“La Universidad de Zaragoza parece empeñada en que los exámenes de septiembre desaparezcan”, entienden desde el Colectivo de Estudiantes Progresistas de Aragón -CEPA-, según este colectivo “se propone una consulta a prisa y corriendo, llamando a votar a más de 30.000 estudiantes en menos de diez días. En la consulta darán a elegir entre dos opciones: Quedarnos como estamos, con los exámenes en septiembre, o votar a favor de la propuesta de la Universidad, que consiste en introducir las segundas convocatorias entre enero y febrero, en el caso del primer cuatrimestre, y en julio, en el caso del segundo cuatrimestre”.
“Se nos deja apenas una semana para informar a los estudiantes y se nos exige una participación del 30% y un resultado final de más del 60% en favor de la opción de los exámenes de septiembre. El equipo rectoral lo llevará a Consejo de Gobierno de no cumplirse estos requisitos. Parece que ahora a la Universidad de Zaragoza le importa mucho que haya participación cuando en las elecciones del rector menos de un 10% del estudiantado participó, y entonces no hubo ningún tipo de queja”, denuncian desde Cepa.
Para este colectivo estudiantil “este cambio no es más que un imperativo más del Espacio Europeo de Educación 2015, horizonte del plan Bolonia, una nueva adaptación a los intereses empresariales, enmarcada además en un contexto de subidas de tasas generalizado y recortes en becas ministeriales. La Universidad de Zaragoza parece obviar también que gracias a este cambio de calendario la universidad permanecerá cerrada un mes y medio, por lo que es evidente que los servicios que se prestaban otros años no se prestarán, esto no es más que un recorte encubierto”.
“Con este nuevo calendario habrá una pérdida de días lectivos, lo que va a suponer que el profesorado tenga que comprimir más los temarios, así como menos tiempo entre las primeras y segundas convocatorias. Ambas cosas supondrán un evidente empeoramiento en la preparación de los exámenes. Y con casi toda seguridad un aumento de segundas, terceras y cuartas matrículas cuyo precio no hace más que subir. Muchas más cosas se podrían señalar, pero para CEPA es evidente que esta propuesta no trae ningún beneficio para ningún componente de la comunidad educativa, tan solo un claro empeoramiento”, añaden.
Cepa concluye afirmando que “no podemos olvidar que esta propuesta supondría exámenes en julio, lo que para quien necesite trabajar en verano o se vea obligado a hacerlo durante el curso, mientras que hasta ahora podía disponer del verano para prepararse los exámenes que durante el curso su empleo les había imposibilitado ya no tendrá esa oportunidad, suponiendo un serio problema. Desde CEPA hacemos un llamamiento a votar este miércoles 9 de abril. Nosotras y nosotros lo tenemos claro: votaremos en contra del cambio. Tenemos también claro que toda decisión sobre el cambio en el calendario de los estudiantes solo puede ser legítima si es tomada por estos”.





