Año tras año, las salas de estudio se llenan en los días festivos y previos al periodo de exámenes. Muchos estudiantes se quedan fuera y otros, conscientes de la limitada capacidad de las instalaciones, ya ni siquiera intentan entrar. La ausencia de estos espacios perjudica gravemente al alumnado de Unizar y perpetúa las desigualdades sociales, puesto que no todos los y las estudiantes disponen de un espacio propio en el que poder estudiar.
“En los últimos años, se han llevado a cabo negociaciones con los responsables de la Universidad para solicitar un mayor número de espacios de estudio e investigación dignos, pero hasta ahora, la Universidad no ha ofrecido una solución real a las peticiones expuestas”, afirman desde las asambleas de Filosofía y Letras y Ciencias.
Ante esta situación, un grupo de estudiantes ha intentado permanecer en la Biblioteca María Moliner durante la noche del pasado jueves al viernes, “como acto pacífico de protesta y para mantenerla abierta al día siguiente”.
Según informan desde estas asambleas, “la Universidad ha reaccionado cerrando la biblioteca repentinamente a las 15.00 horas, seis horas antes de la hora habitual, impidiendo la entrada a todas las personas que deseaban hacer uso de las instalaciones e incluso a quienes querían entrar a recuperar objetos personales que se habían quedado dentro”.
Asimismo, “varios guardias de seguridad han bloqueado todas las puertas del edificio y han golpeado, empujado y amenazado a las personas que esperaban cerca de la puerta e intentaban entrar”. Además, “han presionado durante varias horas a uno de los estudiantes que se hallaba dentro y no quería salir, amenazándolo e inmovilizándolo violentamente cuando ha intentado abrir la puerta. Finalmente lo han expulsado de las instalaciones a la fuerza”, subrayan.
Por último, los y las estudiantes han anunciado que no dejarán de movilizarse hasta que Unizar ofrezca más bibliotecas y salas de estudio abiertas en días no lectivos y periodo de exámenes.

