Llega el primer tren a la nueva estación de viajeros de Canfranc

Será el primero que haga su entrada con viajeros a la nueva estación de Canfranc y será el que estrene las vías por las que, en un futuro, pasarán los trenes que conectarán Zaragoza con Pau

Canfranc
Llegada del tren a la nueva Estación de Canfranc. Foto: Eduardo Ezequiel.

La historia se escribe paso a paso, y en el caso de Canfranc, traviesa a traviesa. A las 8.43 horas arrancaba desde Zaragoza un tren modelo S599 con 182 plazas rumbo a Canfranc. Ha sido el primero en hacer su entrada con viajeros a la nueva estación de Canfranc y ha sido el que ha estrenado las vías por las que, en un futuro, pasarán los trenes que conectarán Zaragoza con Pau.

Entre el medio centenar de viajeros que han subido hoy a este tren está el consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, impulsor del proyecto para la recuperación de la explanada de los Arañones, en la que se ubica la Estación Internacional de Canfranc. El consejero se muestra “ilusionado por este avance que servirá para la recuperación de la memoria histórica ferroviaria de Aragón, pero que es, además, un paso importante para la reapertura internacional de la línea”. Tanto la estación de viajeros como la nueva playa de vías están pensadas para poder adaptarse a las necesidades de ancho europeo, destinadas a estar operativas para garantizar el transporte de mercancías sin transbordos.

Pese a que durante años esta vía estuvo olvidada, Europa ha vuelto a ponerla en su mapa y una prueba de ello es la implicación económica que ha tenido al subvencionar, a través del Mecanismo Conectar Europa, una parte de las obras en las vías y la nueva estación. Hay un objetivo “que destinen fondos para la construcción de las obras necesarias, especialmente en el tramo francés entre Somport y Bedous, y en la puesta en marcha de nuevo del túnel internacional”. En el horizonte temporal aparece marcado el año 2025, una fecha de esperanza tras el cierre de la línea, en 1970, con el hundimiento del puente de L’Estanguet.

Soro recuerda que “en 1853 la sociedad aragonesa reivindicó la creación de un paso ferroviario transfronterizo, lo hizo a través del manifiesto “Los aragoneses a la nación española. Reivindicando la conexión con Francia por Canfranc” y continúa “somos depositarios de ese sentimiento colectivo por Aragón y tenemos que ser la generación que reabra Canfranc”.

Canfranc
José Luis Soro durante el viaje. Foto: Eduardo Ezequiel.

Volviendo al evento de hoy, abrir al tráfico esta estación significa comenzar a trabajar en la parte delantera de la Estación Internacional de Canfranc, levantar las vías existentes para crear una zona de uso público que será, además, un museo ferroviario al aire libre. El material móvil que se encuentra ahora diseminado y abandonado por toda la extensión de la explanada volverá a tener vida convirtiéndose en elemento expositivo y conservando la esencia de este lugar. Soro señala que “conocer la historia del ferrocarril es entender la unión entre el tren, los paisajes por los que pasa y el desarrollo económico y social que implica”.

Por eso, reivindicar el Canfranc tiene una parte emotiva, de memoria colectiva y de reivindicación aragonesista, pero es también hablar de futuro, de Aragón como nodo logístico que se conecta uniendo el Mediterráneo con el Cantábrico por varios puntos y atravesando el Pirineo.

El tren es irrenunciable y es una reivindicación constante de la sociedad aragonesa en su conjunto, una voz unánime que debe sonar fuerte ante el Gobierno de España para evitar el progresivo desmantelamiento del servicio.

El viaje discurre sin sobresaltos mientras el tran tran acompaña de fondo las conversaciones que se suceden a bordo. Soro recuerda que su primera intervención como consejero fue en julio de 2015, en Canfranc, en el marco de la reivindicación anual por la reapertura. Seis años después, la ilusión es la misma, pero “el camino se hace más corto porque cada vez estamos más cerca”.

En el tren da tiempo para todo, hasta para almorzar, porque el día va a ser largo y hasta las 17.00 horas no se producirá la inauguración oficial. Hay miles de anécdotas sobre la historia de la construcción de la estación y hasta su puesta en marcha en 1928. La proeza y la visión de aquellas personas dan mucha conversación.

También da tiempo para hablar sobre cómo es la nueva estación, 1.413 metros cuadrados de estación ubicada en uno de los antiguos hangares, que respeta la belleza de la estructura metálica original.

Se habla de la imponente imagen de la Estación Internacional “que no deja indiferente a nadie, que sobrecoge por su solemnidad pero que, además, tiene el misterio de los edificios que han sido escenario de tantas historias, depositaria de un sueño colectivo y ejemplo de ingenio constructivo” señala Soro. Las fachadas de esta estación acaban de ser rehabilitadas, respetando su forma original. En unos meses se acometerán los trabajos en el interior.

Desde la ventanilla, los campos de cereales, verdes en esta época del año, van trufándose con más vegetación, anticipan la majestuosidad de los Mallos de Riglos. Precisamente cuando se divisan, se hace un silencio y las miradas de los pasajeros y pasajeras atraviesan el cristal y admiran las paredes rocosas y las bravas aguas del Gállego. Unos kilómetros más adelante, llega la grandeza de las montañas y los desfiladeros. En Villanúa comienzan a palparse los nervios, esos que aparecen cuando sabes que se aproxima un momento es único, un instante que compensará los desvelos y que nadie podrá arrebatarte. El tren atraviesa el último túnel y enfila hacia la nueva estación, suena el silbato del tren, bienvenidos a Canfranc.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies