La Casa Pujol de Exeya entra en la Lista Roja del Patrimonio

Es uno de los escasos ejemplos de arquitectura burguesa de principios del siglo XX con torreón y lucernario. Apudepa exige a las administraciones “el cumplimiento de la legislación” y su involucración en la conservación “del singular inmueble”

19 marzo, 2026. 13:51
Foto: Apudepa

La Casa Pujol de Exeya ha pasado a engrosar, por solicitud de la entidad Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), la lista de bienes culturales aragoneses en peligro, incluidos en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

Se trata de un inmueble señorial levantado entre 1900 y 1913 en la confluencia del Paseo del Muro, y las calles Concordia y Joaquín Costa, en uno de los puntos urbanos más visibles de Exeya, justo en frente de la Iglesia del Salvador. El edificio se organiza en tres plantas principales, ático y un singular torreón central con lucernario que le confiere un perfil rotundo y se ha convertido en un hito visual en el paisaje urbano. Su tipología responde a las casas burguesas de principios del siglo XX, con un eclecticismo de influencias modernistas suavizadas, perceptibles en la estilización de sus huecos y en el protagonismo de la luz.

Un inmueble catalogado ligado a la industrialización de Exeya

La Casa Pujol guarda una estrecha relación con la historia de la industrialización de la capital cincovillesa. Fue promovida por la familia Villacampa —grandes tenedores de ovino y productores de vinos y licores— y pasó a llamarse Casa Pujol tras el matrimonio de Pepita Villacampa con José Pujol Arcas, hijo de Rosendo Pujol Grau. Este último, nacido en Sallent de Llobregat en 1858 y afincado en Exeya, adquirió un molino de piensos y fundó la Electroharinera "La Primitiva" en 1902. La instalación de un motor de vapor permitió disponer de un sobrante de electricidad que sería vendido al municipio, dando lugar al primer suministro eléctrico de Exeya y a la inauguración del alumbrado público de la villa en 1902.

El inmueble se sitúa dentro del entorno de protección del Conjunto Histórico de Exeya, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto de Interés Cultural por el Decreto 176/2012, de 17 de julio, del Gobierno de Aragón. Además, el PGOU de Exeya (2000) la cataloga como edificio de interés ambiental, con orden expresa de conservar fachada y volumen, recuperar los huecos deteriorados y eliminar las carpinterías metálicas impropias.

Pese a este marco legal de protección, la Casa Pujol se encuentra en un estado de conservación deficiente y de progresivo abandono. El lamentable estado de la cubierta anticipa posibles colapsos estructurales. El deterioro es visible: revocos desprendidos, grietas, suciedad acumulada y cableado que desfigura la fachada. El lucernario superior y el alero muestran daños por filtraciones y falta de mantenimiento, con riesgo de pérdida de elementos originales. La planta baja presenta alteraciones diversas y los nueve vanos tapiados. El interior, deshabitado desde hace décadas, ha sufrido una degradación progresiva.

Ya en 2006 la Comisión de Patrimonio Cultural de Zaragoza emitió un informe desfavorable a su demolición, y en 2007 Apudepa presentó un recurso de reposición contra la declaración de ruina solicitada por la inmobiliaria Lagasca 2008 S.L., que pretendía derribar el edificio. “Desde entonces, la inacción municipal y la falta de mantenimiento por parte de la propiedad han acelerado su deterioro hasta la situación actual de abandono avanzado, con riesgo real de ruina si no se interviene de manera urgente”, subrayan desde Apudepa.

“Tanto si la propiedad estuviera actuando de mala fe, abandonando el bien para alegar ruina y derribarlo total o parcialmente, como si lo hiciera por falta de recursos, las administraciones públicas tendrían causa justificada para expropiar el inmueble, no solo para salvaguardar la seguridad de las personas, sino también para la defensa y protección de los bienes integrantes del Patrimonio Cultural Aragonés, según el artículo 2.2 de la LEY 3/99, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés”, inciden.

Apudepa exige a las administraciones públicas el cumplimiento de la ley

Por ello, Apudepa exige a las administraciones públicas, especialmente al Gobierno de Aragón, por ser competente en materia de patrimonio cultural “que cumplan las leyes, y les recordamos que la protección de los bienes culturales no consiste solamente en la defensa frente al perjuicio físico activo contra los bienes, sino también frente al perjuicio por inacción, como es el abandono, la desidia y la falta de mantenimiento, en la que estarían incurriendo los propietarios”.

La asociación también exige al Ayuntamiento de Exeya “que tome cartas en el asunto”. La ley 3/99 establece medidas para la defensa del patrimonio cultural “cualquiera que sea su régimen jurídico y titularidad”, de modo que la titularidad privada del bien no sería excusa para no actuar. La protección legal ya existente —BIC (Conjunto de Interés Cultural), entorno del San Salvador e interés ambiental en el PGOU— tampoco sería una excusa, puesto que el edificio ya se encuentra amparado por la máxima categoría de protección. Además, el Ayuntamiento, como cualquier particular, puede solicitar a la DGA una protección específica como BIC para el inmueble en sí mismo, sin perjuicio de que ya se encuentre en el entorno de protección de un Conjunto Histórico.

“Rehabilitación como solución a la falta de vivienda”

Desde Apudepa señalan que en Exeya “existe además un gran problema de falta de vivienda, especialmente de alquiler y pública. Paradójicamente es uno de los pocos municipios de Aragón, aparte de Zaragoza capital, que no pierden población, pero es difícil encontrar vivienda de alquiler para los nuevos trabajadores temporales y estables”.

“Rehabilitar edificios históricos permitiría paliar en gran parte el problema de la vivienda y a la vez conservar el rico y poco valorado patrimonio arquitectónico agro-industrial de principios del siglo XX de una de las principales poblaciones de Aragón, a un coste menor que el que conlleva derribar y hacer obra nueva”, recalcan.

Entorno agrario junto a la estación de autobuses

La casa se encuentra a pocos metros de la estación de autobuses de Exeya, y rodeada de diversas construcciones agrarias sencillas con espacios a cielo abierto. “Rehabilitar estos espacios a cielo abierto para zona verde u otros usos públicos, junto con un paso peatonal por el arco central de casa Pujol, si la distribución interior no lo impide, permitiría mejorar la conexión entre la estación y el centro de Exeya para los viajeros que no disponen de vehículo”, proponen desde Apudepa.

La Casa Pujol sigue en pie como testigo excepcional de la historia reciente de Exeya, símbolo de identidad local vinculado a la memoria de la industrialización, la llegada de la electricidad y el surgimiento de una burguesía no agraria en la villa. Su inclusión en la Lista Roja de Hispania Nostra pretende evitar que su valor patrimonial se pierda para siempre.

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