La moderna caza de brujas de los odiadores de mujeres es prohibir el 8M y sin embargo, el feminismo se mueve de manera imparable

La criminalización del movimiento feminista, o caza de brujas, tan solo oculta la cobardía de quienes no aceptan el triunfo hegemónico del feminismo y la justicia social. Asistimos a un ruido mediático de ideas ultraderechistas, que están alimentando impunidades muy graves sobre crímenes reales contra la vida y libertad de muchas personas, entre ellas las mujeres violentadas por asesinos, y entre otras muchas muestras de odio, lo grave y preocupante es que se rompan consensos que forman parte de nuestro país y de la transición democrática española, como son la igualdad, la paridad y la lucha para la erradicación de …

La criminalización del movimiento feminista, o caza de brujas, tan solo oculta la cobardía de quienes no aceptan el triunfo hegemónico del feminismo y la justicia social. Asistimos a un ruido mediático de ideas ultraderechistas, que están alimentando impunidades muy graves sobre crímenes reales contra la vida y libertad de muchas personas, entre ellas las mujeres violentadas por asesinos, y entre otras muchas muestras de odio, lo grave y preocupante es que se rompan consensos que forman parte de nuestro país y de la transición democrática española, como son la igualdad, la paridad y la lucha para la erradicación de las violencias machistas contra las mujeres.

El feminismo lo inunda todo como un tsunami, gana frente al odio, es imparable y ofrece más argumentos y razones que los esgrimidos por los odiadores profesionales de la caverna, anclados en un pasado de privilegios masculinos. Los instigadores del odio ofrecen mucho ruido y pocas nueces, discursos vergonzantes, vacíos de contenido y negacionismo de violencias machistas, de los avances en igualdad de derechos de ciudadanía, para afrontar un siglo XXI de progreso basado en principios básicos de defensa de derechos humanos, antirracismo, solidaridad, diversidad e igualdad entre mujeres y hombres.

El silencio vale más que mil palabras, nos sobran las palabras y nos falta la justicia social, por eso hoy 8 de marzo sigo y seguimos luchando en un proyecto colectivo, para que la voz plural del feminismo esté presente todos los días del año y se practique cada día.  Nadie está exento de reproducir prácticas machistas y de invisibilización sistemática de las obras y trabajos de las mujeres. En este día, todos son declaraciones amorosas, como en San Valentin y el amor romántico, pero al día siguiente te la juegas frente al desprecio y la falta de reconocimiento y una vez más, las mujeres tenemos que estar demostrando que valemos, que sabemos, o que podemos dirigir, comunicar, gestionar, como si no estuviera demostrado que dando la vida, estamos poniendo el cuerpo para la reproducción y gestión de la vida, de los cuidados, del pensamiento y la transmisión de genealogía. El feminismo se demuestra cada día andando y practicándolo.

Asistimos estos días a una confrontación ideológica y política por la ley trans estatal en donde algunas sensibilidades feministas están levantando una polvareda que, bajo mi punto de vista, pretenden confrontar con algo que, de facto, es un problema inexistente. En Aragón tenemos la ley 4/2018, de 19 de abril, de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad Autónoma de Aragón y no ha habido ningún problema, ni ninguna colisión con los derechos de las mujeres. Al igual que cuando se puso en marcha la ley del aborto hubo mucho ruido por parte de la derecha, hasta asumir que es una ley que amplia derechos y que la utiliza quien necesita hacerlo, que no obliga a todo el mundo, sino que simplemente se amplían derechos para quienes precisan hacer uso de ella y se despatologiza. ¿Se ha diluido, por ello, el sujeto feminista en nuestra comunidad autónoma?, pues claro que no. ¿Existe el sujeto político mujer, mujeres? Por supuesto que sí, la lucha política feminista está más viva que nunca.

La existencia histórica del feminismo ya forma parte de la historia con mayúsculas, tenemos miles de textos, producto de amplias investigaciones sobre la contribución, pensamiento, presencia, acción y movilización de las mujeres en distintos contextos políticos y sistemas de gobierno en todo el mundo.  Son tantos los datos y los grandes relatos y experiencias que se podría hacer un seminario permanente en todas las universidades y centros de enseñanza primaria y secundaria para difundir un saber que contribuiría, sin lugar a dudas a hacer mejores personas a todas las que conforman la sociedad actual.  Aún falta un diseño curricular en los libros de texto que haga justicia con la historia vivida de todas nuestras antepasadas.

La investigación más reciente y referida a Aragón es la Tesis doctoral de Sandra Blasco que pone las claves sobre las que analizar y diferenciar el feminismo de segunda ola en Aragón entre 1966 y 1986, y repensar las claves que atraviesan la política actual, desde el movimiento 15M, con la impugnación de un sistema que propone de manera masiva, cambios en la economía global. Estamos en la cuarta cuarta ola del feminismo y algunas disputas actuales son tan virulentas como vacías de contenido y llenas de fuegos de artificio para limitar la ampliación de derechos y la democratización de las relaciones humanas.

