El municipio zaragozano de Lituénigo, en la Comarca de Tarazona y el Moncayo, se vistió de cultura el pasado fin de semana para acoger la sexta edición del MAR Festival, el encuentro multidisciplinar de Mujeres Artistas y Artesanas Rurales de Aragón. A diferencia de lo ocurrido en Navarrete del Río el año pasado, cuando la lluvia obligó a modificar parte de la programación, el buen tiempo acompañó las tres jornadas y contribuyó a llenar de público plazas, calles y rincones del pueblo.
A lo largo del fin de semana pasaron por Lituénigo más de 400 personas, que disfrutaron de una treintena de actividades gratuitas. Los talleres se completaron con aforo lleno, confirmando la capacidad del festival para implicar tanto a visitantes como a vecinas y vecinos en un programa que combina música, circo, teatro, charlas y artes plásticas con un fuerte acento comunitario.
Estrenos y experimentación
El MAR Festival se consolida como plataforma para lanzamientos y obras en proceso de creación. La Cía. Les Lelixe (Bajo Aragón y Matarranya) llenó el salón del Ayuntamiento la noche del viernes con ‘Esa no soy yo’, un espectáculo cautivador en el que Lydia Vera, Silvia Sanmiquel y Eli Abella convierten la costura en espacio de resistencia y expresión, reivindicando la lucha de las mujeres por ser vistas y escuchadas.

Otra creación destacada fue Mujeres Tierra, una pieza experimental enraizada en el rural que emocionó a todas las presentes al mezclar danza contemporánea, poesía y música en directo. La pieza, creada de manera colectiva por Ana Segura, Elena Cantero, Adriana Borderías y María Sancho, marcó un hito dentro del festival al juntar a artistas de la plataforma que no se conocían para cruzar disciplinas y dar forma a una creación colectiva que solo podía nacer en un espacio como el MAR Festival.
“Recorridos con memoria y huella permanente”
Uno de los momentos más especiales fue el recorrido guiado por Malia Pérez, que atrajo a medio centenar de personas. La artista olietina mostró las diferentes piezas cerámicas creadas para el festival, algunas de ellas en talleres previos con la población local, y ahora instaladas en diferentes puntos del municipio. La propuesta, titulada ‘Las partes que me habitan’, permite seguir un itinerario artístico a través de códigos QR impresos en cerámica que enlazan con un mapa y contenidos explicativos, integrando arte y tecnología en un itinerario interactivo que permanecerá para siempre en las calles de Lituénigo.
También causó gran impacto la instalación ‘Ensombrecidas’, de Alicia Preciado y Marta Gimeno, con una veintena de delantales gigantes colgando de una de las calles principales del pueblo, reclamando dignidad y reconocimiento para los trabajos invisibles de las mujeres.
El estreno en el antiguo lavadero del mural de Esther Charles y del murete de piedra seca realizado por la escultora Sandrine Reynaud y vecinas y vecinos del municipio, también reunió a numerosas personas la tarde del sábado. El proyecto transformó un espacio que Lituénigo llevaba tiempo queriendo rehabilitar, integrando arte, historia y memoria comunitaria.

Conversatorio con artistas locales
Por primera vez, el festival incluyó un conversatorio con artistas y artesanas de la comarca de acogida, Tarazona y el Moncayo, moderado por la periodista Marina Fortuño. Participaron cuatro creadoras locales, entre ellas Ana Mota, autora de la imagen del festival de este año y vecina de Vera del Moncayo. El objetivo: dar voz a las creadoras del territorio y generar nuevas oportunidades profesionales, un formato que la organización adelantó que repetirá en próximas ediciones.

Música, circo y comunidad
Conciertos como los de Las Guindillas o Julia Maro Trío, espectáculos circenses con artistas como Cía. Tintilaina, Noche Diéguez y Marta Castelló, la exposición colectiva en el Museo de la Vida Rural, y un animado y cuidado mercado artesanal con creadoras rurales venidas de todo el territorio aragonés, hicieron del festival un espacio de encuentro, compromiso y diversión.
La dimensión comunitaria del festival se reforzó con talleres que reivindicaron la relación entre arte, sostenibilidad y entorno: joyería con materiales reciclados (Joyería de Autor Malinalli), estampación en prendas reutilizadas (Montechochori), fabricación de casas nido (Milvus Natura) o espacio de juego sin residuos (Noemí Calvo). Propuestas que no solo generaron participación, sino que también sembraron conciencia ecológica.
“Palestina presente: sandías como símbolo de resistencia”
El festival también sirvió como espacio de denuncia y solidaridad. A lo largo de las jornadas estuvieron presentes banderas y mensajes en defensa del pueblo palestino, y se habilitó un espacio donde pequeños y grandes pudieron pintar, recortar y pegar sandías como símbolo de resistencia.
La jornada del sábado culminó con una impactante performance al final de la varieté de circo, que denunció el genocidio perpetrado por Israel y fue recibida con centenares de aplausos del público.
Un festival que arraiga en cada pueblo
El MAR Festival, promovido por la asociación Mujeres Artistas Rurales, tiene carácter itinerante y busca cada año un nuevo emplazamiento en el medio rural aragonés. Su objetivo es dar visibilidad al trabajo de las creadoras rurales, descentralizar la programación cultural y dinamizar la vida de nuestros pequeños municipios.

En esta ocasión, el Ayuntamiento de Lituénigo trabajó codo con codo con la organización para hacer posible una cita que contó además con el apoyo del Ministerio de Cultura, el Gobierno de Aragón, la Comarca de Tarazona y el Moncayo, el Instituto Aragonés de la Mujer y entidades privadas como Fundación Tervalis, Pinturas Lepanto e Implaser.
Con seis ediciones a sus espaldas, el MAR Festival se consolida como un referente en la promoción cultural desde lo rural, dejando tras de sí no solo un intenso fin de semana de arte y convivencia, sino también huellas permanentes en la memoria y en las calles de cada localidad que lo acoge.

