"Los medios y el público en general están confundiendo las necesidades hipotéticas de capital en un escenario adverso, con un agujero patrimonial"

Insisto en que el agujero patrimonial se produjo por la desastrosa gestión en el periodo 2001-2009, en el que se asumieron riesgos inmobiliaros extraordinariamente altos, sin tener en cuenta principios elementales de prudencia empresarial, ocultando información al Banco de España y omitiendo incluso los mecanismos de control de la propia entidad. Bien es cierto que los integrantes de esos mecanismos (comisión de control, asamblea de compromisarios, etc) actuaron como convidados de piedra salva a la hora de cobrar sus dietas. Ese agujero patrimonial, ya cubierto, dio al traste con el capital propio de la caja (unos 800 millones de euros …

Insisto en que el agujero patrimonial se produjo por la desastrosa gestión en el periodo 2001-2009, en el que se asumieron riesgos inmobiliaros extraordinariamente altos, sin tener en cuenta principios elementales de prudencia empresarial, ocultando información al Banco de España y omitiendo incluso los mecanismos de control de la propia entidad. Bien es cierto que los integrantes de esos mecanismos (comisión de control, asamblea de compromisarios, etc) actuaron como convidados de piedra salva a la hora de cobrar sus dietas.

Ese agujero patrimonial, ya cubierto, dio al traste con el capital propio de la caja (unos 800 millones de euros en 2007) más los beneficios del periodo 2007-2011. Baste como ejemplo destacar que en el primer semestre de 2012, Caja 3 obtuvo unos 105 millones de beneficio bruto (descontados gastos generales, nóminas, etc) de los que 100 fueron a provisiones y cuatro y pico a beneficio neto.

No tengo ni los conocimientos ni los medios para hacer un cálculo preciso, pero estimo que el quebranto patrimonial sufrido por la entidad rondará los 1.500 millones de euros.

Los famosos 779 millones de los que todo el mundo habla, son los que necesitaría Caja3 para cumplir con los requerimientos de capital propio (el dinero que tiene que tener la entidad en su hucha, por si vienen mal dadas) en el caso de que el Producto Interior Bruto del país cayera por encima del 6 % hasta 2014, el parto se incrementara de forma continua hasta alcanzar el 27 % y el precio de las viviendas y solares bajara más del 20 % y el 50 % respectivamente.

De esos 779 millones calculo que más de cuatrocientos los va a obtener al vender (traspasar) al SAREB (Banco Malo, Sociedad de gestión de activos procedentes de la reestructuración bancaria), consiguiendo el resto mediante la emisión de bonos contingentes convertibles (COCOS). Esos bonos se pueden amortizar en cinco años. Hay que pagar un tipo de interés elevado (sobre el 7,75 %) pero al capital propio también se le puede sacar rentabilidad, con lo que el coste real es bastante menor.

Lo que sigue pretende ser una recopilación de las cuestiones que me parecen fundamentales en el proceso que estamos viviendo. Todas son aplicables a CAI, salvo las relativas al endeudamiento externo y a la emisión de participaciones preferentes.

I) Las políticas fiscales y la desregulación en materia de suelo de la segunda mitad de los noventa, favorecieron la especulación inmobiliaria. En mi opinión, fue premeditado. Hay que recordar la eliminación de los largos periodos de propiedad sobre un bien para poder liquidar las plusvalías sin elevado coste fiscal, la paulatina reducción de la presión fiscal sobre las rentas altas y del capital y la asunción a nivel estatal y empresarial de "contabilidad creativa", eufemismo acuñado para denominar prácticas hasta entonces consideradas engañosas, falsas, inmorales y carentes de ética. A este escenario fiscal, se le sumó una desregulación sin precedentes de los mecanismos de recalificación del suelo, que se dejaron en mano de las corporaciones locales. Cualquier ayuntamiento podía recalificar el suelo bajo su control.

II) Para conseguir un escenario que favoreciera la obtención de enormes y rápidos beneficios, era necesario poner en juego enormes cantidades de dinero. Las Cajas de Ahorro, que suponían el cincuenta por ciento del sistema financiero español, fueron utilizadas a tal fin. Se creó (o se fortaleció) un complejo promotor-financiero que se abastecía de los enormes recursos acumulados como reservas de capital por las Cajas para que los gestores de éstas, asociados a promotores, alimentaran una burbuja especulativa inmobiliaria. En la práctica, supuso que el patrimonio financiero y los ahorros de las clases populares (1) fueron utilizados por los poderes económicos para especular en contra de esas mismas clases sociales.

