Altavoz

Lengua con género femenino

Dos puños en alto que chocaban de lado y volvían a separarse. Esta era la señal que utilizaba el 15M para expulsar el sexismo de las plazas. Todo el mundo parecía aceptar esta regla del juego. ¿Pero mientras el lenguaje no-sexista no sea hegemónico en la sociedad, vale la pena mostrar esa cara? Sin embargo,...
| 14 enero, 2014 08.01

SoyUnaMujerNómbrameDos puños en alto que chocaban de lado y volvían a separarse. Esta era la señal que utilizaba el 15M para expulsar el sexismo de las plazas. Todo el mundo parecía aceptar esta regla del juego. ¿Pero mientras el lenguaje no-sexista no sea hegemónico en la sociedad, vale la pena mostrar esa cara? Sin embargo, si el movimiento feminista no hubiera estirado de la cuerda, ¿sería tan habitual una sección de lenguaje no sexista en manuales de estilo?

En nuestra lengua no sólo encontramos sexismo en ciertas expresiones, sino también en el propio lenguaje. El castellano no marca el llamado género “masculino”, sólo el “femenino”. Esto ocurre tanto en los plurales como en frases con sujeto neutro (“esto es bonito”, no decimos “esto es bonita”). El problema viene cuando se trata de personas, con sexo y género. Y es que sólo se marca el género cuando un grupo es enteramente femenino; si no, se adopta la forma no marcada, que casualmente (o no) coincide con la forma masculina. Es por esto que, en la mayoría de los casos, la mujer queda invisibilizada.

¿Soluciones? Hasta ahora no se ha encontrado ninguna que sea perfecta. La rigidez de las lenguas, y también el purismo, pueden matar la creatividad. Los desdoblamientos (“los chicos y las chicas”) hacen el lenguaje pesado, los genéricos (“el profesorado”) son limitados, y el uso del plural femenino como genérico no siempre sirve (nunca escribimos “las manifestantes gritaban en contra de las banqueras” pero sí “las manifestantes gritaban en contra de los banqueros”), y en algunos casos puede ser impreciso (como cuando cantábamos “¡Libertad detenidas!”, refiriéndonos a Isma y Dani) o sonar más sexista que el uso normal. Sin embargo, siempre podremos decir que hablamos de “personas”. Aún así, es la opción mayoritaria en los movimientos sociales. Sea la apropiada o no, como mínimo, provoca la reflexión.

Mireia Chavarria, militante de En lluita | Publicado en En Lucha | Para AraInfo

14 enero, 2014

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