La gusanera mediática

Había escuchado esta expresión con la que se designa a la práctica totalidad de medios informativos occidentales, ayer, en un coloquio de Juan Antonio Aguilar, director del Instituto Español de Geoestrategia, volví a oír de sus labios esta expresión. Así que me dije que sí, que es tal la vileza de las medias verdades −informativamente hablando, una media verdad es peor que una mentira flagrante− que pregonan desde hace años sobre las hazañas de la OTAN/Biden, que se han ganado a pulso este aserto. Es difícil su capacidad de superación, pero lo consiguen. En los acontecimientos de Siria, el “ …

Carlos Tundidor

Había escuchado esta expresión con la que se designa a la práctica totalidad de medios informativos occidentales, ayer, en un coloquio de Juan Antonio Aguilar, director del Instituto Español de Geoestrategia, volví a oír de sus labios esta expresión. Así que me dije que sí, que es tal la vileza de las medias verdades −informativamente hablando, una media verdad es peor que una mentira flagrante− que pregonan desde hace años sobre las hazañas de la OTAN/Biden, que se han ganado a pulso este aserto.

Es difícil su capacidad de superación, pero lo consiguen. En los acontecimientos de Siria, el “ rien ne va plus” de esas medias verdades, lo están consiguiendo.

Primero, con el léxico. Llamar “rebeldes” sirios a las milicias de Al-Qaeda, integristas y terroristas de la más baja calidad moral, es para nota. Blanquear a una buena parte de estos grupos, englobados bajo las siglas de HTS, mediante entrevistas a las que solo les ha faltado la alfombra roja por parte de “periodistas” de TVE, camina hacia un premio “gordo” del periodismo gusanero.

Después, la información. Los que antes eran terroristas −y siguen siendo−, por arte de birlibirloque se han convertido en salvadores cuando se sabe que el integrismo de estos grupos es similar al de los talibanes de Afganistán. Israel invade y bombardea, sin “casus belli”, arrasando Siria y, salvo una filípica amable de la ONU, que ya sabemos que no sirve para nada, ningún país de la OTAN dice algo ni envía tropas (ja, ja, véase Ucrania) para evitar la invasión de un estado reconocido por parte del estado sionista −terrorista− de Israel.

La gusanera mediática

Las dos varas de medir, mi verdad es la cierta, alumbran de manera esplendorosa, otra vez.

Siria se convertirá en estado fallido. Sabe, esa gusanera mediática, que su modelo será Libia o Somalia, y nadie dice nada sobre ese particular. Se limitan a magnificar la tiranía de Al Asad sin que las muertes diarias de 40/50 civiles palestinos por las bombas israelíes −añadiéndose a los 186.000 muertos civiles que “The Lancet”, prestigiosa organización médica inglesa, aventura hasta hoy en el genocidio gazatí−, hagan cambiar sus registros. Ha pasado el impacto, el tirón de la noticia y, ahora, venden más las verdades a medias sirias que las realidades diarias palestinas de Gaza.

Todo el mundo de la gusanera mediática, sabe que los tanques, los drones, la artillería pesada, la inteligencia, la organización, los magníficos salarios de los milicianos, no salen del aire, tampoco de milagros ni de casualidades. Admiten sin reparos, en entrevistas, las falacias de los entrevistados asegurando que esos tanques, esos drones, esa información, ese dinero ingente, es fruto de su propia y maravillosa actividad fabril y febril. Nadie explica que detrás está el dinero americano, la inteligencia británica y de la MOSSAD, el adiestramiento ucraniano y turco y el armamento turco intercambiado por contrabando de petróleo.

Los porqués de la operación militar-política están claros: debilitar a Rusia (aplausos de la OTAN y de los USA), anulación de las vías de intercambio de armamento y de trasiego de milicias de Hezbollah entre Irán y Líbano y ampliación, con vistas al Gran Israel, de más territorio robado alrededor de los altos de Golán (aplausos del criminal de guerra Netanyahu) y válvula de escape para Turquía y sus cuatro millones de refugiados sirios, además de los negocios y del trozo que le corresponda en el propio reparto del país.

Pero, sabiéndolo de sobras, nadie lo dice −como mucho algún youtuber, streamer o medio digital− de esos Ciudadanos Kane globales en que se han convertido la prensa, las televisiones o las radios formalistas españolas y europeas.

Geoestratégicamente, es muy posible que, a tenor del dicho: “el tiro les salga por salva sea la parte”. ¿Por qué? Con el tiempo, ese nuevo estado fallido que acaban de fabricar les estallará en las manos. En las manos de quién lo ha creado: Israel y la OTAN (con Turquía de primer actor).

Es muy posible que Irán, a los ojos de China (el país que, pasito a pasito, gana enteros), le sea más atractivo e importante en la zona (Ruta de la Seda, oleoductos y gaseoductos). También es muy posible que, a Rusia, independientemente de que las bases que tiene en Siria las conserve, pueda cambiarlas o añadirlas a las que gestione con Argelia o con Sudán (estas últimas ya firmadas), le hayan hecho un favor en quitarse el “muerto” de Siria.

A plazo medio, incluso corto, el conglomerado de facciones lideradas por las de Al-Qaeda, devendrá en un caos cuyos réditos (gastos) serán para Occidente (OTAN). Recuérdese, no el alma dormida como hacía Jorge Manrique, sino Irak o Afganistán en donde los Estados Unidos han tenido que salir con el rabo entre las piernas. Podría ser muy factible el resurgir de los atentados yihadistas en Europa y asistir a lamentaciones jeremíacas por parte de los mismos europeos que, hoy, aplauden las escaladas bélicas de la OTAN.

Pero, eso, los medio-informadores de la “gusanera”, tampoco lo dicen en sus medias verdades.

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