Deportes

La Vuelta 2019: el guion despezado de la segunda semana

La resaca andorrana y el día de descanso dejan esta crónica con un guion que se rompió en la contrarreloj entre Jurançon y Pau, entre lánguidos viñedos en el corazón del Bearn, 36 km por carreteras estrechas, curvas y una parte inicial con varias cotas
| 11 septiembre, 2019 10.09
La Vuelta 2019: el guion despezado de la segunda semana
El paisaje asturiano nunca decepciona. Foto: Sarah Meyssonnier

Primoz Roglic (Jumbo-Visma) ganó la etapa con suficiencia, dejando a sus rivales directos con el guion roto. Valverde, a 1:38. López, a 2:00. Quintana, a 3:06. En la general, el esloveno da un golpe de autoridad, en una carrera que ya lleva seis líderes diferentes en diez etapas; Valverde es 2º, a casi dos minutos, López y Quintana, a unos tres minutos, y Pogacar aparece amenazando ese Top 4. Una crono que pone las cosas en su sitio y que obligará a los rivales de Roglic a realizar movimientos diferentes. ¡Y menos mal que no estamos en los años noventa! Con esas cronos de 50 km y las minutadas que caían sobre los efímeros escaladores.

Cada etapa tiene su historia, pero la del miércoles 4 se pareció mucho a la gestada en 2016 por la misma zona. 180 km, por Euskal Herria con final en Urdax Dantxarinea, un terreno de media montaña, carreteras estrechas, repechos para aburrir, brujas en las curvas. El entretenimiento se dio en la fuga, mucha gente, hasta catorce corredores, donde hubo de todo: los que racanean, los tácticos, los que atacan de lejos (Gorka Izagirre y Álex Aranburu), y al final, el más listo, Mikel Iturria, a unos 25 km de meta, aguantando en solitario, con agonía, en un margen de 10-15 segundos sobre el grupo perseguidor. Euskadi-Murias repite victoria en La Vuelta, y de paso homenajea a Amaiur, símbolo de resistencia. El pelotón llegó a casi 20 minutos, se habla mucho de los esfuerzos acumulados en esta primera parte de la competición, pero algún ciclista bien posicionado en la general podría haber intentado algún movimiento. Pero los años ochenta quedan también muy lejos. La 12ª etapa discurrió entre el Circuito de Navarra y Bilbo, con una parte final estilo clásica belga, encadenando tres subidas cortas pero exigentes (Urruztimendi, El Vivero y Arraiz). El día marcado por Philippe Gilbert (Deceuninck), que a sus 37 años sigue agrandando su leyenda, cuatro de los cinco Monumentos en su sala de trofeos, y con la victoria del parcial, un total de diez etapas en las grandes vueltas. La fuga se disputó muchísimo, y no logró cuajar hasta pasados los 100 km de etapa, cuando un grupo numeroso abrió brecha. El buen trabajo de Tim Declerq para Gilbert, llevó al grupo hasta la última subida, donde el campeón de Verviers lanzó su ataque definitivo. No le hizo falta más. Algo resistió Fernando Barceló, y también el incombustible Aranburu. Atrás, algo de ritmo, pero todos pensando en Los Machucos. 45 km/h de velocidad media. Dato que dice mucho del desgaste que se va acumulando.

El guion se había resquebrajado y sólo hace falta mirar la general tras la etapa de Los Machucos para entender que todo depende de Primoz Roglic. Su exhibición en este puerto de 7 km con rampas sostenidas por encima del 20% confirma que ya no hay guion. El libro, bien encuadernado, será para el campeón esloveno, salvo desfallecimiento o sorpresa épica. La 13ª etapa, de 166 km encadenaba una serie de subidas a su paso por Cantabria, antes de iniciar el ascenso final al hormigonado Monumento a la Vaca Pasiega, desde la fuga apuraron opciones, destacando Héctor Sáez, y ya en la subida los chepazos indómitos de Bruno Armirail y Pierre Latour. Pero la renta era escasa, Astana quería guerra, y al final su jefe de filas, López no tuvo piernas, Quintana tampoco y Valverde bastante hizo con ir a ritmo. Roglic se fue, por potencia, con Pogacar, e hicieron hueco, el suficiente para el tiempo de ascensión de una subida como Los Machucos: medio minuto a Valverde y Quintana, y un minuto sobre Miguel Ángel López. La victoria, regalada por el maillot rojo, fue para Pogacar, que además asciende al tercer puesto de la general. Días de vino y rosas para Eslovenia.

