La Coordinadora de Biscarrués lleva hasta Madrid la lucha contra los pantanos

La coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos ha viajado a Madrid para participar en la tarde del sábado 22 de marzo en las Marchas de la Dignidad para pedir la paralización de este proyecto "que en estos momentos de crisis supone un gran gasto de dinero público en una obra que tiene otras alternativas menos costosas y con mucho menor impacto medioambiental". La coordinadora ha destacado que "sobran los motivos" para apoyar esta movilización y participar en ella. "Por una parte razones de corte social expuestas en el manifiesto general y en el llamamiento a “unificar las luchas hacia la huelga general”, firmado por numerosas …

Foto: Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos.
La campana de Eres suena en Madrid. Foto: Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos
La campana de Eres suena en Madrid. Foto: Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos

La coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos ha viajado a Madrid para participar en la tarde del sábado 22 de marzo en las Marchas de la Dignidad para pedir la paralización de este proyecto "que en estos momentos de crisis supone un gran gasto de dinero público en una obra que tiene otras alternativas menos costosas y con mucho menor impacto medioambiental".

La coordinadora ha destacado que "sobran los motivos" para apoyar esta movilización y participar en ella. "Por una parte razones de corte social expuestas en el manifiesto general y en el llamamiento a “unificar las luchas hacia la huelga general”, firmado por numerosas organizaciones". "A éstas -añaden- se suman otras razones de peso de índole ambiental en relación con los cuatro lemas principales".

“No al pago de la deuda”

"La deuda es un importante mecanismo de coacción para aumentar el expolio del patrimonio natural. Cumplir con el pago de la deuda y los intereses generados requiere mantener un crecimiento continuado que solo puede sostenerse gracias a un consumo creciente de materia y energía que choca con los límites planetarios. La deuda condiciona las políticas públicas para favorecer a los acreedores y al sector financiero, flexibilizando las medidas de protección ambiental y avanzando en procesos de privatización del entorno y de los recursos naturales. La reforma de la Ley de Costas y la creación de bancos de conservación son ejemplo de esa privatización a favor del negocio", apostilla esta coordinadora.

“Ni un recorte más”

"Los recortes -continúan- afectan también a las partidas dedicadas a la conservación de la naturaleza. Esto no es baladí, pues nuestra calidad de vida está directamente ligada al estado de los ríos, el aire y el suelo. El patrimonio natural es un tesoro imprescindible para la vida. Nuestro bienestar y nuestro futuro dependen por una parte de que las funciones ecosistémicas no se degraden aún más, y por otra de una imprescindible transición hacia una economía ecológica. Ambas líneas de acción requieren de inversiones y fondos que no existen o cuando lo hacen, se reducen o desaparecen, como ha ocurrido con el recorte a la promoción de las energías renovables durante los últimos años, la prevención de incendios forestales, la vigilancia de espacios naturales y, en general, en políticas de biodiversidad".

“Fuera los Gobiernos de la Troika”

"La Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) actúa como el brazo político de “los mercados”. Es decir, es la encargada de imponer las políticas de recortes y de desregulación ambiental y social que requieren los mercados financieros, usando el yugo de la deuda como arma de coacción. Las Políticas de Ajuste Estructural tienen devastadoras consecuencias sociales y ambientales, tal y como se demostró durante su aplicación en la llamada crisis de la deuda durante los años 80 en diferentes países. Es, por lo tanto, la principal responsable política de la situación actual, lo que no exime al Gobierno español su entusiasta colaboración", apostilla la coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos.

“Pan, trabajo y techo para todos y todas”

"No habrá posibilidad de avanzar hacia una sociedad en paz con el planeta mientras los seres humanos no estén en paz entre sí, luchando en guerras a veces relacionadas directamente con el control de fuentes energéticas y gastando para ello sumas multimillonarias en armas y tecnologías bélicas diversas. La mayor violencia estructural es la que se ejerce privando de los medios (trabajo asalariado) para satisfacer las necesidades básicas (vivienda, alimentación de calidad) a parte de la población. Además, la sociedad necesita de toda una serie de trabajos de cuidados para su reproducción desarrollados fundamentalmente por las mujeres en un desigual reparto. Estos trabajos también están en la base de conseguir un espacio para habitar digno y una alimentación adecuada. Y, para que estos servicios básicos (vivienda, alimentación) estén disponibles de forma sostenible, es preciso apostar también por el cuidado de la vida en su conjunto. Esto implica políticas concretas, como fomentar un mundo rural vivo (frente a la Ley Montoro y otras medidas que lo impiden), apostar por la economía local y la agroecología (en vez de repetir el mantra del consumo desmesurado y globalizado), invertir en la rehabilitación de viviendas con criterios ecológicos (y no sostener un entramado urbanístico sobredimensionado e insostenible con fondos públicos como los que nutren el SAREB)" exhortan.

"Esta no es una crisis que podamos resolver como las del pasado ni con miradas parciales. Necesitamos organizarnos democráticamente y solucionar de una vez todo el problema: conseguir justicia social garantizando, al menos, la satisfacción universal de las necesidades humanas mediante un nuevo sistema económico que no explote el planeta, sino que esté en paz con él" concluye la coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos desde Madrid.

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