En la Casa Monumento a la Memoria, ubicada en la vereda Caño Seco del municipio de Saravena, se conmemoró el legado, la vida y la dignidad de las víctimas de crímenes de Estado en el centro oriente colombiano. En este acto, se recordó especialmente a Leonel Goyeneche, Héctor Alirio Martínez y Jorge Prieto, dirigentes sociales asesinados hace 20 años por el Ejército colombiano.
El 5 de agosto de 2004, a las 5.30 de la mañana, una patrulla militar conformada por 35 hombres del Grupo Mecanizado Revéiz Pizarro, adscrito a la Brigada XVIII del Ejército, con sede en Saravena, y bajo el mando del Subteniente Juan Pablo Ordoñez, irrumpió en las casas de los líderes sindicales y sociales, conducidos por el informante civil Daniel Caballero Rozo, alias “Patilla”. Cuatro de los militares se dirigieron a la casa de Jorge Prieto, donde alias “Patilla” golpeó la puerta y llamó por su nombre a los tres líderes. Obligados a salir con los brazos en alto, fueron llevados de rodillas, descalzos y sin camiseta, a un lote contiguo donde fueron fusilados.
En estos mismos hechos, fueron detenidos y posteriormente encarcelados otros dos líderes sindicales de Arauca: Samuel Morales Flores, presidente de la CUT Arauca, y María Raquel Castro Pérez, dirigente del sindicato Asociación de Educadores de Arauca-ASEDAR, quienes también se encontraban en la casa de Jorge Prieto en Caño Seco en el momento de la ejecución.
A 20 años de esta barbarie, las comunidades expresaron su sentir por la masacre cometida a los líderes sociales. Su memoria nos hace enarbolar las banderas con más fuerza. El Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia sigue reconociendo la persecución por buscar paz con justicia social y exigiendo transformaciones concretas. Entre las demandas planteadas al Gobierno Nacional está la llegada de una universidad pública y la dignidad del pueblo trabajador.
Las intervenciones en el acto fueron realizadas en nombre de ANTHOC por Abimelec Gómez, ASEDAR por Eduardo Parra, y ASONALCA por Joana Pinzón. A pesar de la persecución, encarcelamiento y estigmatización, las comunidades siguen de pie, defendiendo el territorio y la dignidad mediante un plan de vida que busca resolver las necesidades básicas insatisfechas y desarrollar mecanismos populares y sociales para la defensa del territorio y la naturaleza. La disputa por este territorio ha sido económica, y la comunidad recuerda las voces y las luchas de aquellos que afrontaron con dignidad la defensa del territorio.
Este ejercicio de memoria que realizan las organizaciones del centro oriente y las comunidades es un acto de resistencia y lucha por la verdad y la justicia. Estos casos se siguen repitiendo. No se ha escalado la responsabilidad a los máximos responsables, y las prácticas genocidas quedan en las personas de más bajo rango, encubriendo las acciones del Estado y sus élites.

2o años después, hay un sentimiento de dignidad y resistencia. Más que frustración, sigue habiendo esperanza de que pueda haber una transformación y un respeto por este territorio, construido con el trabajo de las comunidades en medio de un abandono del Estado, el cual solo hace presencia por medio de la fuerza pública.
Podemos decir que este caso sigue en la impunidad. Se insiste en que haya un esclarecimiento de la verdad y que se presente este caso en el tribunal permanente de los pueblos. Esta fuerza sirve para luchar contra el olvido. La justicia está en deuda total. Aunque hay un fallo administrativo del tribunal de Arauca, no es suficiente para la magnitud de la afectación y el daño que generó esta masacre de líderes sociales. Más allá de ser simples asesinatos, hay un mensaje simbólico de querer desarticular aquellos tejidos que disienten y construyen.
Se espera que el fallo se cumpla, y que no se tenga que esperar otros 20 años para verlo realizado. El fallo se emitió el 17 de mayo de 2024, tras 20 años de espera para declarar que el Estado es responsable y debe cumplir con medidas de reparación, concertadas con las comunidades y las organizaciones involucradas.
La Caravana Humanitaria por la Vida, por la Paz y por la Permanencia en el Territorio llega a Arauca en un momento de agudización y ataque a los líderes sociales del territorio. Esta caravana es fundamental ya que ayuda a mostrar la realidad que los medios corporativos y hegemónicos no muestran y que además desinforman. Lo humanitario tiene un sentido de acompañamiento y de reconocimiento de los liderazgos, para decirles que no están solos frente a las injusticias del Estado y la lucha contra las multinacionales y los paramilitares en cabeza de las disidencias de las FARC, el cual declaró objetivo militar a movimiento político y social del departamento de Arauca.
La fundación de Derechos Humanos Joel Sierra en lo corrido de este año informa que van más de 80 personas asesinadas, siendo Tame, Arauca y Arauquita y Saravena los más altos, de los cuales 7 líderes sociales, 2 líderes políticos y 1 firmante de paz. De igual manera más de 55 retenciones. La criminalización y encarcelación forman parte de las prácticas de ataque por parte del Estado al movimiento social y popular.
La memoria de Leonel, Héctor y Jorge sigue viva, y su legado impulsa a las comunidades a seguir luchando con la frente en alto, defendiendo su territorio y su dignidad. Esta es la lucha por la verdad y la justicia, una lucha que no cesa y que se fortalece con el paso del tiempo.




