Mundo

Macron declara el «estado de emergencia económica y social» y anuncia un paquete de medidas ante las protestas de los “chalecos amarillos”

Tras una semana de silencio, el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron declaró este lunes el "estado de emergencia económica y social" con el objetivo de abrir un debate que permita alcanzar "un nuevo contrato social" y anunció un paquete de medidas, en respuesta a la ola de protestas de los 'chalecos amarillos'
| 10 diciembre, 2018 21.12
Macron declara el «estado de emergencia económica y social» y anuncia un paquete de medidas ante las protestas de los “chalecos amarillos”
Macron durante la declaración institucional. Foto: @gouvernementFR

En una declaración institucional, Macron anunció un paquete de medidas de choque apelando directamente a su Gobierno y al Parlamento para que salgan adelante. Así, en 2019 el salario mínimo (que en la actualidad es de 1.498 euros brutos) subirá cien euros mensuales «sin que le cueste nada a los empresarios»; el pago de las horas extra y de las primas de final de año quedarán libres de impuestos; y la subida impositiva prevista para el próximo año queda anulada para las personas pensionistas que cobren menos de 2.000 euros mensuales.

La declaración de Macron llega tras su silencio de una semana y después de reunirse este lunes durante más de cuatro horas con sus ministros, las cinco principales centrales sindicales y la patronal con el objetivo de llegar a una solución ante las masivas protestas que comenzaron hace un mes contra la subida del impuesto sobre los combustibles y que han ido aumentando hasta reclamar cambios profundos en política y economía.

En sus primeras palabras, Macron condenó los disturbios que se han registrado en las protestas de los “chalecos amarillos”. «Un estallido de la violencia es inadmisible. Ningún malestar justifica un ataque a un político, a un gendarme, a un comercio o a bienes públicos», afirmó. Cabe recordar que solo el pasado fin de semana se realizaron más de mil detenciones y medio centenar de personas resultaron heridas tras las cargas policiales y gases lacrimógenos lanzados por la policía francesa.

El jefe de Estado francés ha atribuido parte de la violencia a la «indulgencia» de la que «se han beneficiado sus culpables» por parte de «políticos irresponsables» y de «oportunistas» cuyo único objetivo sería «llevar a la República al desorden y la anarquía». En este sentido, Macron hizo un llamamiento a «recuperar la normalidad» en todo el Estado. «Cuando la violencia se desata, la libertad cesa. De ahora en adelante, la calma y el orden republicano deben reinar», ha añadido.

Sin embargo, Macron reconoció: «No ignoro que hay ira y me parece que es justa», aludiendo a «las y los trabajadores que no llegan a final de mes y se levantan muy temprano y llegan muy tarde», a «la madre soltera que no tiene con quién dejar a sus hijos» y a «los jubilados enfadados que han contribuido durante toda su vida y ahora no pueden seguir adelante». De este modo, manifestó: «Las personas más frágiles no tienen su reconocimiento en esta sociedad […] esto viene de lejos, son 40 años de problemas para los trabajadores. El problema es que nos hemos acostumbrado a ello».

Macron también ha admitido que sus palabras «han herido a algunos» en el pasado y consideró justificado el descontento que ha provocado las protestas y que en este año y medio su Gobierno «no ha sabido dar una respuesta rápida». «Asumo mi responsabilidad. Puede que les haya dado la sensación de que no estaban entre mis preocupaciones ni entre mis prioridades, de que no era mi problema, pero no es así», ha asegurado.

Al margen de las medidas anunciadas de «emergencia económica y social», el presidente francés ha considerado necesario alcanzar «un nuevo contrato social» para el Estado francés y con este objetivo ha convocado a todos los agentes políticos, económicos y sociales a «una reflexión profunda, a un debate sin precedentes». Macron ha abogado por «un equilibrio en la fiscalidad para permitir la justicia y la eficacia» del sistema. «Necesitamos que nuestras grandes empresas y nuestros ciudadanos con más posibilidades apoyen a los demás», ha sostenido.

Sin embargo, ha rechazado recuperar el impuesto sobre las grandes fortunas para no provocar una fuga de capitales, apostando en su lugar por fortalecer la lucha contra el fraude fiscal. En este sentido, ha indicado que las grandes empresas «tienen que pagar impuestos y tienen que hacerlo en Francia».

Ha apuntado igualmente a reformas del sistema de pensiones y del subsidio por desempleo, «con reglas más claras y más justas que recompensen a los trabajadores», y de la ley electoral, «para que se escuchen mejor las distintas opiniones», y a abordar los desafíos de la inmigración y el cambio climático. Macron se ha atrevido incluso a proponer una revisión de «la organización del Estado, demasiado centralizado desde hace décadas».

Macron se ha mostrado consciente de que son cambios importantes, pero ha esgrimido que el Estado francés vive «un momento histórico». «No retomaremos el curso normal de nuestras vidas sin que hayamos entendido lo que ocurre, sin cambiar nada», ha afirmado. Al mismo tiempo ha expresado su confianza en que desde «la unidad, el respeto y el diálogo» se saldrá con éxito de esta catarsis.

Por último, Macron se ha ofrecido a «coordinar» este «esfuerzo nacional» y ha anunciado que se reunirá con todos los alcaldes, los «interlocutores naturales» de la ciudadanía, «para sacar adelante este nuevo contrato con la nación».

10 diciembre, 2018

Autor/Autora


Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR