La salud de nuestras mayores en juego

Desde la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, se advierte que "en los próximos años se prevé que la prevalencia de juego patológico en mayores de 65 años aumentará, porque estarán habituadas a usar nuevas tecnologías, siendo el juego online potencialmente más adictivo que el presencial"

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Casino de juego de Zaragoza. Foto: Jesús Cortés.

Zaragoza, son las 9.30 horas y una céntrica sala de bingo abre sus puertas a pesar de saltarse el horario estipulado en la Ley. Luces, bombos y bolas giran, mientras grandes pantallas anuncian un selecto servicio de hostelería y comienzan a acudir personas de avanzada edad, en su mayoría mujeres, atraídas por el llamativo y engañoso cebo que busca atrapar en sus redes a un nicho de mercado concreto: nuestras mayores.

Cantos de sirena en forma de música y destellos provenientes de diferentes pantallas y máquinas tragaperras, a los que se suma el agasajamiento con todo tipo de comida y bebida gratuita o a muy bajo coste, acompañada de algún que otro guiño del personal. Un ambiente que se presenta idílico desde bien temprano, pero que empieza a desmoronarse y tornarse de color gris en el momento que lo observamos desde el prisma de la realidad.

Jubiladas, personas ancianas solas, con el gesto castigado, que evidencian el paso del tiempo y una economía humilde fruto de una baja pensión, a la que ese monstruo llamado "azar” intenta echar sus garras. Un escenario que se mezcla con el humo proveniente de varios cigarros que se consumen a su alrededor, afectando más si cabe a su ya dañada salud.

Recorremos varias casas de apuestas y observamos publicidad y una nueva modalidad de juego: Bingo Electrónico. Paneles y carteles que, en el exterior e interior del local, nos incitan engañosamente a jugar mostrándonos lo fácil que es poner solución a nuestros problemas económicos con un solo cartón virtual.

Distintos locales pero una misma realidad: personas mayores solas a las que se agasaja con todo tipo de atenciones, cumplidos y consumiciones, con los que "la casa" obtenga su botín aprovechando esa soledad y aislamiento social.

Nuestras mayores, un nicho de mercado para un sector del negocio del juego de azar

Un estudio realizado en la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, alerta de la vulnerabilidad de las personas mayores a los trastornos de juego, ya que muestran una mayor inestabilidad emocional provocada por situaciones estresantes propias de su etapa vital, lo que les hace refugiarse en el juego.

Experiencias como la jubilación, viudedad, distanciamiento de hijas, hijos o familiares, entre otros, son factores de riesgo para que personas de avanzada edad sufran trastornos de juego patológico.

Este estudio refleja que un 83,7% de pacientes mayores juegan a máquinas tragaperras, un 44% juega al Bingo y un 17% a juegos de casino, acumulando deudas de 8.500 euros.

La doctora Jiménez de esta Unidad, afirma que "el perfil de estos pacientes es de importante inestabilidad emocional, síntomas depresivos, causados por situaciones de crisis, ansiedad y aislamiento social, siendo personas que se refugian en el juego como una manera de escapar de la realidad y desconexión de su entorno".

Mayores, nuevas tecnologías y juego online

Desde la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, se advierte que "en los próximos años se prevé que la prevalencia de juego patológico en mayores de 65 años aumentará, porque estarán habituadas a usar nuevas tecnologías, siendo el juego online potencialmente más adictivo que el presencial".

El negocio del juego no es ajeno a esta "posibilidad mercado" y despliega sus redes publicitarias allí donde sabe que puede "pescar". A la soledad y los problemas de salud que sufren muchas de nuestras mayores, se suma la televisión como única vía de escape y algunos programas denominados como "del corazón" o "prensa rosa" a los que el negocio del azar ha sabido sacar provecho.

Tertulianos y personajes de los más variopinto, que gozan de popularidad, anuncian sin escrúpulos lo "fácil" y "divertido" que resulta jugar al bingo o tragaperras, de la forma más íntima y accesible desde cualquier dispositivo en el sofá del hogar. Mensajes carentes de ética, claramente dirigidos a incentivar al juego a nuestras y nuestros mayores aprovechando ese aislamiento social.

Foto: Jesús Cortés

Aumento del juego de bingo en Aragón

Según el Informe del Juego en Aragón 2019, publicado por el ejecutivo autonómico, estamos ante un llamativo incremento del juego del bingo en el último año, pasando de 81,7 a 84,6 millones de euros jugados en cartones tradicionales, como, sobre todo, en el Bingo Electrónico que aumentó de 7,1 millones de euros en 2017 a 18,8 millones de euros jugados en 2018, más del doble.

Este último dato, se debe a la expansión de una nueva modalidad de negocio de bingo electrónico, impulsada por un grupo empresarial aragonés e instalada en gran parte de los locales de nuestros barrios. Estrategia que facilita que en cada rincón de las poblaciones aragonesas tengamos pequeñas salas de bingo más accesibles. Respecto a esto, no podemos dejar de señalar que la accesibilidad y la disponibilidad son dos variables ambientales que influyen en la aparición de la adicción al juego.

Más de 53.000 personas mayores de 80 años viven solas en Aragón

Es importante tener en cuenta que a todos los condicionantes descritos, se añade que, recientemente, la institución del Justicia de Aragón, presentó datos que reflejan que más de 53.000 personas mayores de 80 años viven solas en Aragón. De ellas, las mujeres representan casi el 70%.

Cuidemos la salud de nuestras y nuestros mayores

Nuestras y nuestros mayores son un sector vulnerable de la sociedad, que puede caer en las garras de una enfermedad como es la ludopatía. La soledad y el aislamiento social que sufren muchas de ellas, predispone a refugiarse en el juego de azar como vía de escape y desconexión a esta triste realidad, observando como la lacra de este negocio especulativo, pone uno de sus focos en este sector de la población con todo tipo de estrategias y adaptándose a los nuevos tiempos.

Debemos atender y cuidar de nuestras y nuestros mayores como merecen, dando una respuesta adecuada a esta problemática. Es fundamental la participación de las familias, de la ciudadanía y de todas las instituciones. Coordinando servicios sanitarios de atención primaria con trabajadoras y trabajadores sociales de nuestros barrios, pueblos y ciudades. Poniendo trabajo, objetivos e ideas en común. Invirtiendo en prevención e intervención de proximidad a través de los servicios de voluntariado.

Apostemos por una sociedad libre de juegos de azar y ludopatía; por el futuro de las y los adolescentes, jóvenes y por nuestras y nuestros mayores a los que tanto debemos.

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