La asociación aragonesa y laicista ‘Movimiento Hacia un Estado Laico’ -MHUEL- presentó, junto a Europa Laica, una demanda judicial en contra de la orden ministerial de otorgar la medalla al mérito policial con carácter honorífico a la Virgen de Nuestra Señora del Santísimo Amor, una demanda que la Audiencia Nacional española admitió a trámite, tras varios vericuetos legales.
Finalmente la Audiencia Nacional ha fallado a favor del mantenimiento de esta condecoración. De los cinco magistrados tres han fallado a favor, asegurando por un lado, que la medalla había sido impuesta a la Cofradía de la Virgen del Buen Amor, y no a la talla en sí. Por otro, aseguraban que la condecoración es un acto que pertenece a la Administración y no ven “irracionalidad” o “arbitrariedad”.
No sabemos si será irracional o arbitrario. Lo único que sabemos es que el caso no es único. En el Estado español son varias las vírgenes condecoradas por las distintas administraciones. Así, La Marea, hacía un repaso hace unos meses de las condecoraciones a diferentes imágenes religiosas. Unas condecoraciones que parecen parte de un vicio adquirido de otras épocas más sombrías.
La decisión no ha sido unánime, y dos de los magistrados, entre los que se encuentra el presidente de la sección, José Luis Gil Ibáñez, entendían que se tenía que haber anulado esta condecoración, pues su objetivo debe ser recompensar comportamientos relevantes o trayectorias profesionales ejemplares de personas o grupos de personas.
Por su parte, Fernández Díaz se quita un peso de encima, con esta causa, que ha tenido un recorrido judicial de año y medio. "Ha hablado la Audiencia Nacional, causa finita, y por tanto plena legalidad de esa concesión, lo cual avala que esa iniciativa y esa decisión estuvieron absolutamente justificadas, como no me cabe la menor duda que la inmensa mayoría del pueblo malagueño y andaluz entiende perfectamente", ha declarado.
Las asociaciones laicas señalaron en su día, que “desde el más absoluto respeto” a la imagen religiosa y lo que representa, al no ser una persona, no cumple ninguna de las condiciones que según el reglamento se necesitan para recibir la medalla al mérito policial. Una posición que parece más pragmática y realista que la de Fernández Díaz.




