La Ley de Urbanismo de Aragón, en su artículo 3, establece que el urbanismo perseguirá, entre otros objetivos, el desarrollo sostenible, armonizando recursos naturales y requerimientos económicos, la cohesión social o la protección del patrimonio cultural y del medio ambiente, priorizando el interés público sobre cualquier otro e incidiendo en la participación ciudadana a la hora de fijar políticas urbanísticas.
Ante esta ley, la AV. San José se cuestiona como es posible aplicar esta norma al Parque Pignatelli, “máxime cuando llevamos años ‘mareando la perdiz’ con la ordenación de los antiguos depósitos, más de 37.000 m², en desuso”.
Para esta asociación resulta evidente que la vocación de esta “pastilla” pasa por una zona verde, integrada con el espacio que ocupa el antiguo parque; zona verde para uso y disfrute de toda la ciudadanía, independientemente de su nivel de renta.
Además, dada la extensión y, como reclamaban las propuestas ciudadanas, es posible incluir equipamientos asistenciales, culturales y deportivos para los vecindarios próximos, carentes de este tipo de instalaciones. Y dada la limitada capacidad inversora municipal, creemos que proceden usos residenciales ponderados que ayuden a financiar las inversiones, pero donde la vivienda libre -la que pueden costearse las familias con mayores rentas- sea compatible con la vivienda pública.
“Desde el movimiento vecinal apoyamos el impulso del proyecto, apostando por el incremento de las zonas verdes, usos culturales en los que la cultura hidráulica del Canal cobre protagonismo, donde niños y mayores puedan disfrutar de equipamientos públicos, y donde la edificación residencial no se convierta en un gueto exclusivo para las clases acomodadas”, añaden desde el AV. San José.
También han querido aclarar que “somos críticos por los meses y años de paralización del proyecto, con responsabilidad en diferente grado de los actores intervinientes. Pero al mismo tiempo comprendemos que nos hallamos ante una oportunidad única para impulsar un proyecto eminentemente público que, tal vez, en un futuro no muy lejano pueda malograrse y transforme el proyecto en una iniciativa básicamente privada”.
Por todo ello, apelan a los representantes de los diferentes grupos municipales para que, con amplitud de miras, aprueben la modificación urbanística preceptiva sin dilaciones, “en aras de una actuación que mejorará la calidad de vida de los vecinos y vecinas de toda Zaragoza y que traerá aparejado un importante esfuerzo inversor. En definitiva, en aras del interés público que no es otro que el que deben de defender nuestros gobernantes”, han concluido.





