La lucha de las trabajadoras textiles de El Corte Inglés

Este viernes se presenta en Teruel el libro "La huelga de las 'niñas' de Induyco", de la mano de su autora María José Gallego Martín. En él se aborda en primera persona la huelga que se produjo en esta empresa perteneciente a El Corte Inglés durante la Transición, un contexto político y social convulso. Mucho se ha escrito sobre los conflictos obreros que en esta época acaecieron, si bien en estas memorias se abordan características particulares de este trabajo. Es precisamente la relación entre la cuestión de clase y de género el motivo que lo hace especialmente relevante. Induyco fue …

El concejal de EMT, Zésar Corella.

Este viernes se presenta en Teruel el libro "La huelga de las 'niñas' de Induyco", de la mano de su autora María José Gallego Martín. En él se aborda en primera persona la huelga que se produjo en esta empresa perteneciente a El Corte Inglés durante la Transición, un contexto político y social convulso.

Mucho se ha escrito sobre los conflictos obreros que en esta época acaecieron, si bien en estas memorias se abordan características particulares de este trabajo. Es precisamente la relación entre la cuestión de clase y de género el motivo que lo hace especialmente relevante.

Induyco fue la empresa textil que abastecía los almacenes de las tiendas de El Corte Inglés cuyas prendas eran confeccionadas mayoritariamente por trabajadoras jóvenes, mujeres que protagonizaron aquella lucha entre junio de 1976 y marzo de 1977 que relata el libro. Empresa que tenía su réplica en la ciudad de Teruel.

En los años 70 las mujeres comenzaron su incorporación al mercado de trabajo, no sin dificultades, y la pujante industria textil de Madrid fue uno de sus destinos. Este tiempo venía marcado por las migraciones interiores desde territorios con menos oportunidades y unas duras condiciones de vida, que soportaban doblemente las mujeres de clase trabajadora. Tengamos en cuenta que en 1976 en Induyco, de 7.000 empleados solamente 1.000 eran hombres, fundamentalmente encargados y jefes de taller.

Las mujeres buscaban trabajo reconocido con un horario y un salario. Lo que les permitía, además de llevar dinero a casa, ser personas autónomas y alejarse del modelo social impuesto por el nacional-catolicismo. Muchas mujeres encontraron en el trabajo en las fábricas una forma de rebelión contra el sistema patriarcal, y adquirieron conciencia política y social.

Pero el sector del textil tenía unas deplorables condiciones higiénicas y ambientales, a lo que sumar unas relaciones laborales muy volubles, marcadas por los bajos salarios y la alta productividad, y el buque insignia que representaba Induyco no escapaba de esta realidad precaria.

En aquellos años las protestas eran respondidas con mano dura y los abusos de autoridad marcaban la relación de la empresa con las trabajadoras. El autoritarismo y el paternalismo imponían una segregación por sexo en la que los varones se situaban en puestos mejor remunerados. Es precisamente el motivo por el que el conflicto de Induyco toma una relevancia significativa.

En el libro de María José Gallego Martín se aborda en profundidad el contexto laboral que provocó La huelga de las “niñas” de Induyco así como se pone en valor las luchas de estas mujeres que de manera intensa confrontaron con El Corte Inglés entre 1976 y 1977, aunque finalmente no lograran conquistar todos sus objetivos. Una lucha caracterizada por las decisiones asamblearias, la autoorganización y la acción unitaria. Exigían un mismo salario que los hombres, mejorar las condiciones de trabajo, y aumentos para hacer frente a la fuerte inflación provocada por la crisis del petróleo de 1973. Os invito a leerlo y a asistir a su presentación.

Habrá personas que se pregunten qué tiene que ver esta lucha con Teruel, por lo que es conveniente señalar que Induyco, ante la alta conflictividad de sus plantas en Madrid, para diversificar su producción y asegurar suministros, abrió en 1975 varios grandes centros de trabajo dispersos por Andalucía, Extremadura y Aragón, uno de ellos fue la planta de Confecciones Teruel, que llegó a ser la planta industrial más grande de nuestra ciudad.

Confecciones Teruel, SA se puso en funcionamiento en enero de 1976. En agosto de ese año contaba con 430 personas empleadas, y en 1977 alcanzó las 700, de las que solamente 50 eran hombres. Otra vez las trabajadoras eran mayoritariamente mujeres, con sueldos más bajos y obedeciendo órdenes de hombres. Es evidente que reprodujeron los patrones y llevaron la producción a zonas con mano de obra femenina abundante y barata, donde se ofreciera menor resistencia y se aceptaran salarios bajos.

Aquellos primeros años también fueron conflictivos en Confecciones Teruel. Desde un principio existieron reivindicaciones de la plantilla relacionadas con la larga jornada de trabajo, la climatización de la planta o el coste que las trabajadoras de otros municipios debían asumir por su el transporte en autobús.

Con la huelga en las plantas de Induyco de Madrid en el recuerdo, en agosto de 1977 se desarrolla la primera asamblea de trabajadoras de Confecciones Teruel, donde se abordaron propuestas de cara a la negociación de próximos convenios y formas de lograr la unidad sindical.

El mismo año, un artículo en la prensa recogía así la situación en la empresa: “Más de 700 obreros, preferentemente mujeres, trabajan en unas condiciones de explotación y sometidas a unos controles de vigilancia y producción más parecidos a los de un cuartel que a los de un centro de trabajo”.

En 1978 se celebrarían las elecciones sindicales en las que se denunciaron maniobras por parte de la dirección de Confecciones Teruel para favorecer la implantación de sindicatos amarillos.

Ya con el Comité de Empresa constituido, las trabajadoras continúan exigiendo mejoras en las condiciones de trabajo, y denuncian sanciones por no obedecer o las vigilancias por el conteo de las veces que las trabajadoras van al servicio, entre otras. En febrero 500 jóvenes trabajadoras salen en manifestación para exigir a la patronal que se sentase a negociar el convenio.

Tras un primer paro de dos horas, en marzo llegaría una huelga de tres días para exigir la renovación del convenio estatal del textil. Las trabajadoras se concentraban en las puertas de la fábrica a primera hora, recorrían las calles de Teruel y después se reunían en asamblea. El seguimiento fue superior al 90 por 100 de la plantilla.

El Primero de Mayo de 1979 vino marcado por la denuncia de la situación del Comité de Empresa, al que le habían abierto un expediente disciplinario. En 1980 siguieron las movilizaciones, ante el bloqueo de la negociación del convenio hacía más de un año, otra manifestación con 500 jóvenes trabajadoras recorrió Teruel.

Esta dinámica no finalizaría nunca. En los años posteriores, la deslocalización abocó al progresivo declive a la industria textil. El cese de la actividad de Confecciones Teruel se produjo en 2016. Sirvan estas líneas en recuerdo y homenaje a todas esas mujeres que lucharon en Teruel por sus derechos y una sociedad mejor.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies