En un momento crucial en el que la educación ambiental “es más necesaria que nunca para afrontar retos ambientales como la crisis climática, con todo lo que conlleva, la conservación de nuestro territorio o una mínima calidad de vida de las personas”, desde la Asociación de Educadoras y Educadores Ambientales de Aragón (AEDUCAA) ven con preocupación “cómo las estructuras y los borradores de presupuestos de las principales administraciones aragonesas, Ayuntamiento de Zaragoza y Gobierno de Aragón, van justo en la dirección contraria y en vez de potenciar la educación ambiental la están asfixiando”.
En la presentación de diciembre del borrador de presupuestos de Aragón para 2026 se pudo ver cómo “el concepto de educación ambiental desaparecía en las menciones de dicha presentación y las posibles partidas destinadas a ello se veían reducidas”, aseveran desde AEDUCAA, y añaden que “esa situación es todavía peor en la reciente presentación del borrador de presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza para 2026”.
Por un lado la educación ambiental como tal “desaparece de la estructura presupuestaria y dicho concepto no aparece mencionado, a pesar de contar con programas que han sido pioneros desde hace décadas y un auténtico referente en el país. Pese a ello, la referencia ha desaparecido, como desde hace unos años la denominación del Gabinete de Educación Ambiental, y para buscar los restos de esos programas y esa actividad hay que irse en los presupuestos al críptico epígrafe ‘Programa One Health’. Una denominación que al buscar en la estructura municipal nos dice que dicho programa de nombre anglosajón ni siquiera existe”, detallan desde AEDUCAA.
“Por si fuera poco con ese anonimato, el borrador de presupuesto lo recorta drásticamente, pasando de 525.000 euros en el actual ejercicio a 450.000 euros para el de 2026. Un recorte del 15% en un solo año que se une a los sucesivos recortes de años anteriores que lo habían convertido ya en un presupuesto insuficiente y deficitario y en el que el nuevo recorte significará la puntilla para muchos de los programas”, recalcan.
Algunos de esos programas son auténticos éxitos y referentes nacionales y estatales, “como pueden ser los diferentes de Huertos escolares, Galacho de Juslibol, Parque Oliver o Infraestructura Verde, entre otros”, relacionan, y añaden como ejemplo “de lo que va a significar para estos programas, que el centro de visitantes del Galacho de Juslibol acaba de anunciar a partir de ahora como consecuencia del recorte su cierre entre semana”.
Los recortes se extienden incluso a extensiones de la educación ambiental como el Centro de Documentación del Agua y del Medio Ambiente de Zaragoza (CDAMAZ) que pasa de 260.000 euros a un presupuesto de 186.000, reduciendo en un sólo año casi un tercio su capacidad operativa.
Por todo ello, y alarmadas por la situación de progresiva “invisibilización y desaparición de la educación ambiental” en las estructuras y presupuestos tanto del Gobierno de Aragón como del Ayuntamiento de Zaragoza, desde AEDUCAA solicitan “la reversión de esta situación, y ahora que los presupuestos todavía son borradores y se está a tiempo, que se devuelva a la educación ambiental el papel fundamental que merece”.
Para concluir, recuerdan que “coincide que en estas fechas, el 26 de enero, es el Día Mundial de la Educación Ambiental y es por ello inmejorable ocasión para recordar que una buena educación ambiental es la mejor herramienta para prevenir y solucionar los problemas actuales que nos darán un futuro como sociedad”.

