
El grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Zaragoza solicitará una valoración por parte de la concejala de Servicios Públicos “de la efectividad de las medidas contempladas en el Plan Municipal de Protección Civil, elaborado en el año 2006, y del Plan específico para Riesgos Meteorológicos”.
“Queremos saber si es posible mejorar la efectividad del mismo, contemplar las modificaciones necesarias en cuanto a las nuevas realidades urbanas y la protección también de los animales”, explica Raúl Ariza, representante de IU en la Comisión de Servicios Públicos.
“Es posible que sea necesario actualizarlo para mejorar la efectividad del mismo, incluyendo a los animales en el Protocolo de Emergencias”, indica Ariza, que también propone incorporar a la Ordenanza de Tenencia Responsable de Animales la posibilidad de entrada por parte de los Servicios de emergencia para soltar a los animales domésticos y garantizar que no pierdan la vida por estar atados.
En este sentido, el concejal de IU también propone “modificar la Ordenanza fiscal de Bomberos para que figure expresamente dentro del objeto de la misma la posibilidad de rescatar en caso de siniestro no solo personas y cosas sino también cualquier ser vivo, e incorporar en los gabinetes de emergencia a una persona en representación de la Oficina Municipal de Protección Animal”.
Por otra parte, Ariza ha felicitado “a los funcionarios públicos: Policía Local, Guardia Civil, Cuerpo de bomberos, a los integrantes de la UME y a la Unidad Verde del Ayuntamiento, así como a Protección Civil, por sus esfuerzos denodados en nuestro término municipal y barrios rurales”.
“Las terribles inundaciones producidas por el desbordamiento del río Ebro, deben hacernos valorar la actualización del citado plan para garantizar la optimización de los esfuerzos y contemplar las modificaciones necesarias”, detalla Ariza. “Los daños causados en nuestra ciudad en parques, garajes, centros deportivos, y especialmente en varios barrios rurales, requieren la actualización y optimización del mismo”, añade.
Según el actual plan del Ayuntamiento de Zaragoza “los daños que son de prever en una avenida del río Ebro” son los siguientes:
- Inundación de zonas bajas respecto al río Ebro tales como barrios del Rabal, Ranillas, Rey Fernando y Zalfonada.
- Inundación de zonas periféricas, aguas arriba desde Casetas hasta barrio de Movera y lindes con Pastriz aguas abajo.
- Cortes de tráfico de vías incluidas en dichas zonas.
- Cortes de fluido eléctrico en áreas servidas por transformadores situados en zonas inundadas.
- Caída de árboles y otros elementos de infraestructura (postes, señales).
- Hundimientos de subsuelo y de vías de circulación.
- Desprendimientos de tierras en solares o excavaciones abiertas.
- Afectación de casas habitadas aisladas, almacenes o recintos de ganado, granjas, etc.
A todas estas afecciones contempladas actualmente, desde IU se considera que “también deberían incorporarse la enorme transformación realizada en nuestra ciudad para garantizar la seguridad y la vida de los animales, especialmente en aquellas fincas o entidades de protección animal que han visto una vez más en peligro a los animales acogidos y que han visto minimizados sus riesgos por la labor altruista y desinteresada de decenas de activistas”.
Desde Izquierda Unida Aragón confirman que ya se han iniciado diferentes gestiones en el congreso español, a través del diputado de la Izquierda de Aragón, Álvaro Sanz, así como en las Cortes de Aragón y en la Diputación de Zaragoza, “para mejorar la eficacia en la prevención de este tipo de catástrofes, contemplar la evacuación de los animales que estén en peligro y garantizar la agilidad en la tramitación de las indemnizaciones correspondientes”.
Cabe recordar que la punta de la crecida alcanzó en Zaragoza los 2.610 metros cúbicos por segundo y 6,10 metros de altura, y que en otras ocasiones la crecida ha sido aún mayor. Por ejemplo el 2 de enero de 1961 fueron 4.130 metros cúbicos por segundo, inundándose el 90% de la huerta zaragozana, y algunos testigos recuerdan “pudiéndose tocar el agua con la mano desde el Puente de Hierro”, pues el Ebro alcanzó una altura de 6,32 metros, o la crecida extraordinaria del 7 de febrero del 2003, que llegó a los 2.957 metros cúbicos por segundo, y una altura de 5,73 metros.

