La Asociación Huerva Vivo organizó este pasado domingo su sexta edición. Las VI Jornadas por un Huerva Vivo se han caracterizado este año por la amenaza de lluvia, que después de meses sin hacerlo y mantener el río Huerva en un estado de escasez de caudal, el domingo comenzó con una generosa lluvia que acompañó las jornadas a lo largo de la mañana con intermitencia y por la tarde con gran generosidad.
En la actividad anual lúdico-reivindicativa, organizada este año en la localidad de Aladrén, parte un camino cómodo para los andarines hasta la Rectoría de Alcañicejo de la Huerva en el término de Tosos, la antigua localidad en la que se encuentran los restos de este monumento.
El conjunto monumental de la Rectoría se encuentra bajo la advocación de San Bartolomé de Alcañicejo, pero todo el mundo en los pueblos de alrededor la conoce por el más sencillo nombre de El Santo. Construida en el siglo XIII y siendo un monumento cisterciense, está en ruinas hace años, pero eso no ha impedido que, dado su gran valor arquitectónico, fuera declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2002.
En sus inmediaciones se encuentra la antigua localidad de Alcañicejo de la Huerva, poblada desde la antigüedad por pueblos celtíberos y mas tarde por los romanos (habiendo un yacimiento del siglo II A.C. en sus inmediaciones), visigodos y musulmanes (el castillo de Alcañicejo de la Huerva data del siglo X y pertenece a la línea de castillos que protegían el camino a Zaragoza desde el sur, y que fueron levantados para consolidar el dominio de Zaragoza por Abderramán III).
La Rectoría de San Bartolomé de Alcañicejo (El Santo) fue edificado durante el siglo XIII para albergar una comunidad de monjes del Cister. En su día fue el primer monasterio cisterciense de Aragón, conquistado por Alfonso I el Batallador y por cuyas estancias pasó el Cid Campeador, quedando reflejadas en las Cantigas del Cid este hecho.
Sin embargo la construcción del proyecto de recrecimiento del pantano de las Torcas, amenaza este conjunto histórico-artístico y yacimiento arqueológico, ya que la elevación de 14 metros sobre el nivel actual de la presa, provocará que la capacidad de dicho pantano sea el doble del actual, pasando de 7 a 14Hm3 de capacidad de almacenaje de agua, justificando dicha obra para la puesta en marcha de nuevos regadíos en las Vales de Cadrete y las Vales de María de Huerva.
Conocidos son los proyectos de campos de golf en Fuendetodos y Valdespartera, además de los planes Generales de Ordenación Urbana de Fuendetodos (300 viviendas más) y Valmadrid (1.000 viviendas tipo chalet en un pueblo menor de 300 habitantes actuales), “verdaderas razones especulativas para la construcción con dinero público de esa infraestructura, que además destrozará toda una zona ZEPA y LIC de una importancia excepcional, y dejará bajo las aguas el monumento histórico-artístico declarado BIC de la Rectoría de Alcañicejo de la Huerva y los yacimientos de la antigua localidad”, advierten desde la organización.
“Desde Huerva Vivo hemos querido dejar patente nuestro desacuerdo con la obra de recrecimiento de las Torcas, ya que desde siempre hemos defendido que el agua que necesitan los regantes pueden obtenerla de la limpieza del pantano de Mezalocha, infraestructura propiedad del Sindicato de Riegos de la Huerva y Mezalocha”, explican.
Todo ello con el fin de no amenazar con la construcción del recrecimiento del pantano de las Torcas, de propiedad pública, “una zona de importancia ecológica como es el entorno de los Estrechos del Huerva, el entorno del Monasterio de San Bartolomé de Alcañicejo de la Huerva y una zona ambientalmente muy sensible como es la zona del entorno de la Presa de las Torcas declarada ZEPA ES0000300 Río Huerva y Las Planas LIC-ES24300987 Alto Huerva - Sierra de Herrera, con un alto riesgo de dañar las colonias de rapaces y el entorno natural privilegiado del Huerva”, señalan.
“Las mejores tierras de regadío se han vendido a promotoras para hacer viviendas o industria y se encuentran en zonas de crecidas del río”, aseguran desde la Asociación Huerva Vivo.
A su juicio, “la CHE conoce perfectamente las consecuencias de la obra, ya que reconocen en el proyecto: que no existe posibilidad de eliminar algunos de los impactos más notables como es la posible afección a algunas especies, tanto de plantas como de fauna, y nos lleva a pensar en el cinismo con que lo dicen tan tranquilamente, y hablan de que adoptarán las medidas preventivas y correctoras incluidas en el presente estudio así como el seguimiento ambiental de la misma a través de un Programa de Vigilancia Ambiental", insisten.
Y añaden, “primero se destroza, para luego tomar las medidas oportunas para reconstruir lo desecho. Esto no es viable”, sentencian.
Para la Asociación, esta obra “no nos va a dar más beneficios a nuestra ribera, ni va a incrementar realmente el uso agrícola que tanto pregonan, puesto que de ser así no los propietarios agricultores no hubiesen vendido las tierras de huertas milenarias a las promotoras en los diferentes ayuntamientos de la Ribera”.
Además aseguran, “ellos mismos, el Sindicato Central de Riegos de la Ribera del Huerva, informa en el proyecto: que los gastos los tendrán que asumir los regantes, y no entendemos cómo van a asumir los regantes el coste del 30% de un proyecto de 15.500.000 euros cuando son escasamente 266 regantes en toda la Ribera del Huerva”.
“La aplicación de la Directiva Marco del Agua se incumple en nuestro río a causa de la degradación material de los ecosistemas acuáticos, que se debe, en especial, a la sobreexplotación de los recursos hídricos y al alto grado de contaminación”, apuntan.
Por todos estos motivos, “la justificación de la construcción de la elevación de la presa para la contención de avenidas decae con cosas tan obvias como el que, en el Huerva no lloverá más por mucho que elevemos la presa, tendremos un pantano mucho más vacío de lo que hasta ahora está”, concluyen desde la Asociación Huerva Vivo.

