
El número de objeciones fiscales al gasto militar sigue incrementándose en Aragón mientras se dobla el importe de lo desviado del IRPF. La campaña a nivel estatal destina a fines sociales los más de 110.000 euros desviados de la preparación de las guerras.
Una nueva estrategia de la Objeción Fiscal al Gasto Militar espera la reacción de Hacienda depositando en la banca cooperativa ética la parte del importe del IRPF que inicialmente tendría un destino militar, para, tras los cuatro años en los que puede ser reclamado por el Ministerio que actualmente dirige Cristobal Montoro, acudir al auxilio del proyecto social elegido por la persona objetora. Esta estrategia de colaboración con las denominadas finanzas solidarias (y que se lleva a cabo cuando las cantidades objetadas superan los 500 euros por persona) ha permitido, entre otras razones, que el incremento de objeciones este año haya conseguido un nuevo record, el de volver a duplicar su impacto, pero esta vez el económico: el dinero que se pretende evitar que sea destinado a la preparación de las guerras en Aragón pasa de 3.489’8 a 7.367’21 euros.
Las cifras que difunde el colectivo antimilitarista Mambrú, que ha establecido en el Centro Social Librería La Pantera Rossa la Oficina de Desobediencia Económica (que funciona asesorando en distintas formas de desobediencia económica durante toda la campaña de la presentación de las declaraciones del IRPF que establece la Agencia Estatal Tributaria) son, en todo caso, "valores mínimos", ya que están basados en la comunicación voluntaria que llevan a cabo las 48 personas que este año han decidido participar en Aragón en esta campaña colectiva, coordinada a nivel estatal. Una campaña de desobediencia civil que lleva más de 30 años rechazando en la declaración del IRPF que el gasto militar, y otras actividades igualmente perniciosas, detraigan importantes partidas en detrimento de las necesidades sociales. Para ello propugna descontar una determinada cantidad económica (o reclamarla de más) en el momento de hacer la declaración y que se desvíe hacia destinos que se consideren de verdadera utilidad social.
Mambrú apunta que los resultados a nivel estatal son también los más destacados desde que hace siete años son centralizados de forma rigurosa por uno de los grupos promotores de la campaña y difundidos por la web antimilitaristas.org (los datos de este año están disponibles en http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article5330) ya que es la primera vez que se supera la barrera de los 100.000 euros desviados del gasto militar hasta llegar a los 116.494’17 euros, cantidad desviada por un número no inferior a 916 personas objetoras.
Con todo, la campaña insiste en que lo importante no son tanto las cifras de dinero desviadas como que cerca de un millar de personas sea capaz de desobedecer una norma injusta por razones éticas y políticas, sin ánimo de defraudar. "Daría igual que cada persona objetara un solo euro pero se llevara a la práctica por millones de personas la desobediencia a un sistema atroz que empobrece a la gente para alimentar las guerras y la injusticia" concluye Mambrú. En 2013, en el Estado español, sólo la deuda militar supondrá ya 119, 75 euros por persona y año, mientras que la totalidad del gasto militar costó a cada súbdito de ese mismo reino 588,10 euros en 2012.




