La defensa de los jóvenes de Altsasu considera que hablar de “terrorismo” supone forzar los límites del concepto

Se reanuda el caso de Altsasu con la intervención de la defensa de los jóvenes de la localidad navarra. La abogada Amaia Izko tacha de “construcción” la utilización del concepto “delito grave” para poder considerar los hechos como delitos de “terrorismo”

Foto: @Altsasugurasoak

Tras una semana de parada, este jueves 3 de mayo se ha reanudado el juicio del caso Altsasu en el que se acusa a ocho jóvenes de la localidad navarra de delitos de “terrorismo”. Según la versión de la acusación, durante la madrugada del 15 de octubre de 2016 dos agentes de la guardia civil y sus parejas fueron agredidas por los acusados. Tres de los jóvenes llevan más de 500 días en prisión.

En la sesión de este jueves, ha intervenido Amaia Izko, abogada de la defensa para exponer sus conclusiones y ha destacado que lo ocurrido no fue premeditado y por lo tanto no puede ser considerado como delito de “terrorismo”. Así mismo la letrada ha recordado que en la primera instrucción del caso, los hechos de la noche de hace dos años fueron considerados “aislados” y por lo tanto no pueden ser tipificados como “delitos graves”.

En este supuesto, la y los jóvenes de Altsasu solo podrían ser condenados a un máximo de cinco años.

Además de esto Amaia Izko ha descrito la acusación del fiscal José Perals como una “construcción” que no responde a las directrices europeas. En su alegación como defensa, la abogada se ha preguntado si “¿de verdad se plantea que con los elementos de esta causa los hechos tenían como objetivo subvertir el Estado de Derecho y sus instituciones? Entendemos que no”. Según el Código Penal español, para ser considerados como delitos "terroristas" los hechos deben intentar "subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas o de las estructuras económicas o sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo".

En otro sentido, la defensa también ha querido incidir en el hecho de que Ospa, colectivo en contra la ocupación militar de Nafarroa, bajo el paraguas de la cual Fiscalía considera que se organizó el ataque en el bar Koxka el 15 de octubre de 2016, no está considerada por el derecho como “una organización terrorista”.

Perals estableció que Ospa estaba emparentada con Alde Hemendik (Fuera de aquí) y este colectivo estaba vinculado con ETA; por lo tanto, Ospa estaba vinculada según su narración de los hechos con ETA. El pasado jueves 26 de abril el fiscal afirmó que Ospa era el ejemplo más claro de lo que llamó “terrorismo de baja intensidad”. Amaia Izko durante su exposición ha señalado que la acusación no ha conseguido probar la relación entre Alde Hemendik y ETA, y por lo tanto tampoco con Ospa.

Además de esto, la ley establece que el acto “terrorista” debe estar amparado por una organización “terrorista” y por lo tanto al no ser considerada Ospa como tal, tampoco lo pueden ser los actos de los jóvenes de Altsasu, pese a que participaran o no en los actos de este colectivo.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies