Karlos Herrero se funde con el títere

El I Ciclo "Les Refusés" que celebra el Teatro Arbolé de Zaragoza presenta este viernes, 6 de noviembre, a las 21.00 horas “Adagio”, un hermoso espectáculo en el que títere y titiritero se funden en una sola figura

Karlos Herrero en "Adagio".

El actor y director Karlos Herrero presenta “Adagio”, un espectáculo de títeres para público juvenil y adulto que utiliza la técnica japonesa de manipulación conocida como 'kuruma ningyo'. Es decir, títere y titiritero unidos en sus extremidades y desplazándose sobre un cajón rodante. Teatro sin palabras. Una obra de títeres, protagonizada por Santiago, un barrendero.

Karlos Herrero explica el espectáculo: “Santiago, el personaje que me acompaña hace más de doce años, ha realizado pequeñas intervenciones escénicas pero nunca había hecho un espectáculo solista. Este tipo de manipulación, que me atrae desde hace mucho tiempo, es la adaptación propia de una técnica japonesa. La combinación, entre los pies del manipulador y el muñeco de cuerpo entero, proporciona una naturaleza cálida, una suerte de humanidad de gran seducción”.

Dentro del concepto metateatral de un muñeco manejando muñecos, me interesé por otros tipos de manipulación, explorando una reduplicación del acto de manipular y eso, a pesar de las dificultades técnicas que ha podido conllevar, no ha sido el principal obstáculo, sino la búsqueda de esa completa anulación que la manipulación a vista exige, un “no estar estando”: ser espectador de lo que, en este caso, Santiago está haciendo.

“Comencé a montar el espectáculo por el final, con el adagietto de Mahler, que ilustra una reflexión sobre la muerte, entendida no como final sino como nuevo principio. A partir de ese fin, en una especie de flash-back, no sé si de la vida real de Santiago, pues los elementos los toma prestados, o quizá de la vida que querría haber tenido, de sus anhelos, sus sueños, de lo que podía haber sido de no ser el limpiador de un teatro. Y se fueron incorporando el resto de las escenas. Los muñecos que aparecen le llegaron a las manos desde mi propia historia de titiritero; su intervención como bailarín del sirtaki me creó grandes dificultades técnicas, que se fueron solventando gracias a mis amigos bailarines, y de energía, pues quería que la obra fuera un chispazo de afirmación de la vida. Esta obra Tiene de autobiográfico en cuanto a que, creo yo, todo lo que hacemos en escena tiene una parte de nosotros. Es un trabajo abierto, no pretendo contar una historia, intento transmitir sensaciones”.

Karlos Herrero se inició en la escena a principios de los ochenta con Héctor Grillo, director argentino con quien realizó diversos espectáculos. En Italia aprendió las técnicas del maestro titiritero Otello Sarzi. Actualmente, en Zaragoza trabaja y organiza el espacio artístico 'La fábrica de chocolate'. En la creación de “Adagio”, Herrero contó con colaboración de su colega Salvatore Fiorini.