Roglic ante la oportunidad de su vida. Foto: Sarah Meyssonnier

¿Qué se siente al pedalear sobre rampas con una pendiente superior al 20%?. Pues mucho dolor, diferente cuando eres un profesional, pero el éxtasis del aficionado medio no se corresponde cuando los ciclistas simplemente se sostienen sobre la bici, midiendo mucho los ataques a realizar. Con esas pendientes medias, todos guardan, ya que reventar es definitivo. La estética es opinable, al deporte de la agonía, se le exigen demasiados vasallajes. Y simplemente, sostenerte sobre la bicicleta, en un rampón al 28% no debería ser uno de ellos. O por lo menos de manera tan repetida, como se hace en La Vuelta.

La jornada del sábado fue bastante previsible, casi 200 km entre San Vicente de la Barquera y Uvièu, en una etapa fundamentalmente llana, con unos fugados que vendieron cara su derrota (Dillier, Pibernik, Vanhoucke, Rubio y Puccio), pero el pelotón los cazó y en un desenlace sorpresa, se impuso de manera autoritaria San Bennett, tras una montonera bajo la pancarta del último kilómetro, un final que picaba para arriba, con el intento de Tosh Van der Sande y la victoria final para el irlandés del Bora. De esa caída, por el típico afilador (rueda con rueda, como una lija), Luka Mezgec tuvo que ser evacuado directamente al hospital. Siempre ocurre algo en este deporte.

El doblete montañoso asturiano nos deja algo fríos, distantes. Como si siempre viviéramos el mismo tipo de desarrollo. El domingo 8 teníamos un encadenado monstruoso entre Tineo y el Santuario del Acebo, con un primer paso por El Acebo, subidas a Connio y el Pozo de las Mujeres Muertas y el final en el mencionado Acebo (por una vertiente inédita de esta llegada clásica en la Vuelta Asturias). Se dejó ventaja a una fuga numerosísima, que pudo pelear por la etapa, allí apareció el pedaleo contundente y sostenido de Sepp Kuss (Jumbo Visma) para llevarse de forma brillante el parcial. A sus 24 años, se consolida como un gregario de calidad para las etapas de montaña, que además puede lucir individualmente. Guerreiro, Hart, el barbastrense Samitier, cedieron ante el empuje del estadounidense. Atrás poca cosa, eso sí, un aplauso para Valverde que atacó al inicio de la subida, llevándose a rueda al líder Roglic. López y Pogacar jugaban a atacarse por el tercer puesto de la general. Y poco más. Sin cambios de guion, y unas fuerzas muy justas. Algún detalle se observó en la etapa del lunes 9, la que cerraba la montaña asturiana, con final en La Cubilla, alto inédito con un paisaje espectacular, montaña atlántica en estado puro. 144 km, con las ascensiones previas de San Lorenzo y La Cobertoria. Jakob Fuglsang (Astana) se llevó la etapa con firmeza y decisión, dentro de la fuga habitual, estrenando su palmarés en grandes vueltas. Los detalles vinieron cuando Superman López atacó, y Valverde cedía, lo que encorajinó al colombiano. Lo que son las cosas, en un puerto largo y tendido, de repente, la fatiga estallaba. El murciano minimizó pérdidas gracias al trabajo de Marc Soler. Pogacar ya asedia el segundo puesto. Y López luchará por meterse en el podio.

Esta es la crónica, muy técnica, de esta segunda semana. Fugas consentidas. Roglic fortísimo, con un equipo que mueve muy bien los tejemanejes de la carrera. Veremos que pasa en la última semana. Nunca se sabe.

11 septiembre, 2019

Autor/Autora

@Danilerin


Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR