Aragón ye como ixa muller silenciata que, debán d'os comentarios despeutivos de bel ex parella o bels ombres de gran inferioridat y, en gran mida, con una baixa autoestima, no se las ascuita y toz istos ombres, acomplejaus, abendo- las visto por cualsiquier parte d'a ciudat o por retes socials no tienen garra pudor para inchuriar- las o, lo que ye más grave, para convertir- las en mensacheras que bi ha que matar-las por tener bella información que, talmén, daría atro sentiu t'o cuento.
¿Cuál ye lo problema? Que cuasi nunca se las ascuita (la Enquisición no morió) y tienen istas mulleres que soportar comentarios, indireutas con masiada conformación y, cuan ya son fartas de tanta inchuria y mala fé, decir cuatre verdaz a toz istos que van creyer la información sobre ellas y no van contrastar. Ya lo dice la mazada “si quiers mentir di lo que sientas decir”.
Pues bien, Aragón, ye como ixa muller silenciata que ha teniu que aguantar masiada desinformación sobre la suya historia, sobre los suyos simbolos y que no ha feito, la suya chen, una desfensa con corache perque ye bueno fer autocritica y, sin lugar a dudas, Aragón ha estau pasivo, masiau bienmandau o respetuoso para no encarrañar.
Y siento decir que, a veces, tienes que pegar el puñetazo en la mesa. Aragón, desde la democracia ha sido negada (alguna vez se podría hablar cómo nuestro Estatuto de Autonomía fue aprobado por la vía ordinaria, a pesar de nuestra historia, y sin unos representantes que tuvieran pitera para ser más incisivos) y ha sido silenciada no ya por unas instituciones políticas, sino también por el pueblo aragonés.
No hace mucho comencé a estudiar aragonés y, cuando lo dije a varias personas entre ellas a una ex pareja (lo tengo por un hombre culto y que habla varios idiomas y, por añadidura, sus orígenes son oscenses), me dijo que para qué hacía eso. Esto me hizo reflexionar que podemos aprender inglés, chino y hasta suajili pero, cuando intentas preservar la lengua del pasado, te vienen con un para qué por no encontrarle sentido para mantener viva esta lengua. Si nos ponemos así, tampoco tiene sentido mantener vivo el latín o el griego, pero ahí están y, si no ponemos más extremos, tampoco tiene sentido salvaguardar las iglesias, retablos, catedrales, libros incunables... Lo que me quedó claro es que todo aquello que no se ve o no da rédito económico, se olvida, se desdeña.
Y sí, esto guarda relación con la situación actual y los aranceles de Trump y la consiguiente guerra comercial. Aragón y las mulleres silenciatas son las víctimas de un matón cualquiera, póngase Trump u hombres desquiciados o Estado desmemoriado, ante los que sólo hay una respuesta: hacerles frente y no guardar silencio.
Los aranceles de Trump tienen como objetivo obligar al resto de países a doblegarse al, cada vez, más extinto imperio yanqui (que alguien le explique a éste, de eso sabemos los españoles, que todos los imperios terminan por sucumbir). Lo que quizá nadie le ha explicado o, no se han atrevido, que toda acción tiene su reacción. Y veremos cómo termina todo, lo que sí es seguro que los más pobres sufrirán, como siempre. Porque en las guerras, da igual si son territoriales o económicas, mueren los mismos. Es el “eterno retorno” que diría Nietzsche.
Asinas, una cosa ye clara, tanto si yes una persona, una rechión, o un país has de tener la respuesta templada ta fer frente a tot aquel que te quiera machuquiar bien con parolas, bien con aciones. ¿Entenderá isto Trump?





