La DPZ sitúa la cultura en el centro de una jornada dedicada a la verdad, la justicia y la reparación

El encuentro ha reunido a destacadas especialistas del ámbito cultural para reflexionar sobre el papel del arte en la construcción de una memoria democrática viva

Participantes en el acto de cultura y memoria | Foto: DPZ

La jornada “Verdad, justicia y reparación a escena. La cultura al servicio de la memoria” que ha tenido lugar en el Antiguo Salón de Plenos de la Diputación de Zaragoza y que también se ha podido seguir en streaming, ha invitado a analizar “cómo la cultura y las prácticas artísticas contribuyen a mantener viva la memoria democrática y a fortalecer los valores de una sociedad justa y crítica”.

El programa ha contado con tres ponencias principales. Iratxe Momoitio, directora del Museo de la Paz de Gernika, ha abordado el papel de los museos en la construcción de memoria y en la defensa de los derechos humanos. Nuria Ricart, profesora de la Universitat de Barcelona, ha analizado el arte público y la memoria desde una mirada crítica y contemporánea. Por su parte, Judith Prat, fotógrafa y documentalista, ha presentado su trabajo sobre memoria e identidad colectiva a través de la fotografía.

La parte escénica ha corrido a cargo de Marta Cortel, que ha interpretado la pieza “h(c)erradura”, coescrita junto a Irene Herrero, una propuesta teatral que invita a pensar la memoria, la identidad y la reparación desde el lenguaje de la escena.

Durante la apertura del acto, la diputada de Memoria Democrática, Nerea Marín, subrayó que “la cultura es una herramienta de memoria, de conciencia y de transformación social”, y recordaba que “la memoria no es pasado ni un simple capítulo en los libros de historia: pertenece al presente y nos ayuda a saber quiénes somos y hacia dónde queremos ir”.

Marín enmarcaba la jornada “en la conmemoración de los 50 años de democracia y en la cercanía del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”. “No basta con celebrar, es imprescindible recordar. Recordar significa reconocer a las víctimas, defender la verdad y garantizar que la justicia y la reparación sean pilares irrenunciables de nuestro presente democrático”, señalaba, para añadir que “la memoria también tiene que ser feminista: recordar a las que ya no están y acompañar a las que hoy siguen silenciadas por el miedo es responsabilidad de todas y todos”.

La diputada advertía además sobre el contexto social y político actual “marcado por el avance de los discursos de odio y el cuestionamiento de los derechos conquistados: frente a quienes niegan la violencia machista, atacan la memoria democrática o pretenden convertir el odio en proyecto político, vamos a responder con unidad, organización, cultura, verdad y democracia. Nadie nos va a volver a silenciar”.

Con esta iniciativa, la Diputación de Zaragoza refuerza su apuesta “por las políticas públicas de memoria democrática” y por el papel de la cultura “como instrumento de transformación social y de construcción de una ciudadanía crítica y comprometida con los derechos y las libertades”.

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