La alegría solidaria que surge en el desastre

Tras entrevistar a decenas de personas de Zaragoza sobre su experiencia en las redes de apoyo vecinales durante el confinamiento estricto en el marco del proyecto "Contra Viento y Marea", ha sido un placer encontrarme -por sugerencia de Yayo Herrero- con el ensayo “Un paraíso en el infierno” (Capitán Swing)

Portada del libro de Rebecca Solnit.

La tesis de Rebecca Solnit tras investigar diferentes desastres es que estos contextos extremos son capaces de activar en las personas su parte más ingeniosa, altruista y valiente en contraste con la imagen que frecuentemente difunden los medios de saqueos, abusos, etc.

El ensayo repasa algunos desastres, desde el terremoto de 1906 en San Francisco hasta el huracán Katrina en Nueva Orleans de 2005. De cada calamidad se extraen datos e historias que sugieren que las y los residentes supervivientes se tomaron esos días más difíciles como una oportunidad única para tomar las riendas de la situación y organizarse de la mejor forma posible para cubrir las necesidades acuciantes que surgieron.

Esta autoorganización se da sin instrucciones, pero también sin presiones de nadie ya que las autoridades dejan un vacío de poder en esos primeros momentos de las crisis. Y resulta que esa forma libre de organizarse -espontánea, horizontal, flexible- no sólo resulta una y otra vez ágil y efectiva para dar de comer y ofrecer cobijo y atención sanitaria con apenas recursos a la población. Además, permite a las personas sentir -quizá por primera vez- la alegría que proporciona autoorganizarse de forma soberana y libre. Aunque solo fuera por unos días. Aunque fuera en condiciones muy difíciles.

En nuestro modesto proyecto, hemos comprobado de primera mano que sí, que las personas que se entregaron a ayudar a sus vecinos y vecinas, vivieron esos días tan especiales con alegría y sentido del humor y los recuerdan casi con nostalgia.

Quizá este fenómeno de solidaridad es un indicio de que cuando se nos deja, las personas somos capaces de sacar lo mejor nosotras mismas, organizarnos sin que nadie nos diga cómo y resolver nuestros propios problemas, al contrario de lo que continuamente se nos quiere hacer creer: que necesitamos de expertos, de políticos profesionales y de instituciones jerárquicas y burocratizadas que marquen el rumbo de nuestra sociedad.

Otro ejemplo más lejano en el tiempo, pero no en el espacio, lo conocen bien muchos de nuestros abuelos y abuelas. Durante la guerra de 1936 el vacío de poder que apareció en la contienda fue aprovechado en algunas partes del bando republicano como Aragón para reorganizar la sociedad y la economía de una forma colectiva bajo influencia libertaria. Esta experiencia tan extraordinaria aún es en gran parte desconocida. Documentales como "Sueños colectivos" relatan estos hechos.

Es decir, Solnit cuestiona así el relato individualista del “darwinismo social” donde “el hombre es un lobo para el hombre” y según el cual buscamos nuestro propio beneficio sobre otras consideraciones. La narrativa dominante busca naturalizar el creciente individualismo, que por otro lado resulta ajeno a todas las culturas no industrializadas.

Si aún no conoces los contenidos del “Contra Viento y Marea”, te invito a hacerlo, especialmente a escuchar voces zaragozanas contando sus experiencias y aprendizajes durante el desastre más cercano en tiempo y espacio: el confinamiento total de primavera de 2020.

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