III) Esta maniobra tuvo varias consecuencias:

  • Encareció hasta extremos inverosímiles el precio de la vivienda, ya fuera en propiedad o en alquiler.
  • Sobredimensionó de forma grotesca el sector de la construcción y actividades ligadas, atrayendo gran cantidad de mano de obra no cualificada.
  • Propició la obtención de beneficios astronómicos en periodos de tiempo relativamente cortos, favoreciendo todo tipo de operaciones de blanqueo de capitales, compraventas amañadas, comisiones, intermediarios, recalificaciones absurdas, deterioro del medio urbano y rural, masificación de las zonas turísticas y todo tipo de excesos relacionados con una actividad que acabó fuera de control. La corrupción se convirtió en una constante.
  • Convirtió a las corporaciones locales en organismos dependientes del proceso especulativo, al recaudar una parte del pastel vía impuestos, si bien se veían obligadas a efectuar cuantiosas inversiones en equipamientos que ahora se develan innecesarios e inútiles, cuando no llevaban a cabo proyectos megalomaníacos: Nuevas pirámides, otros valles de los caídos.
  • Impidió el desarrollo de otras áreas de economía real, al consumir gran parte de los recursos económicos puestos en juego. Convirtió al país es un monocultivo del ladrillo, abandonando total o parcialmente programas de desarrollo industrial, investigación, conocimiento y formación. Abortó las posibilidades de desarrollo del país y dejó sin horizonte viable a generaciones de jóvenes: Los preparados, porque no tienen lugar en el que desarrollar sus conocimientos y habilidades. Los no preparados porque, al estallar la burbuja, no tienen opciones al haberse dedicado durante unos años cruciales a actividades de baja cualificación. A muchos de los primeros, no les queda otra opción que emigrar fuera de su comunidad o del país. A muchos de los segundos, sólo les queda la desesperanza.
  • Creó tensiones y enfrentamientos entre distintas comunidades por el control sobre los recursos hídricos, cada vez más necesarios para llevar a cabo los vastos programas de urbanización de extensas superficies.

IV) Pronto el capital se agotó. Los recursos de los clientes no bastaban para alimentar la enorme necesidad de dinero de las entidades para mantener la burbuja. Los gestores de las Cajas (gran parte de ellas) decidieron captar recursos fuera del estado. A tal fin, se prodigaron las emisiones de distintos activos de renta fija (pagarés, obligaciones, bonos...) (2) que se colocaban sin problemas en mercados internacionales, gracias a la elevada rentabilidad nominal de los mismos, muy superior al precio del dinero en los mercados interbancarios y de deuda pública.

V) El mecanismo interno de las Cajas para la especulación fue la creación o participación en cientos, miles (3) de empresas de promoción inmobiliaria, constituidas con un bajo capital social, con la garantía de la Caja propietaria. Estas empresas recibían enormes créditos de la Caja matriz, para la adquisición de terrenos y posterior construcción de edificios. La garantía de los créditos era el terreno adquirido y la obra realizada. Terminada ésta, los interesados adquirían los bienes inmuebles haciéndose cargo (subrogándose) de la parte alícuota del préstamo inicial. Por este procedimiento, las Cajas intervenían en todo el proceso: Financiación de la compra del terreno así como de la construcción, venta de los inmuebles y captación de las hipotecas individuales resultantes. Al calor de esta operatoria, iniciaron maniobras de expansión con apertura de oficinas en casi cualquier rincón del país.

VI) Los órganos de control de las cajas, en los que estaban representados los poderes públicos (hasta con un 40 % del total), impositores (15%), entes fundacionales, empleados y otras instituciones de las zonas de actuación de las cajas, hicieron caso omiso de las más elementales normas de prudencia, responsabilidad y buen gobierno, contraviniendo cualquier código ético y convirtiendo el derecho constitucional a la vivienda en una mueca grotesca.

VII) Los poderes públicos hicieron caso omiso de las claras señales de sobrevaloración del parque inmobiliario. Baste recordar los conclusiones del relator para la vivienda de la ONU en sus distintas intervenciones sobre el caso español. Para colmo, la enorme atomización del entramado legal que sustenta los permisos y trámites necesarios, hizo casi imposible cualquier intervención decidida del gobierno central para evitarlo. No digo que lo intentaran; digo que si lo intentaron, lo tenían muy difícil. Conviene recordar que las viviendas construidas en los momentos álgidos de la burbuja, habían sido autorizadas años atrás. Se abandonó conscientemente cualquier política decidida en materia de vivienda protegida, con la única finalidad de favorecer los requerimientos del complejo promotor-financiero.