Producto de la misma investigadora citada es la exposición “Somos el reflejo de la historia”, organizada por el Instituto Aragonés de las Mujeres en Aragón, sobre la historia del 8 de marzo, donde se da cuenta del origen e historia del 8M en Zaragoza, una conmemoración histórica que podemos ver estos días paseando por la ciudad.  Si el año pasado esta exposición sufrió censura por parte del gobierno de Ciudadanos y PP en el consistorio, este año de la mano de Maria Goikoetxea en la Dirección del IAM, podemos disfrutar de la misma, lo cual es un verdadero acontecimiento de reconocimiento, aunque a algunas formaciones políticas les resulte incómoda saber la verdadera realidad de la lucha de las mujeres en los 8 de marzo.

No es nada nuevo pero, sí novedoso, que desde la política representativa e institucional, se ponga en la centralidad del tablero que las tareas, no solo productivas, sino también las reproductivas, son parte esencial del engranaje que sostiene la economía mundial, sobre la que se sustenta la acumulación de capital.  Una división sexual del trabajo que no revierte en el bienestar de todas y todos,  sino todo lo contrario y que por tanto, es preciso cambiar. Es preciso cambiar el modelo económico y cambiar el rumbo de los intereses privados, evidenciando las contradicciones de los intereses financieros, con los intereses del bienestar social, defendiendo y ampliando los servicios públicos de cuidados para toda la población.

En 2001 decíamos que “si las mujeres paramos, el mundo se para”, con ello pretendíamos evidenciar que los trabajos que desempeñan las mujeres de manera gratuita, son esenciales pero no están contabilizados en el PIB.  En Zaragoza realizamos una concentración en en las escaleras del Paraninfo de la Universidad, tan solo dos horas de paro bastaron para que los medios de comunicación se hicieran eco, porque representó, en aquel momento, un cambio de paradigma en la reivindicación política de la ocupación de la plaza pública. El lema de “lo personal es político” del feminismo de segunda ola pasó a ser, después de los años ochenta, noventa y del orgullo del feminismo de cuarta ola, la necesaria expresión de la diversidad, interseccionalidad y transgénero, que hoy integran la existencia de todas las singularidades del feminismo en libertad.

La eclosión de la movilización internacional del feminismo de manera rotunda en 2018, sin precedentes en todo el planeta, representa la posibilidad de transformar la vida de la gente, más allá del discurso neoliberal de los derechos de igualdad. Todo ello ha puesto en cuestión las bases del sostenimiento económico más allá de los beneficios privados y evidenciando la necesaria apuesta por la gestión pública, de los servicios públicos y la salida de la crisis, con una imprescindible reorganización del sistema de cuidados.

Impugnar al sistema y cambiar la vida de la gente es lo que diferencia unas opciones políticas feministas de otras. Las leyes impulsadas en este momento por Irene Montero, Ministra de Igualdad, como son las de infancia, libertades sexuales o transgénero, suponen una ampliación derechos, una profundización democrática para estar en el siglo XXI,  con  las y los jóvenes que apuestan por otro modo de hacer política y de vivir la vida, en donde los géneros no sean arquetipos asfixiantes de libertades, las identidades subjetivas tenga una existencia libre y los sujetos políticos puedan  desarrollar  su existencia política, más allá de las coerciones del sistema sexo- género.

Con el movimiento 8M apelando a todas mujeres y al humanismo de las propuestas feministas, se ha producido una incorporación masiva de mujeres jóvenes que han tomado el relevo generacional, incorporando nuevos argumentarios, logrando transversalizar las relaciones de los géneros, más allá del binarismo y los estereotipos sexistas. Hay quienes hablan de que esta diversidad “está diluyendo” el sujeto mujer como sujeto político y no es así, la ampliación de derechos jamás puede limitar la resignificación de los sujetos políticos.

Asistimos también en estos tiempos inciertos, atravesados por la crisis del covid, a otra pandemia que perdura en el tiempo, no menos peligrosa, como es la pandemia del machismo, 1.083 mujeres asesinadas desde 2003 es una vergüenza para un país. La pandemia del machismo bajo el prisma de la ultraderecha retrógrada, ha roto todos los consensos con su negacionismo y el poder que tiene para sostener gobiernos de derechas del Partido Popular y Ciudadanos, como es el caso del Ayuntamiento de Zaragoza. Vox está poniendo en jaque el desarrollo e implementación de políticas de igualdad entre mujeres y hombres. Por ello, hoy en día, hay que defender la aplicación de políticas públicas de igualdad y no reblar ni consentir dar ningún paso atrás.

