Dice el refrán "no hay mal que por bien no venga", y esa fue la sensación con la cual salimos las personas asistentes del CSA L’Argilaga de Massalió en la pasada noche del viernes. Y eso que la cosa no pintaba nada bien. Nada más entrar, nos informaron de que la banda colombiana Saetas no había llegado todavía. Eran las 22:45 y en teoría el concierto debería haber empezado a las 22:30. Los colombianos se encontraban en algún lugar a la altura de Zaragoza con problemas en el vehículo utilizado para la gira europea que iniciaron el día anterior en Madrid.
Pero no todo estaba perdido, el artista Valientefolk, quien ya acompañó hace dos años en su anterior gira europea a Saetas, había venido desde Barberà del Vallès a traer un contrabajo para la banda colombiana, ya que estos vienen con los instrumentos justos para poder hacer la gira. No es de extrañar, ya que en su pasada visita, les robaron en Bilbo todo lo que llevaban en la furgoneta. Pues bien, por suerte, Valientefolk, músico callejero, se trajo, además de a su inseparable compañera peluda Loles, también su acordeón. Así que se encargó de ofrecernos un improvisado concierto en el que repasó los dos trabajos que tiene editados hasta el momento.
Su tarea no era fácil, tenía que contentar a un público que venía a ver a Saetas, algo que parecía imposible tal y como se estaban desarrollando los acontecimientos. Pero Valientefolk sacó toda esa experiencia que da la calle y acabó haciéndonos bailar a ritmo de valses (quedó muy claro que le encantan), tarantelas, e incluso tangos a los allí presentes. Pero que no os engañe el instrumento, un acordeón puede ser una potente arma libertaria, sobre todo si es acompañada de los reivindicativos textos del propio artista. Valientefolk lanzó con sus canciones proclamas antinucleares y antifascistas, en temas como "La cofradía", o ese furioso himno titulado "Fucking fascists" que toda la sala coreó al unísono. También hubo tiempo para mensajes ecologistas, incluso nos contó su experiencia como vegano en "Veganx", una divertida canción en la que se ríe de sí mismo, y pide respeto para los no veganos, que también tienen derecho a habitar en este podrido mundo.

La fiesta continuó más y más porque Saetas se acercaban a Massalió, pero parece que no llegaban nunca. Valientefolk desplegó todo su repertorio, abarcando incluso canciones de su primer disco, como "Lobes", y algunas versiones del gran Chicho Sánchez Ferlosio, concretamente "Los gallos" y "Canción del soldado". También nos deleitó con un tema que escribió en la pandemia, llamado "Reacciona", y que tenía truquillo, ya que la melodía era la de "Hallelujah" de Leonard Cohen. Le dio tiempo a recordarnos su vida de trotamundos con su "Holandés errante", y otros tantos temas con el mismo denominador común, la lucha contra la norma impuesta. Nos dejó un himno a la diversidad y a la inclusión titulado "El fin", y se mantuvo impertérrito con su acordeón, no sólo hasta que los miembros de Saetas llegaron a l’Argilaga, sino que siguió su concierto hasta que los colombianos prepararon sus instrumentos. En fin, Valientefolk hizo honor a su nombre y nos regaló una velada tan magnífica como inesperada. Fue un gustazo conocer su proyecto.
Era tardísimo y no había tiempo para probaturas de sonido, Saetas se lanzaron a tumba abierta en un espídico concierto sin solución de continuidad. Su batería fue una ametralladora sobre la que se sustentaron los demás instrumentos: acordeón, mandolina, contrabajo, guitarra y tabla de lavar. Sus temas, cantados al unísono como en una taberna irlandesa, tienen influencias de antiguas canciones populares de lucha, y su música, aunque por supuesto contiene reminiscencias del folclore colombiano, tiene un evidente poso a la música celta e incluso a la de los Balcanes.
El vertiginoso bolo de los colombianos no dio respiro al personal, a pesar de empezar a tocar "a pelo", la calidad del sonido fue más que notable. El mérito hay que atribuírselo al técnico de sonido Marc: su experiencia, conocimiento del equipo y la sala, y su capacidad de improvisación fueron decisivas para poder disfrutar de una gran noche.
Los colombianos nos asaetaron sin remisión con temas como "Cuervos", "Cosechar", "Mundo de mentiras", "Intentando escapar" o "A peor", todos ellos incluidos en su primer disco hasta la fecha. Incluso nos adelantaron algunos de los que formarán parte de su próximo trabajo en estudio, "Hacia ningún lugar". Hubo tiempo para los homenajes al mundo obrero con una combativa "La internacional", y concesiones a la galería como "Txus" de La Polla Records o "Mierda de ciudad" de Kortatu (curiosamente, pocas horas más tarde, el ejército irrumpía en una sala mexicana para desalojar un concierto de Fermín Muguruza).
La noche acabó, como era de esperar, con una extensa y particular "Danza macabra" made in Saetas. Por suerte, lo que parecía un concierto cancelado se convirtió en una valiente noche de punk folk. Gracias, l’Argilaga.

