La crítica entre poderes (crónica de una democracia imperfecta)

Tenemos una democracia muy imperfecta o es la percepción ideal de lo que ha de ser una democracia lo que nos falla? Cuando una institución judicial, altamente politizada, con gran poder dentro de la estructura de la magistratura española, hace un pleno para criticar acerbamente una ley (que aún solo estaba en proyecto) del Gobierno de la nación ¿está haciendo política? ¿No es estar haciendo política no haber dimitido, para mejor salud del denostado Poder Judicial, hace ya más de cuatro años y dejar la pelota en el tejado de los políticos? Si cuando su presidente dejó el cargo no …

Enrique Gómez, presidente de ARMHA. Foto: Iker G. Izagirre (AraInfo)

Tenemos una democracia muy imperfecta o es la percepción ideal de lo que ha de ser una democracia lo que nos falla? Cuando una institución judicial, altamente politizada, con gran poder dentro de la estructura de la magistratura española, hace un pleno para criticar acerbamente una ley (que aún solo estaba en proyecto) del Gobierno de la nación ¿está haciendo política? ¿No es estar haciendo política no haber dimitido, para mejor salud del denostado Poder Judicial, hace ya más de cuatro años y dejar la pelota en el tejado de los políticos? Si cuando su presidente dejó el cargo no se fueron todos los demás, por algo será. Pregúntenles a ellos y a quienes desde el Congreso se jactan de tener controladas grandes áreas de la Judicatura.

Ahora resulta que una presidenta autonómica puede insultar gravemente y en sede parlamentario al presidente del Gobierno obligando, además, a que los que temen hasta su sombra y encantando a sus obtusos admiradores para que sigan su ejemplo, creando un nuevo lema tras el de Txapote, tan indigno como el exabrupto del que ahora hablamos, es algo institucionalmente aceptable, quizás sea porque se realiza dentro del ámbito del poder político, en cambio, hacer una crítica a la posición del órgano rector de los jueces, claramente partidista, es destruir el Estado de derecho... Opinar que un juez que a lo largo de su carrera, ha perseguido a un partido, teniendo que archivarse siempre las causas abiertas y que ha beneficiado, de forma obscena, a otro partido mostrando claramente una utilización torticera de sus poderes y decir que es un juez que hace política es atacar al Poder Judicial... Señores, las sentencias se acatan, pero los jueces pueden ser criticados, estamos en una democracia y si no se entiende eso es que no saben lo que es la democracia.

Que este juez no haya sido investigado, y mucho menos sancionado, cuando se ha negado amparo hace bien poco a un compañero suyo criticado por el partido más admirado por este juez, solo muestra porque no se quiere cambiar la cúpula del poder judicial, cómo van a cambiar una institución que favorece al partido más corrupto de la historia de España, puede que ahora lo hagan porque tienen más diputados, pero las excusas que han puesto durante estos años para ejercer ese filibusterismo político, ellos siempre tan "constitucionalistas" resultaban ya si no risibles, claramente indignantes.

Hace poco vimos a un general retirado, mostrándose públicamente con un exótico uniforme cuajado de medallas (no sé en qué sangrientas guerras las habrá ganado) insulta a la mitad de la población que está en contra de las políticas del Partido Popular (claro, hablaba de los veintinueve millones de hijos de p*** que habría que fusilar) pues bien, tampoco pasa nada. Eso sí yo no le recomiendo, por la edad que vi que tenía, que caiga en un geriátrico gestionado por su elogiada (aunque ella dijera en su momento que todo era culpa del vicepresidente del Gobierno, le debían haber dado la medalla a él), ni que se quede con la subida de pensión que sus admirados le iban a mantener, muy por debajo del IPC.

La ideología es una cuestión de pasta y se pueden tener posiciones muy radicales desde púlpitos tan cómodos. Les sale gratis y se dan un gustazo.

En conclusión, la libertad de expresión, el control democrático de las instituciones (también judiciales), el respeto entre diferentes poderes del Estado y el sentido común, la tolerancia y la consideración para con ellos mismos y para con los demás representantes políticos, son valores que se están dilapidando de manera totalmente irresponsable en nuestra sociedad.

Y podemos pagarlo caro con, sobre todo, una desafección cada vez mayor hacia las instituciones públicas y a los cargos de los tres poderes. Se está trabajando en ello desde un sector político que cada vez se encuentra más fagocitado por su extremo derecho así que, cuidado, ellos pueden llegar a ser irrelevantes, pero cuando las circunstancias históricas así se lo han aconsejado nunca les ha importado, a esos sectores políticos, fundirse en un solo bloque y, en ese caso, estaremos hablando de una vuelta a la dictadura una de verdad, una en serio, aunque luego nieguen saber nada al respecto, como ya han hecho en nuestra historia.

La conducta irresponsable, tras la rabieta de haber, una vez más, vendido la piel del oso antes de haberlo cazado, es relativamente comprensible, pero la ofensiva al grito de "cada uno que se mueva como pueda" ha llenado las calles de fascistas, propiciado una ofensiva judicial conservadora desmesurada, también un aluvión mediático de falsedades nunca desmentidas y todo esto está creando un hastío en la sociedad que ya no distingue entre la paja y el trigo.

Esa desilusión es evidente. La pregunta es: ¿Le importa eso algo a quien lo está promoviendo o es exactamente lo que pretende?

Cuando solo queden los que estos días estaban tomando las uvas en Ferraz en la calle y los demás, la mayoría, se queden en sus casas aburridos de tanto ruido, empezaremos a estar perdidos y a tener problemas de verdad.

Veremos si la democracia aguanta.

Si así no fuera, algunos, que ahora hacen mucho ruido, habrán logrado, seguramente, sus objetivos: las consecuencias las pagaremos todos.

Habrá que moverse. Espabilemos.

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