José Luis Ledesma arroja luz en Teruel sobre el Consejo de Aragón

El marco de las Jornadas de Historia organizadas por CGT y CNT en la capital turolense, y bajo el sugerente título de “Gobernar la Revolución”, el profesor trató de combatir el revisionismo histórico que ha tratado de desprestigiar el histórico proyecto revolucionario aragonés

Un momento de la sesión de este miércoles en las Jornadas de Historia organizadas por CNT y CGT en Teruel.

Este miércoles se inauguraban en Teruel las jornadas de Historia organizadas por CGT y CNT en colaboración con la Universidad de Zaragoza. Un ciclo que permitirá convalidar los créditos de formación a los y las estudiantes, pero abierto a todo el público hasta completar aforo.

Cerca estuvo la primera sesión de tener que cerrar sus puertas, pues el salón de actos de la facultad de Bellas Artes presentaba muy pocas butacas libres. Profesoras, sindicalistas, divulgadores culturales, jóvenes y mayores, turolenses y vecinos de otros pueblos se reunieron para asistir a esta charla inaugural con motivo de la conmemoración del 80 aniversario de la batalla de Teruel.

Resultaba evidente que las dos organizaciones anarcosindicalistas herederas de uno de los sujetos principales del conflicto bélico –la CNT– debían comenzar la sesión aportando su particular visión del suceso. "De manera humilde pero decidida, como el más grande de los robles que nace de la bellota más pequeña". Una visión particular porque a lo largo de estos meses ya se va hablar mucho y bien de historia militar en Teruel. Por eso, por paradójico que resulte, en las jornadas no se habla del frente de Teruel. “Quisimos que dicha efeméride fuera un pretexto sobre el que pivotar una serie de conferencias en torno a cuestiones que pasaron alrededor del conflicto bélico en el que se inscribe la batalla”, advierten desde la organización.

El tema de partida de este miércoles era el sueño igualitario, libertario, al que tanto temían los sectores conservadores del país y que no dudaron en destruir por medio de la peor de las pesadillas: la guerra. Ese ideal, con sus luces y sombras, que constituyó el Consejo de Aragón y el proceso de colectivizaciones, en definitiva, el proyecto de revolución social.

José Luis Ledesma, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, dio una brillante charla bajo el nunca inocente título de “Gobernar la revolución” donde destacó la excepcionalidad histórica a nivel mundial que supuso el Consejo de Aragón por la creación de unas estructuras de gobierno construidas por anarquistas, por contradictorio que resulte ese proceso. Dicha excepcionalidad no se entiende sin el propio contexto bélico, el desmoronamiento de las estructuras estatales republicanas y el estancamiento del frente que llevó, en palabras del propio Durruti y de la mayor parte de la prensa libertaria, a la necesidad de mejorar la gestión de la retaguardia ante un conflicto que se iba a prolongar en el tiempo.

Ledesma recordó cómo la mayoría de la historiografía, tanto conservadora como progresista, ha tildado al Consejo de Aragón de manera muy peyorativa. Las propias memorias de Azaña resultan significativas. Una “leyenda negra” generada por la tensión que generó la existencia de esta estructura paralela a la estatal entre las propias filas republicanas. De ahí que sea significativo que la experiencia tan solo durara diez meses y fuera derrocada desde el propio bando antifascista con la entrada de las tropas de Lister. Por ello mismo, es necesario una relectura del Consejo de Aragón, sin caer en idealizaciones, pues también tuvo sus carencias, destacando que muchas de aquellas colectividades funcionaron sin problemas, y lo hubieran seguido haciendo de no ser por el conflicto bélico, o que desde el momento de su conformación las ejecuciones extrajudiciales, numerosas durante los primeros meses del terror caliente, y tan instrumentalizadas en el presente por el revisionismo histórico, se redujeron radicalmente. Todo ello contando con la precariedad de medios en el marco de una guerra total que requería la totalidad de los recursos.

Si el apartado gráfico que acompañó la exposición de José Luis Ledesma resultó muy interesante, también lo fue la conferencia impartida por Javier Díaz Soro, del centro de estudios masinos, que giró en torno a una fotografía recuperada casualmente hace menos de un año donde aparecen unos libertarios turolenses en 1933 mostrando los periódicos que leían y cuyas cabeceras resultan elocuentes: Tierra y libertad, El libertario, Solidaridad Obrera. La charla, repleta de erudición, mostró la relevancia de las escuelas racionalistas en la conformación de la Idea libertaria en el Aragón rural, en un marco educativo muy precario y monopolizado por la Iglesia.

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