La Fiscalía de Manresa pide 39 años de cárcel para los integrantes del MSR implicados en el “caso Stroika”

22 febrero, 2014. 10:00
stroika
El ataque neonazi el pasado 23 de marzo de 2012 a las personas que acudían en Manresa a un concierto dejó a tres jóvenes heridos de gravedad.

Cuando los niveles de violencia directa llegan a ciertos límites en los que el asesinato (selectivo) deja de ser una posibilidad remota, para pasar a ser una opción posible, e incluso normalizada, las estructuras jurídicas de la democracia se ponen en marcha para garantizar la paz social.

Y así ha ocurrido con los hechos de violencia política acaecidos en la noche del 23 de marzo de 2012 en los alrededores de la sala Stroika en Manresa. Hechos por los cuales la fiscalía de Manresa-Igualada (Països Catalans), pide 39 años de cárcel para los integrantes de una organización neofascista al mando de Javier C.M., militante del partido político MSR.

Según la fiscalía de Manresa-Igualada, los integrantes de la banda violenta que atacó a las personas que asistían al concierto de Non Servium y Kop durante esa noche, además de pertenecer al MSR, (partido que ha realizado actos en Aragón), los condenados, “eran o habían sido militantes de los partidos políticos (…) Alianza por la Unidad Nacional y Plataforma per Catalunya”.

La mayoría de los integrantes de esta organización neofascista tiene antecedentes criminales, (agresiones a militantes de izquierda y emigrantes) además de militancia en partidos de extrema derecha. Así pues, conversaciones investigadas por la Fiscalía a Javier C.M. demuestran que estas organizaciones están coordinadas y que sus objetivos son los mismos: “por fin hemos quedado Alianza Nacional y MSR para ir a por ellos”.

Esta violencia de calle, tan extrema, es la manifestación fáctica, más tangible y concreta de una ideología que se presenta bajo formas socializantes y anticapitalistas. Sin embargo, no deja de ser un fascismo renovado y adaptado pero con los mismos objetivos políticos del de entreguerras: El ataque y la violencia directa contra algunos de los sectores más avanzados de la izquierda y contra el “diferente”.

Y así lo reconoce el propio informe del fiscal, que expresa con contundencia que uno de los objetivos de esta banda eran los “actos de ataque y agresiones contra personas que ellos consideraban rivales o enemigos por tener una ideología contraria a la suya, como serían determinados grupos antifascistas de la izquierda extraparlamentaria y del independentismo. Para llevar a cabo dichas agresiones disponían de barras de hierro, bengalas, puños americanos y otros instrumentos peligrosos.” Todo ello, y durante esa noche del Antifa Combat Tour, “con el fin de apalear, matando si fuese preciso, a cualquiera de los asistentes al concierto que se les pusiese por delante”.

Según la fiscalía, “Como consecuencia de dichas agresiones, un joven sufrió fractura con hundimiento del parietal del cráneo, con hematoma subdural laminar parietal así como una herida incisa en el 4º dedo de la mano derecha. Se trata de una lesión mortal. Esta lesión sin tratamiento sanitario urgente le habría provocado la muerte.” Esta lesión, además, hizo que el joven agredido estuviese 23 días de hospitalización más 240 días impeditivos. A consecuencia del ataque, otros tres jóvenes también sufrieron lesiones de menor incidencia física, pero no por ello menos violentas.

Por ello, la mayor condena solicitada por el fiscal son doce años por dos delitos de asesinato por alevosía en grado de tentativa, además de otras penas menores por otros delitos como asociación ilícita, de lesiones con instrumento peligroso, de daños, de desórdenes públicos y de tenencia ilícita de armas, que van desde los dos a los siete años.

Esta, si bien una de las últimas agresiones neofascistas más violentas, no deja de ser otra manifestación más de la forma de actuar de estas organizaciones y partidos que aprovechan las coyunturas de crisis social para presentarse como los salvadores de "la Patria”. En ese crecimiento ideológico y organizativo que se está produciendo en toda Europa, también se sitúa alrededor el crecimiento de la violencia, el odio y el asesinato organizado. Estos casos son la plasmación en lo cotidiano, en lo más inmediato, en la calle, de una ideología que tiene en la asunción de la violencia contra el diferente una de sus bases programáticas.

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