VIII) Al estallar la burbuja, se fue produciendo el impago de miles de créditos de promoción garantizados por terrenos y/o construcciones. En el caso de particulares y empresas promotoras de corte familiar, supuso su ruina. En las operaciones promovidas directamente por las Cajas, hizo que éstas tuvieran que quedarse cantidades ingentes de suelo y obra, terminada o no.

IX) Las emisiones de activos en mercados extranjeros se fueron renovando mediante nuevas emisiones, al tener las cajas cada vez más reducida su capacidad para hacer frente a sus compromisos de pago. Las dudas sobre la solvencia del complejo promotor-financiero fueron aumentando, elevando los intereses que los inversores exigían para suscribir nuevos títulos. Conforme aumentaban los tipos de interés, disminuía la viabilidad de las entidades financieras españolas, que tuvieron que ser reflotadas mediante dinero público. Al final, los mismos ciudadanos a los que se les ha expoliado su patrimonio, encarecido o imposibilitado el acceso a una vivienda digna, destruido su empleo, despojados los más jóvenes de la posibilidad de acceder a un trabajo digno, se tienen que hacer cargo, a través de la deuda pública del estado, de deudas gigantescas que han permitido enriquecerse hasta límites inimaginables a una minoría.

X) Al aumentar las dudas sobre la solvencia del estado (riesgo país) aumentaron las dificultades de todas las entidades financieras para conseguir captar recursos económicos fuera, por lo que tuvieron captarlo en el mercado nacional. Las sucesivas guerras de pasivo, por las que las entidades están y han estado comprando el dinero a tipos superiores que los que cobran por sus préstamos, ha tenido un nuevo efecto perverso: Los clientes pudientes obtienen condiciones insostenibles (generan pérdidas a las entidades, pues les tienen que pagar elevados tipos) y los clientes económicamente débiles obtienen intereses que tienden a 0 y pagan elevadas comisiones por servicios que antes eran gratuitos o tenían un precio razonable.

XI) Como quiera que la recaudación fiscal española se basa sobre todo en las rentas del trabajo (las rentas del capital y empresariales contribuyen en mucha menor medida) volvemos a la paradoja de que las clases populares, expoliadas en la gestión de las cajas y la burbuja inmobiliaria, sufren un nuevo expolio, al tener que soportar mayor presión fiscal; IRPF, consumo, tasas, copago de servicios públicos, etc.

XII) Algunas de las empresas que están interviniendo en los procesos de privatización de la seguridad social, tienen fuerte presencia accionarial de las cajas de ahorros. Es una nueva burla que añadir a la ya larga lista, una prueba más de la pérdida absoluta de referentes éticos en la gestión de las cajas.

XIII) La dación en pago, tan perseguida por parte de los colectivos de ciudadanos atrapados por hipotecas inviables, es una práctica común en el crédito promotor a ciertos niveles. Salvo las pequeñas empresas constructoras, habitualmente de corte familiar, muchas de las cuales han quebrado y llevado a la quiebra personal a sus propietarios, en las grandes la única garantía de devolución del préstamo promotor es el terreno y, si la hay, la obra realizada.En todos estos casos la entidad se queda con el terreno y los responsables de la empresa promotora se van de rositas. Una buena prueba es Bankia, que por este procedimiento se ha convertido en el mayor propietario de suelo urbanizable del país.

Fernando D. (trabajador de una Caja de Ahorros) | Para AraInfo

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1) Utilizo la expresión "clases populares" como referencia a "un abanico amplio de hombres y mujeres pertenecientes al pequeño mundo del trabajo y de la producción y a nuevos sectores letrados. Sus miembros comparten la lucha por los derechos ciudadanos, por el libre acceso a los espacios políticos, por definir la propiedad a partir de los productores y por la creación de mecanismos de sociabilidad y de organización, a la vez que forjan un nuevo discurso sobre la cultura, la asociación, la movilización colectiva y crean un imaginario y un lenguaje común." http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=121280

2) El caso de la Caja de Ahorros del Mediterráneo es paradigmático. En noviembre de 2011, tenía deudas contraídas por 24.000 millones de euros http://www.elconfidencial.com/economia/2011/11/17/la-cam-eleva-sus-necesidades-de-liquidez-a-24000-millones--87856/

3) Baste como ejemplo el caso Bankia: En Diciembre de 2011 tenía 280 socios promotores inmobiliarios. http://economia.elpais.com/economia/2012/09/24/actualidad/1348512866_025945.html

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