Altavoz

«La Universidad pública tiene que estar al servicio de las clases populares y trabajadoras»

Desde Bolivia, carta abierta a Fernando Zulaica, vicerrector de estudiantes de la Universidad de Zaragoza | 24 de octubre de 2013.- Así no Fernando, así no. Me encuentro ahora mismo a más de 9.500 km de distancia de Zaragoza, en un continente distinto, y en el hemisferio opuesto. En un país donde, precisamente en estos...
| 27 octubre, 2013 08.10

Desde Bolivia, carta abierta a Fernando Zulaica, vicerrector de estudiantes de la Universidad de Zaragoza | 24 de octubre de 2013.- Así no Fernando, así no. Me encuentro ahora mismo a más de 9.500 km de distancia de Zaragoza, en un continente distinto, y en el hemisferio opuesto. En un país donde, precisamente en estos días, se cumplen diez años de la Guerra del Gas, un conflicto que pasó de la masacre colectiva, a significar el triunfo popular sobre el último presidente neoliberal de Bolivia. Todo un ejemplo de hermandad popular en contra del saqueo capitalista.

Estar a tantos kilómetros de distancia, y sin hablar por teléfono con ningún compañero, hace que quizás no tenga todos los datos necesarios y exactos para poder juzgar y opinar. Pero las imágenes que he visto ya me dicen casi todo. Desconozco, Fernando, cual habrá sido tu coyuntura personal, subjetiva, las presiones que habrás recibido, y qué ha sido en última instancia lo que te ha llevado a posicionarte de esa forma tan radical e impopular contra tus propios estudiantes.

Estas imágenes, que creo se repitieron en las protestas universitarias contra la invasión imperialista a Irak, me recuerdan a los tiempos del franquismo, donde la Universidad era un bastión de la izquierda, y el régimen necesitaba amedrentar a los estudiantes que luchaban por otro sistema socioeconómico. Hoy, en esta monarquía de continuidad, las formas, los discursos han cambiado, pero el fondo sigue siendo el mismo que entonces: la conservación de un sistema y un estado putrefacto y decadente que se tambalea. Y vosotros, ahora demócratas, incluso progresistas, seguís consintiendo la entrada de las fuerzas de represión a la Universidad. Esto sienta precedente. ¿Qué será lo próximo?

Como decía, estar a tantos kilómetros de distancia, y ver esas imágenes, me ha producido, no ya rabia, sino una enorme tristeza. No por la actuación de la policía, esos esbirros del capital, a la que ya estamos acostumbrados (acá me dicen que la policía española es la más violenta de Europa), ni por la actuación de la autoritaria Delegación del Gobierno español en mi país, en manos de la burguesía aragonesa más ramplona, sino por el consentimiento del equipo rectoral de la Universidad de Zaragoza, del que formas parte, para que estos mercenarios invadieran la Casa del Conocimiento, para maltratar, apalear y detener a estudiantes que han decidido luchar por una educación pública y de calidad para toda la sociedad. Con todo lo que una detención conlleva en un contexto polarizado y de continua tensión social como el actual. Estudiantes que son ejemplo, y que merecen el mayor respeto.

La Universidad, esa institución científica y humanista, utopía que debería estar al servicio de la sociedad, y que está siendo agredida por los gobernantes al servicio de las oligarquías, tendría que garantizar tanto el derecho a una educación pública de calidad, como velar por el derecho a la protesta estudiantil. Pues es perverso que Julián Casanova o Ruiz Carnicer hablen de luchas estudiantiles pasadas en una Universidad donde es consentida la represión en las carnes de sus propios estudiantes.

Y todo esto, Fernando, no es sino el resultado de esas supuestas inofensivas reformas, que se plantearon como coyunturales, recordamos la eliminación de la tercera convocatoria o el Plan Bolonia, y que no fueron sino las primeras piedras, colocadas por los de siempre, y consentidas por equipos rectorales progres, eso sí, muy democráticamente y con talante dialogante. En el fondo sabíais perfectamente que esto iba a suponer a medio plazo la elitización de la Universidad y la conformación de esta al servicio acrítico del mercado libre. Y sabrás, como buen economista, que lo que se sitúa al servicio del mercado libre, deja de estarlo de la sociedad y las clases populares.

Y sé, Fernando, que tiene que ser difícil desempeñar un cargo como el tuyo, más cuando tienes conciencia social y tradición militante, pero, en la actual coyuntura política, no hay argumentos intelectuales válidos para justificar la represión al Movimiento Estudiantil de izquierdas.

Y quizás sea precisamente por esa tradición militante de izquierdas, porque eres cercano a los movimientos sociales y vecinales de base, por tu trayectoria de compromiso social, que te aprecio, que te considero cercano. Por ello, no se me ocurriría pedir tu dimisión, pero sí pedirte con cariño que te autocritiques, que reconozcas tu error, muy grave por cierto. Que esa autocrítica, como la crítica a la que te estoy sometiendo como vicerrector de estudiantes, es base fundamental para el buen desarrollo del pensamiento social, y para corregir los errores políticos.

Dejar entrar a esos sádicos al campus era aceptar, conscientemente, y lo sabías, la violencia, el apaleamiento, la detención a los estudiantes. Era saber que eso suponía la entrega a las fuerzas de represión de algún compañero (como así ha sido). Hacer esto en un contexto de crisis económica, política y social, con más de seis millones de parados, donde un gran porcentaje son jóvenes, es posicionarse de parte de quien necesita, (en términos marxistas, pues sé que nos entendemos) ese ejército de reserva para poder vivir muy bien a costa de muchos licenciados universitarios cuyo futuro es el precariado, la emigración o la economía sumergida.

Hacer esto en un contexto donde la agudización de la lucha de clases y el conflicto social está extremadamente polarizado, es tomar partido por los represores, los sádicos los que nos apalean para seguir conservando esos privilegios que les permiten vivir muy por encima de las posibilidades de la gran mayoría de la población (especialmente la juventud de extracción popular) del decadente Reino de España.

Fernando, compañero, así no. Son ellos, las clases oligárquicas, o nosotros, las clases populares y trabajadoras. Y la Universidad pública tiene que estar al servicio de las segundas.

[Diego Marín Roig, corresponsal de AraInfo en América Latina y redactor en Somos Sur]

27 octubre, 2013

Autor/Autora

Colaborador de AraInfo. @DiegoMRoig


Vimeo
Ocurrió un error. Comprueba que el id 1756922 corresponde a un 0 y que existe.
Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR