Culturas

La argentina Sofía Viola, un “Júbilo” de profundas melodías y ritmos, en “Pirineos Sur en Arbolé”

Cantante, compositora, guitarrista, actriz y cocinera, Sofía Soledad Viola Echeverría es un nuevo referente de la canción argentina. Es una “cancionista” imparable, entre la ironía y las profundas melodías que atrapa con los ritmos en la piel: tango, milonga, vals, rock and roll, cumbia y los mundos del folklore resuenan en su voz. Nacida en...
| 17 julio, 2014 07.07
Sofía Viola.

Sofía Viola actúa esta noche, a las 22.00 horas, en Zaragoza en Teatro Arbolé (Parque del Agua Luis Buñuel).

Cantante, compositora, guitarrista, actriz y cocinera, Sofía Soledad Viola Echeverría es un nuevo referente de la canción argentina. Es una “cancionista” imparable, entre la ironía y las profundas melodías que atrapa con los ritmos en la piel: tango, milonga, vals, rock and roll, cumbia y los mundos del folklore resuenan en su voz.

Nacida en Lanús (Argentina) y con una larga historia de recitales en varietés, antros y escenas diversas, grabó dos discos artesanales, hasta llegar al tercero, “Júbilo”, que presentará en Pirineos Sur. Su música convive con el huayco y yaraví, con el rock argentino, hot jazz, ranchera, tango criollo y actitud punk. Hija de Gloria (una anticuaria y melómana) y «El Pollo» (gran trompetista). Tuvo una infancia musical. Todas las mañana se despertaba con los trompetazos que daba su padre y la variada música que ponía su madre a todo volumen: Celia Cruz, Tito Puente, Óscar de León, Miles Davis, Charly Parker, Little Richard, Chuck Berry, Pérez Prado y la gran Tita Merello, etc.

Estudió en una escuelita del barrio, también estudió en el conservatorio Julián Aguirre, allí no dejaba de frustrarse y llorar, ya que su padre la mandó a estudiar violín para tocar la viola y así ser Sofia Viola… Decide pasarse a trompeta y no obtiene más que una frustración más aguda. Un día descubre que su voz le daba para cantar. Estudia teatro y canto, fue como a los 14 años que su padre le dijo: «¡Tocá la guitarra piba!».

Un buen día, un gran amigo la lleva a La Catedral del Tango y allí queda atrapada hasta el día de hoy. Ese mismo año se junta con Mahatma Dandys y canta hasta destrozar su voz. En 2010 continúa con los Dandys. Las vivencias de ese año la llevan a irse sola por Bolivia y Perú, donde acumula más experiencias y canciones. Deja a los Mahatma Dandys y se dedica a sí misma. Tiene dos discos editados: “Parmi” (2009) grabado con energía solar en La Casa Ecológica de San Marcos Sierras y “Munanakunanchej en el Camino Kurmi” (2010) título en quechua que significa “Tenemos que querernos en el camino Arco Iris”. A lo largo de los últimos años realizó shows en diversos escenarios de la escena porteña y en el 2011 debutó en el Festival Internacional de Folclore de Buenos Aires (FIFBA).

En verano de 2013 aparece su tercer trabajo “Júbilo”, una propuesta que versa sobre la música andina, el jazz y otra gran diversidad de géneros. En “Júbilo” suenan: violines, violonchelos, contrabajo, tuba, trombón, trompetas, gongs, caja africana, arpa de boca, caja chayera, bombo legüero, redoblante, platillos, acordeón, flautas, bajo eléctrico, guitarra eléctrica, acústica y criolla, charangón, cuatro, ukelele, piano, arpa paraguaya, como también ambientes y texturas de vinilos, entre otros instrumentos y juguetes que desfilan en “El placard” (estudio). “Júbilo” logra conservar lo artesanal con una estética colorida. Ella misma escribió con tinta china todas y cada una de las palabras y frases que recorren el disco.

17 julio, 2014

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