En el eje del mal actual se encuentra este Sistema, el cual parece ser el epicentro de una sociedad cada vez más desigual, conflictiva y enfrentada; en la que la polaridad gana terreno. Mientras que la inestabilidad se agazapa tras las grietas generadas por las desigualdades de 'raza', género y de toda disidencia que no entre en la hetero-norma colonialista.
Pasé mucho tiempo intentando descubrir cuál era el origen, de una sociedad que aísla y condena al ostracismo, a determinadas personas o grupos por el simple hecho de ser y estar. Hasta que un día, pude concluir: "si el problema no está en esas personas entonces debe estar a un nivel superior" Presento entonces mi hipótesis: el Sistema genera una realidad hostil y determina una conciencia colectiva intolerante a lo que se sale de la norma, generando desinformación e hiperindividualismo. El Sistema establece lo bueno y malo.
Cuando somos pequeñxs se nos recompensa por ser buenxs y se nos castiga por ser malxs, por ende, nos enseñan a ser buenxs, e interiorizamos que lo que se debe ser es buenx, por lo tanto, si no se es lo que se debe ser, (lo que no entra en la norma) se es algo malo y que seremos castigados por nuestra condición.
Esta hipótesis, aunque breve, me aclaró bastante la situación.
Al Sistema no le interesa que se le cuestione, que te cuestiones o que te plantees. Se beneficia de enfrentar a las personas.
El Sistema no quiere que despertemos, como si de matrix se tratara, como si se beneficiase de nuestra escasa autonomía crítica con la sociedad y nuestras decisiones, nuestros pensamientos. El Sistema se convierte entonces en el Gran Hermano, que sin nosotrxs darnos cuenta, nos dictamina lo que viviremos, semejante a una profecía autocumplida.
El Sistema no es una persona, no es una entidad, es una amalgama de cuestiones socio-económicas que se establecieron por motivos de orden social, jerarquías imposibles y una escalera interminable en la que hay algo superior(mejor) y algo inferior(peor). Hágase referencia al sistema de privilegios.
Las consecuencias de vivir en un Sistema y una sociedad cada vez más inhumana tiene su término en generar a personas dependientes, con baja autoestima, problemas mentales, aumento de suicidios, inconformismo, sensación de hastío... Y es que cuando no te dan las herramientas para liderar tu vida, para decidir sobre lo que te gusta, lo que te interesa o lo que te late en el corazón, no eres tú, sino una réplica que se adapta a algo superior que no va realmente contigo. El Sistema se beneficia de tenernos sumisxs, sin pensar, sin decidir.
Siendo hoy un día tan importante a nivel de lucha social y progreso (8M) parece que se avance hacia la desinformación, la crispación y el enfrentamiento, siendo los excesos siempre negativos hay una degeneración de una lucha que engloba muchas. Habiendo sido yo activista, y ahora viviendo abanderada con mi ideología en mi día a día, no veo la necesidad de buscar justicia, derechos, progreso a base de determinar bandos para una lucha polarizada en la que la desinformación y el malestar mental ganan terreno, determinando, tanto de un lado como del otro, las personas aptas o no aptas (buenas o malas) creando una situación inestable a más no poder e impidiendo una sana evolución a una libertad, equidad y avance merecido después de tantos siglos de represión, violencia y muerte.
Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos, es la falta de contemplación en nuestra vida, la falta de autoconocimiento; eso nos impide poner en marcha el pensamiento crítico: la capacidad de analizar el contexto y las circunstancias. Constantemente vemos a personas que por ser, estar y pensar genuinamente se la humilla, se la aísla y se la somete al escrutinio público (la disidencia sexual ha sido por muchos años ninguneada, ultrajada y humillada).
¿Qué podemos hacer para avanzar a una sociedad más libre, en el sentido humano de la palabra? Abolir el capitalismo resultaría fatal para la vida, tal y como la conocemos, y parece imposible trazar la línea roja entre el avance beneficioso y el avance perjudicial que ha supuesto este sistema capitalista, pero al fin y al cabo lo que más nos cuesta encontrar y establecer en nuestras vidas es el equilibrio. Vivimos toda una vida para entender lo importante que es el equilibrio.
Hablo no solo como mujer sino como parte del colectivo LGBTQ+. Se ha luchado mucho por llegar a donde estamos pero ha habido un punto de inflexión en el que se ha empezado a retroceder a una sociedad cada vez más convencida en los excesos, la rapidez y las diferencias. Determino el mal en las circunstancias digitales, las cuales han generado malestar, crispación, no entendimiento y una polaridad no vista hasta ahora. Vivimos molestxs e indignadxs; si bien son emociones altamente efectivas en el cabmio y el progreso, habrá que saber otra vez a utilizarlas en nuestro beneficio sin que perjudique la salud general y personal.
Todxs somos libres en pensamiento, somos libres de contemplar la vida, de disfrutar de lo realmente importante, de las pequeñas cosas de la vida, de la naturaleza, de saber ver la felicidad y la belleza en la paz y la calma. De ser fieles a nosotrxs mismxs y nuestras ideas.
No puedo terminar de escribir estas líneas, sin ponerle nombre y apellidos al Sistema. Así le hago justicia a la dimensión de unas problemáticas que nos dificulta la vida a muchas personas. Lo que no se menciona, no existe.
Hoy, mañana y siempre: cuestionemos el Sis(cis)tema cis hetero patriarcal capitalista (colonialista) eurocentrista blanco.
La reivindicación ni empieza ni termina en el 8M.
Más sobre el 8M en este especial.




