Culturas  Entrevistas

Mafalda: «Somos altavoz, todas nuestras letras nacen de pensamientos colectivos y están nutridas directamente de luchas de base»

La banda valenciana Mafalda presenta este viernes en la Sala López de Zaragoza su último disco 'Palabras forman caos'. Hemos hecho con ellas un repaso por los temas que componen este último trabajo, mientras nos preguntamos, ¿Cuáles son las palabras que forman tu caos? Ese es el reto.
| 13 diciembre, 2018 10.12
Mafalda: «Somos altavoz, todas nuestras letras nacen de pensamientos colectivos y están nutridas directamente de luchas de base»
Mafalda.

“Claro, lo malo que la mujer en vez de jugar un papel, ha jugado un trapo en la Historia de la humanidad”, reflexionaba Mafalda desde la Argentina. Mafalda, desde València, se atrevió a recoger ese brillante legado de la crítica valiente y la alegría combativa para, además, ponerle música.

‘Palabras forman caos’, es el nombre del último disco de Mafalda, en el que continúan con su característica propuesta fusión, rica y ecléctica, fluida, llena de frescura y originalidad, donde ponen ritmo y melodía al pensamiento divergente de las oprimidas. De ellas nace, y a ellas se dirige la actitud comprometida de Mafalda.

Su poesía es clara, brillante y elaborada. Habla sobre lo que a todo el mundo le preocupa, con mucha sinceridad y sin estereotipos. De la lucha, el poder y la resistencia, pero también de las relaciones, el amor y la familia.

Este viernes, 14 de diciembre, Mafalda visita Zaragoza presentando su nuevo disco en la Sala López. Hemos hecho con ellas un repaso por los temas que componen ‘Palabras forman caos’, mientras nos preguntamos, ¿Cuáles son las palabras que forman tu caos? Ese es el reto.

Diego M. Roig (AraInfo).- Esa mitad ausente de los libros de Historia, ¿es la principal razón de ser de Mafalda?

Mafalda.- Reivindicar la mitad olvidada en la Historia forma parte intrínseca de Mafalda, pero no es nuestra única razón de ser. Existimos para expresar lo que nos atraviesa musical, personal y políticamente, y en ese espectro se encuentran muchas realidades. Una de ellas es la falta de referentes femeninos en todos los ámbitos de la vida pública, y es algo que desde el momento en que fuimos conscientes, sentimos que debíamos darle voz.

DMR (A).- El feminismo en el siglo XXI, ¿creéis que puede tener la potencia transformadora que tuvieron otros movimientos sociales en el siglo XX? ¿Ya la está teniendo?

M.- Creemos firmemente que el movimiento feminista ha venido para quedarse, que reivindicaciones que se llevan haciendo durante años están por fin teniendo la fuerza y el eco que siempre han merecido. El trabajo de compañeras años atrás ha permitido que estemos hoy donde estamos, aunque todavía quede mucho camino por recorrer y las generaciones venideras aún tienen faena por delante. Estas personas que vienen detrás están empezando a crecer en un contexto donde el feminismo ocupa una parte muy importante de la vida socio-política y esto va a marcar un antes y un después, estamos seguras. La potencia transformadora del feminismo será cada vez mayor siempre y cuando éste sepa reinventarse atendiendo al contexto histórico y político del momento y trabajando desde la interseccionalidad.

DMR (A).- “Soy un esclavo, me he tragado su relato”. ¿Pensáis que la clase trabajadora del Estado Español se ha tragado ese relato que le decía que era clase media?

M.- Es un poco la referencia que intentamos hacer. Vivimos en un estado permanente de lucha por dejar de ser pobres y lograr salir de esa «clase media», pisoteando a todo o todas las personas necesarias con tal de alcanzar esa miel que nos promete el capitalismo.

Mafalda.

Mafalda.

DMR (A).- “En la derecha no había nada, y en la izquierda una patraña”. Sin embargo en la extrema derecha hoy aparece Vox con fuerza ¿se avecinan tiempos de palabras vacías y con mucho más caos?

M.- Vienen tiempos donde les pobres seguimos siéndolo y encima nos matamos entre nosotras. Que la ultra derecha entre dentro del imaginario de ciertas personas, denota que están realmente hartas. ¿Cómo le pides a personas que viven con seiscientos euros al mes que confíen en una clase política que ni siquiera es capaz de ponerse de acuerdo?

DMR (A).- ¿Seguirá siendo esa nuestra pena?

M.- La pena es que no sabemos escuchar. La pena es que no nos demos cuenta de que, además del desencanto lógico con la clase política, el racismo, que es el principal germen del fascismo, nunca ha llegado a morir. Hay compañeras racializadas que llevan años gritándonos que esto iba a suceder, que no es nada nuevo pero desde nuestra posición de blanc@s privilegiad@s, no nos parece tan fácil escuchar cuando no nos toca. Hacemos hincapié en esto precisamente porque, algo tan obvio como que el movimiento antifascista que conocemos (así como la realidad en que acostumbramos a movernos), no está suficientemente racializado, no nos parece alarmante. Y esta es una crítica que debemos escuchar urgentemente y empezar a actuar en consecuencia. Nos quieren comer terreno estos racistas, machistas, tránsfobos… y no queremos permitirlo, pues es momento de callar, escuchar, nosotras las primeras y ponernos manos a la obra.

