El espacio La Comuna, en Zaragoza, sede de organizaciones como Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT), Contracorriente y Pan y Rosas, ha vuelto a ser objeto de un ataque de la ultraderecha. En la noche de este domingo aparecieron pintadas con esvásticas en su fachada, un hecho que desde el colectivo denuncian como una nueva agresión de carácter fascista.
Según explican en sus redes sociales, no se trata de un episodio aislado. “No es la primera vez”, señalan, en referencia a anteriores ataques sufridos tanto en este local como en otros espacios de Zaragoza vinculados a movimientos sociales y organizaciones de izquierdas.
Desde La Comuna aseguran que este tipo de acciones buscan intimidar y desmovilizar. Sin embargo, responden con un mensaje claro: “No nos vais a amedrentar, ni en el barrio ni en las aulas ni en cada lucha de esta ciudad”.
Señalan a la extrema derecha y a Vox
En su denuncia, los colectivos sitúan estos ataques en el clima político alimentado por la extrema derecha. Señalan directamente a Vox, al que acusan de “señalar y denunciar” a sus militantes, y vinculan esta ofensiva con la denuncia presentada en los tribunales por el partido de Santiago Abascal a raíz de una sátira política realizada en la Cincomarzada 2025 contra los discursos de odio.
También alertan de una ofensiva más amplia contra la juventud organizada y los movimientos sociales: “Se dedican a perseguir a la juventud que les planta cara”, afirman.
Para las organizaciones de La Comuna, el uso de simbología nazi no es casual, sino un intento de amedrentamiento cargado de significado histórico: recuerdan que bajo esos símbolos “se exterminó a millones de personas” en un contexto de racismo, imperialismo y explotación.
“Nos quieren desorganizadas, nos organizaremos más”
Lejos de retroceder, desde La Comuna reivindican su papel como espacio de organización política y social. “Temen la fuerza de la clase trabajadora, las mujeres, las personas racializadas y la juventud”, sostienen.
En ese sentido, defienden que el local seguirá siendo un punto de encuentro abierto a las luchas sociales en Zaragoza y un espacio para “organizarnos contra la extrema derecha y los capitalistas a los que sirven”.
El mensaje final es de firmeza: “No vais a pasar. No pensamos dar ni un paso atrás”.
Las organizaciones apelan a la unidad frente a lo que consideran una escalada de ataques, discursos y políticas impulsadas desde la derecha y la extrema derecha.
En este sentido, hacen un llamamiento explícito a los movimientos sociales, sindicales y políticos de izquierdas a reforzar la respuesta colectiva. “Nos quieren desorganizadas. Nos organizaremos más”, insisten.
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