Hace diez años sabíamos que había otra forma de salir de la crisis y ahora, tras el tsunami feminista desde 2018, sabemos que se puede salir de esta  crisis, incrementando las políticas feministas y defendiendo los servicios públicos que son los bienes comunes.

La vinculación del feminismo con los servicios públicos esenciales es muy clara,  dado que en las actuales democracias, las administraciones, como los Ayuntamientos que son las instancias más cercanas a las necesidades de la gente,  deben ser garantes de servicios públicos de cuidados para toda la población, cuidados para infancia, la juventud, las personas mayores, las personas discapacitadas, las inmigrantes, las racializadas, las personas en situación de vulnerabilidad y en situación de precariedad, por efecto de la crisis de la Covid.

Es preciso reorganizar el sistema de cuidados y que no recaigan estas tareas en las mujeres, sustituyendo gratis a servicios que deberían asumir las instituciones.  Es preciso, asimismo, que las administraciones locales sean garantes de políticas de igualdad frente al odio del machismo, del racismo, la lgtbfobia y la transfobia.  Y para todo ello es imprescindible que haya presupuesto suficiente para ello y recursos humanos necesarios.

La aprobación de la moción conjunta sobre el 8M presentada por Zaragoza en Común y Podemos Zaragoza en el pleno del 26 de febrero en el Ayuntamiento de Zaragoza, en un hito histórico de primer orden, dado que además de reconocer la esencialidad de todas las profesiones relacionadas con los cuidados desempeñados mayoritariamente por las mujeres, sienta las bases para limitar las políticas de recortes en igualdad y el incremento en dotación presupuestaria.  Es un hecho histórico porque se ha aprobado la reversión de las partidas presupuestarias antiabortista, el convenio con Red Madre, la eliminación de categoría  intrafamiliar impuesta por Vox para ocultar la violencia estructural que sufren las mujeres por el hecho de serlo y destinar todos los recursos humanos y económicos, a la lucha para erradicar la violencias machistas. No estoy muy segura de que el voto del alcalde con la abstención lo hiciera muy convencido, pero así ha sido, hemos ganado.

No fue fácil lograrlo, no solo el que ambas formaciones la presentaremos de manera conjunta, algunas voces clamaron en contra y sin embargo la simbolización de la unión y diversidad como en el movimiento internacional de mujeres, fue determinante para su aprobación. Así mismo fue determinante el que sorpresivamente el Partido Popular y Ciudadanos se abstuvieran en la votación con lo cual con solo los dos votos de Vox en contra, la moción salió aprobada y con ello disponemos de alas y legitimidad formal toda la oposición en el Ayuntamiento de Zaragoza para exigir su cumplimiento. Es un logro importante.

En estos momentos que somos interpeladas porque la covid atraviesa la movilizaciones feministas como si fuéramos sujetas de contagios y criminalizadas por ello, es hora de recordar que todas las normativas de la pandemia no conculca libertades constitucionales, como el derecho a la manifestación, tan solo la Comunidad de Madrid criminaliza y prohíbe las manifestaciones del 8M.

Cabría recordar aquí todas las manifestaciones de extrema derecha contra el actual gobierno de coalición de PSOE y Podemos,  y de defensa de privilegios como la enseñanza concertada, al igual que múltiples manifestaciones de colectivos afectados por la crisis como el sector hostelero o los profesionales de la cultura,  se han producido sin ningún tipo de condena. Y sin embargo para el 8 de marzo la caza de brujas se reproduce como si ser mujer y reproducir la vida, de los bienes de uso y consumo, de las tareas de cuidados representara un peligro para el sistema. Quizás ahí está la clave de todo lo que llamamos patriarcado, es decir el pacto de los hombres en contextos determinados para limitar, invisibilizar y reducir el poder de las mujeres, el no reconocimiento del valor económico y social del sostenimiento real del sistema que realizan las mujeres más allá del mercado productivo.

Y ciertamente  frente a la banalización del mal, como diría Hannah Arendt,  qué es lo que sustenta los regímenes fascistas, injustos y el nepotismo, ya sea ilustrado o no,  que alimenta la tiranía, los liderazgos personalista implacables, las feministas seguimos en movimiento colectivo, porque a pesar de todo,  como los átomos, nos movemos y por ello, hoy 8 de marzo salimos a la calle, con todas las medidas de seguridad y contagiando a todo el mundo de alegría y de feminismo, como teoría crítica, política y económica sobre la transformación de las relaciones entre mujeres y hombres, así como práctica política profundamente humana y democrática,  para lograr la igualdad y la justicia social.

Ocupamos la plaza pública porque es el espacio donde se han conquistado los derechos, el espacio de participación pública, desde la antigüedad hasta hoy, es la base de la democracia. Las mujeres y todas las personas feministas ocupamos las calles para visibilizar la lucha por las libertades democráticas.

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