DMR (A).- ¿Y nuestra suerte?

M.- La suerte es que aún podemos trabajar para tejer alianzas.

DMR (A).- ¿Por qué hacen falta hoy cantautores de guitarras afiladas?

M.- Cuando escribimos «los viejos cantautores afinan sus guitarras, es tiempo de canciones es tiempo de batallas» quisimos hacer referencia a todes eses cantautores que en el pasado le pusieron voz y música a la pobreza, la guerra, la pena y en consecuencia al amor. Ese tiempo no ha pasado y eses cantaures deben volver. Vuelve a ser momento de cantar por la libertad y de luchar como nunca.

DMR (A).- La historia del hombre que huye, en cierta forma me recuerda al odio a los indiferentes de Gramsci, o a “Primero vinieron…” de Niemöller. ¿Qué habéis querido transmitir con esta historia?

M.- La política afecta a cada aspecto de nuestras vidas, el protagonista de esta historia se abruma por la idea de verse envuelto en una vorágine de conflictos político/morales continua y prefiere lanzarse a la carretera a andar, andar y andar. La realidad finalmente le golpea, no se puede huir del mundo en el que vives, puedes luchar para cambiarlo todo o correr como un cobarde, la realidad acabará cogiéndote.

DMR (A).- Deconstruirse y no olvidar cuidarse a una misma, ¿es el camino para avanzar hacia unas relaciones sexoafectivas sanas?

M.- No tenemos la respuesta, nuestras relaciones también son una catástrofe. Pero quisimos dar un enfoque distinto a «absurdas pero necesarias». También existen relaciones sanas y al menos no tan tóxicas que se pueden cuidar con trabajo, deconstrucción y cuidados. Y cuidarse a una misma es una parte esencial para poder cuidar a l@s demás.

DMR (A).- “Cuantas historias se esconden en casa”. Me da la impresión de que en Blood Ties pretendéis cuestionar el ámbito familiar actual ¿Por qué esa necesidad de poner voz a lo privado, a la cotidianidad oculta?

M.- Creemos que en el conflicto político de nuestra cotidianidad y en la deconstrucción de esta comienza a tambalearse ese sistema que tan enfermo se encuentra.

Blood Ties habla también de temas que nos tocan de cerca y sentimos que nos curamos un poco cuando hablamos de ellos.

Cartel del concierto de Mafalda en Zaragoza.

Cartel del concierto de Mafalda en Zaragoza.

DMR (A).- ¿De dónde bebéis, qué os influencia, para ser capaces de viajar en vuestras letras desde cuestiones político-sociales macro, hasta llegar a lo micro, lugar en el que ponéis voz y música a los pensamientos más íntimos de mucha gente?

M.- Nos influencian desde bandas como Maximum the hormone pasando por Antonio vega y sin olvidar a Supertramp. Somos personas muy diferentes en gustos y en personalidad, el trabajo duro fue conseguir aprovechar lo mejor de cada una para juntar todas esas palabras que forman nuestro caos. Y conversaciones en la furgoneta nunca faltan.

DMR (A).- En R.O.C.K os desnudáis. Es una feroz, valiente y sincera autocrítica… ¿Hay que derribar los mitos del rockanrol?

M.- No sabemos si «hay» que hacerlo pero nuestra realidad y la de muchas bandas es distinta a la de «sexo, drogas y rock´n´roll». No vivimos esa vida y pensamos que hay una corriente nueva de bandas llenas de mujeres que aporta un concepto nuevo sobre cómo vivir esto de «la música».

DMR (A).- ¿El escenario es militancia?

M.- Preferimos pensar que somos altavoz, todas nuestras letras nacen de pensamientos colectivos y están nutridas directamente de luchas de base. Nos gusta pensar que acompañamos estos momentos socio-políticos dándole un toque musical.

DMR (A).- Dicen que “palabras forman caos” es vuestro mejor disco ¿En qué se diferencia de los anteriores?

M.- No sabemos si es nuestro mejor disco, pero sí que es con el que mejor nos sentimos. Trabajamos duro para organizar nuestro caos y nos hemos encontrado con canciones más redondas, Mireia al saxo le ha dado un color precioso al disco y en general nos encontramos con letras menos panfletarias y que hablan más de nuestras vidas.

DMR (A).- ¿Cuáles son las palabras que forman vuestro caos?

M.- Memoria, familia, producir, crear, lucha, huye, cuidar, resistir, prisma, monstruo, ídolo, plaga.

13 diciembre, 2018

Autor/Autora

Colaborador de AraInfo. @DiegoMRoig


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