Que la historia la formamos todos y todas parece ser ya un hecho consabido. En efecto, no hace falta ser ducho en historiografía para saber que desde que la Escuela de los Annales, a diferencia del positivismo, ampliara los campos de la historia, la lupa de los especialistas pasó a centrarse en sus verdaderos protagonistas: la sociedad, su pensamiento y cultura. Ahora bien, aunque esta -la sociedad- constituya la verdadera savia del árbol de la historia, la desafección por el arte y la historia se ramifica. Atenazados por la sensación de urgencia en la que nos movemos, bajo las leyes de la inmediatez y la alienación, la construcción de la necesidad de rentabilizar en todo momento nuestro tiempo tiende a menoscabar el valor de reencontrarnos con la historia, el arte y el patrimonio.
Por eso mismo, todo acto que contribuya a establecer diálogos con el pasado y a romper el muro que en ocasiones parece alzarse ente la sociedad y la universidad es un motivo de celebración. No en balde, causa y consecuencia de esta realidad, la Universidad en ocasiones encuentra ciertas dificultades a la hora de realizar una transposición de las investigaciones sembradas por los distintos especialistas que integran los grupos de investigación que trabajan en ella.
Esta breve introducción viene a colación de las actividades para el (re)encuentro con el patrimonio que estos días, desde el 19 hasta el 27 de octubre, se están celebrando desde el área de Didáctica de las Ciencias Sociales, dentro el Departamento de Didácticas Específicas de la Facultad de Educación en la Universidad de Zaragoza. Bajo el lema “El patrimonio resiste”, su coordinador, el profesor José Manuel González González, desde el grupo de investigación ARGOS, ha programado una serie de actividades que se extienden por primera vez a las ciudades de Uesca y Teruel.
Como se aprecia en la página del evento se trata de un programa heterogéneo que invita e interpela a mirarse y reconocerse en el espejo del patrimonio a través de distintas charlas, visitas guiadas, talleres y actividades de todo tipo. Y se agradecen este tipo de propuestas no solo por abrir las puertas de la Universidad a la sociedad a la que pertenece, sino por su contribución a acercar la historia a sus verdaderos protagonistas.




