Economía

La plantilla de Casas de Juventud y PIEEs de Zaragoza continúa reclamando unas condiciones dignas de trabajo

Desmienten que los sueldos hayan subido un 5% el salario, denuncian que realizan horas de trabajo en más de un centro trabajando sin descanso semanal y con horarios “imposibles”, y exigen voluntad política para mantener unos servicios públicos de calidad para la juventud
| 9 abril, 2019 07.04
La plantilla de Casas de Juventud y PIEEs de Zaragoza continúa reclamando unas condiciones dignas de trabajo
Educadores y Educadoras de las Casas de Juventud.

La Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de Casas de Juventud y PIEEs, plataforma que aglutina al 75% del personal de los centros, ha lanzado un comunicado en el que afirman que en esta legislatura, si bien ha mejorado la visibilización y el reconocimiento de la actividad educativa realizada desde los diferentes espacios, esta no se ha visto acompañada de una mejora en las condiciones laborales, reivindicación que exigen desde hace ya una década.

“Nuestro salario está congelado desde el inicio de la crisis y para nada refleja la labor socioeducativa y profesional que realizamos”, advierten desde esta asamblea, recordando que confiaban en  que los nuevos pliegos de gestión, en vigor desde el 1 de diciembre de 2018, asumieran sus demandas y se dotaran de presupuesto suficiente para asumir una subida que compensara la pérdida de poder adquisitivo anterior, que se estima en un 16%, y se produjera un reconocimiento de la labor realizada.

Desmienten que los sueldos hayan subido un 5% el salario, como se ha llegado a afirmar en foros políticos. “La partida presupuestaria contemplada para el personal tiene un 5% de extras, es para cubrir las bajas, sustituciones e incidencias imprevistas, es decir, un 2% de incremento que el anterior concurso”, denuncian desde la plantilla.

Bajo estas condiciones las empresas gestoras del servicio no asumen incremento salarial alguno alegando motivos relativos al propio concurso. El convenio de referencia para la gestión de las Casas de Juventud y PIEEs es el Estatal de Ocio Educativo, que “no refleja ni reconoce la labor educativa y precariza todavía más las condiciones laborales de las nuevas incorporaciones”, colocando a estos trabajadores y trabajadoras en una categoría y sector que no corresponde con su labor real, acción educativa, sociocultural y de gestión cultural.

Además manifiestan que la actual carga de trabajo, que califican de inaguantable, no se ha acompañado de un incremento de contrataciones, una ampliación y reparto digno de jornadas laborales y la compensación económica de las horas complementarias a su jornada laboral regular, lo que a sus ojos “supone un subterfugio para no incrementar en número de jornadas de los diferentes centros, algo claramente necesario en los proyectos de Casas de Juventud Rurales y PIEE”.

Aseguran que todo esto produce que hay personas trabajadoras que realizan horas de trabajo en más de un centro trabajando sin descanso semanal y con horarios “imposibles”. Además, denuncian que algunas empresas cometen irregularidades en cuanto a horas complementarias. Estas horas deben pagarse, en caso de que exista compensación en horario debe ser elegida por el o la trabajadora y sin que afecte a la apertura del centro.

“El Servicio de Juventud debería controlar los TC y las posibles irregularidades. Si bien, éste manifiesta que las empresas pueden pedir presupuesto extra para acometer las diversas necesidades del servicio, las empresas niegan que esto sea así”, advierten desde la asamblea.

En esta línea de responsabilidades y tareas asumidas por la plantilla, muestran su sorpresa porque sigan siendo quienes diseñan y trabajan en los espacios del Pilar Joven, cuando es Zaragoza Cultural la responsable de los eventos producidos en las fiestas del Pilar. “Señalamos la discriminación que se produce respecto a otros servicios -infancia, mayores o acción social- y una vez más sin el reconocimiento, compensación salarial por el diseño de la propias actividades y el trabajo in situ, una clara equivalencia a precariedad en vez de gestión cultural”.

En este sentido recuerdan que hay varios ejemplos similares al de Zaragoza Cultural, en los que el Servicio de Juventud dispone de la plantilla de las subcontratas como si fueran propias y pudieran cubrir cualquier evento, como el Proyecto 12Lunas, que se lleva a cabo entre las Casas de Juventud con menos jornada laboral, las rurales, que mantiene las actividades fuera del horario laboral de los y las trabajadoras y sin remuneración directa, ya que sólo contempla la compensación con la jornada laboral.

Por último recuerdan que “tener unos servicios públicos de calidad para la juventud de Zaragoza pasa irremediablemente por disponer de unas condiciones laborales y de estabilidad que merecemos y permitan el desarrollo de todo el potencial del colectivo, una deuda que a día de hoy ningún equipo de gobierno ha asumido”.

9 abril, 2019

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