
El traslado de las Unidades de Salud Mental que actualmente se localizan en siete barrios de Zaragoza a Valdespartera y Sagasta ha levantado un movimiento que, partiendo de las asociaciones vecinales, suma ya los apoyos de los colectivos en defensa de las sanidad pública, de las asociaciones de familiares de enfermos y de las sociedades profesionales de la salud mental.
Su última batalla se ha librado en la Comisión de Comparecencias y Peticiones Ciudadanas de las Cortes de Aragón que escuchó ayer las críticas a la unificación de este servicio de la mano de la Plataforma por la Salud Mental. “Un entorno próximo, conocido y familiar es muy importante para la mejora del enfermo mental que puede sufrir una pérdida a la adhesión al tratamiento debido a la distancia física”, denunció la portavoz María Ángeles Cardiel, que añadió que la separación entre especialistas en Salud Mental y el Centro de Salud “dificultará la relación interprofesional, ocasionando una ruptura en la continuidad de cuidados”.
Por su parte el psiquiatra Eduardo Martínez, que ya tuvo que “bregar” con el modelo hospitalo-céntrico a finales de los 80, ha denunciado el retroceso que conlleva el traslado y ha remarcado que “nunca ha sido una propuesta de los profesionales", restando valor a las firmas recogidas por el Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, al que sí reconoce la labor de haber creado un hospital de día para el colectivo de enfermos mentales.
Clara Felipe, en calidad de familiar de una persona que padece una enfermedad mental, ha recordado las más de 9000 firmas recogidas por la Plataforma. "Mientras no se nos responda a nuestras demandas, vamos a estar en la calle". Del mismo modo que el resto de ponentes ha instado a la “congelación de esta medida” y a la resolución consensuada del conflicto.
