. Una sociedad de bajo coste integrada por personas baratas porque las almas se pueden comprar en rebajas en el mercado de la autosatisfacción. Mientras, el horror no cesa de llover en Gaza aunque no parece que sea suficiente para despertar de su letargo a la vieja Europa. Ni el duelo de Ucrania, Burkina Faso, Somalia, Sudán, Myanmar, Nigeria, Siria o Yemen son suficientes para revolver las entrañas de los habitantes de la comodidad que, para mayor perversidad e ignominia, levantan un muro de fascismo para preservar el gran negocio de las castas y el pequeño confort de sus esbirros.

El cambio climático del espíritu humano ha creado una tormenta perfecta y permanente situada sobre un mar recalentado de indiferencia y banalidad que no cesa de llover muerte sobre los inocentes que ocupan el trozo del mapa que anhelan los poderosos. Los poderosos que crearon el sionismo a golpe de talonario, reconstruyeron un país que jamás existió y se auparon sobre el sufrimiento en el ejemplo de colonialismo de más éxito de la historia. Los poderosos que han doblado todas las esquinas de la iniquidad sin que el espanto que debería producir en los habitantes de la actualidad de este domingo, cause la mínima merma en su impunidad.

A mayor abundamiento de esta espiral de inmoralidad, la franquicia de la infamia española calienta su propio mar de desdén e indiferencia vestida de neutralidad y libre comercio. Y si hace falta, para que la operación de marketing sea completa, se saca de las alcantarillas del poder real los casos de corrupción, más o menos presunta, que sean necesarios para mantener entretenido al populacho al que siempre le gusta pan y toros. No faltarán policías y guardia civiles patrióticas, ahítas de falsedades y medias mentiras con que alimentar a la clase, antiguamente conocida como trabajadora, y que ahora añora, desea y, lo que es peor vota, a los salvadores de la patria del momento. Un virus de difícil erradicación que solo la cultura, el diálogo y la tolerancia podrían mantener a raya. Pero esos antivirus son escasos en estos tiempos. Si el sionismo produce el espanto en Gaza, la realidad española nos conduce directamente a la nausea.

Tristemente el pensamiento progresista no parece acabar de encontrar un referente social creíble. Y no será porque no haya mentes capaces y discursos equilibrados. Pero si a una social democracia, más bien pacata y poco ambiciosa, se la tilda de comunista y está voz de falsedad le contesta el eco de la ignorancia, las posibilidades para el librepensamiento disminuyen. Cuando ya se ha esparcido tanta inmundicia es muy difícil escribir un relato de convivencia esperanzador.

Llegado el momento y tal como anda la actualidad, la de lejos que genera el espanto y la cercana que produce la nausea, solo queda huir de los caminos trillados por turistas en Benicarló o Cotatuero y prestar oído a palabras guardadas en libros como los de Almudena Grandes que abren un resquicio de esperanza. Un resquicio más allá de la geografía y el tiempo.

"Feliz es un adjetivo complicado, demasiado extraordinario. Si se repite pierde valor, en lugar de ganarlo", Almudena Grandes. Las edades de Lulú


Artículo publicado originalmente en el blog La Ribagorzana.

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