Huelgas espectaculares

Soy estudiante universitario y sindicado en un colectivo estudiantil. Soy, lo que podría decirse, un estudiante organizado. Y cuando miro, evalúo y hago balance de esta semana de huelgas y movilizaciones estudiantiles que se suponían convocadas para defender mis derechos no puedo sino entristecerme profundamente. Todos cuantos logros organizativos y movilizatorios hemos podido conseguir las estudiantes desde que comenzara el proceso de Bolonia hasta hoy mismo se ven empañados y en buena parte desmoronados por actos y convocatorias como las que han tenido lugar esta semana. No se trata de que tal o cual organización esté o no metida en …

Soy estudiante universitario y sindicado en un colectivo estudiantil. Soy, lo que podría decirse, un estudiante organizado. Y cuando miro, evalúo y hago balance de esta semana de huelgas y movilizaciones estudiantiles que se suponían convocadas para defender mis derechos no puedo sino entristecerme profundamente. Todos cuantos logros organizativos y movilizatorios hemos podido conseguir las estudiantes desde que comenzara el proceso de Bolonia hasta hoy mismo se ven empañados y en buena parte desmoronados por actos y convocatorias como las que han tenido lugar esta semana. No se trata de que tal o cual organización esté o no metida en el ajo, ni que los reivindicantes sean de una u otra ideología, nada más lejos de la realidad; se trata de que todos los esfuerzos de las asambleas, los colectivos y los sindicatos estudiantiles por conseguir una masa crítica para con el sistema se esfuman cuando un sindicato amarillo y sumiso tiene en sus manos la posibilidad de rentabilizar todo el trabajo que durante este tiempo se ha hecho.

He seguido con mayor o menor cercanía el proceso de convocatoria de huelga estudiantil de esta semana, que ya se viene arrastrando desde lejos, desde finales del curso pasado, y puedo asegurar que mi pasividad inicial ante lo que veía ha ido evolucionando hacia el asombro, la rabia contenida y la resignación más analítica que experimento ahora mismo. Las actitudes y formas del Sindicato de Estudiantes (SE) para convocar esta huelga en Aragón han sido -como ya nos tienen acostumbradas- vergonzosas y del todo condenables. Dado que no tenían ningún tipo de fuerza ni militancia salvo contadas excepciones era imposible que pudieran convocar huelga por su cuenta, por ello desde el inicio intentaron que fueran otros colectivos estudiantiles los que aceptaran la propuesta y convocaran su huelga: difícilmente lo intentaron en la universidad donde los colectivos existentes no pueden ni verles y donde sabían era misión casi imposible el que secundaran su propuesta; pero confiaban en medias, allí donde la organización estudiantil y la conciencia es menor, y donde casi consiguen que su propuesta fructifique, pero por suerte las estudiantes más conscientes lograron evitar que saliera adelante. Contrariados, esperaron a los refuerzos estatales: Si no podían engañar a las estudiantes para que organizaran su propia huelga tendrían que ser las profesoras y los padres y madres quienes lo hicieran. Por eso redactaron una carta pidiendo el apoyo de todas las asociaciones de padres de alumnos y del profesorado para que dieran el máximo apoyo a su convocatoria, básicamente para que corrieran la voz, pusieran a andar los resortes legales y consiguieran que las aulas se llenaran de un rumor huelguista que maduraría en forma de apoyos aislados. No necesitaron insistir, pronto toda la constelación de organizaciones progresistas que les son cercanas les facilitaron el trabajo sumándose a su huelga.

Pero ni con eso puede explicarse cómo un colectivo que apenas cuenta con un par de militantes en todo Aragón es capaz de convocar una huelga con tan pocas fuerzas. Hay razones más profundas, más importantes, que sustentan el haberse hecho posible esta huelga. Desde que el SE hiciera pública su convocatoria ha contado con todo el apoyo de los medios de comunicación, grandes y pequeños, y especialmente los del ala progresista de la sociedad en el que conforme se venía acercando los días señalados iban intensificando su propaganda. En este sentido, y lo de esta semana lo ha demostrado, se puede ver lo ocurrido claramente como una huelga espectacular; su causa y su naturaleza es el puro espectáculo. Esto no es algo nuevo, los medios adoran al SE que se convierte en cualquier conflicto estudiantil, incluso en aquellos en los que no tiene nada que ver, en el centro de todas las preguntas y consultas periodísticas. Sin embargo esta vez parece que se pusieron en serio y fueron con todo, pusieron en marcha toda su capacidad mediática y todos los apoyos que podrían cosechar entre la izquierda progre y esto a las estudiantes organizadas nos ha pillado desprevenidas y divididas. El *modus operandi* queda claro; se parte de una situación de total debilidad, de una total incapacidad de intervención en el estudiantado por parte del SE; pero se consigue que a través de la presencia mediática y la imagen mítica y espectante de una huelga que se vende como inevitablemente masiva se creen los cauces necesarios para que ante la incertidumbre de las organizadas y la falta de criticidad de las moderadas todas acaben cayendo en su red. La falsedad mil veces vendida se convierte en verdad cuando uno tras otro y poco tiempo antes de la huelga los colectivos van mostrando su apoyo a la convocatoria temerosos de quedarse atrás. Efecto dominó. Y así, una vez más, la estrategia mediática triunfa sobre la realidad de las cosas y se convierte en real lo que en origen no tenía posibilidades de fructificar. Si hasta el Partido Popular parece hacerle el juego mediático al SE. No se puede explicar que haya un gobierno tan sumamente estúpido para que día tras día sus salidas de tono en torno a la huelga de estudiantes estén regalando portadas y argumentos a este sindicato. Difícil creer en las coincidencias, aunque con este gobierno uno no sabe si lo hacen por jalear o es que realmente tienen esa incapacidad política como para no saber tratar estos asuntos.

Fracaso estrepitoso del estudiantado, muestra de su debilidad e incoherencia ante el sistema. Que el SE sea capaz de convocar huelgas como ésta es un retroceso para el movimiento estudiantil, y esto somos capaces de verlo todas las estudiantes conscientes que conocemos su forma de actuar y la raíz de su trabajo. Toda convocatoria de este sindicato está auspiciada, o al menos bien vista desde el sistema; y no me refiero con esto -con el sistema- al estado, sino a toda la retahíla de organizaciones o esa parte social que indudablemente acepta el orden constituido y cuyo único objetivo es canalizar adecuadamente las protestas y movimientos de todos los colectivos. Nada más que ésto es el SE, no necesariamente un órgano del sistema pero sí una pieza con una función estructural concreta; moderar y desorganizar al estudiantado para que éste se someta, como lo hace la clase trabajadora con los sindicatos mayoritarios, a un orden establecido y se haga impensable o se reduzca a la marginalidad cualquier intento de fuga hacia la transformación social y en contra del capitalismo. La existencia del SE supone en sí misma un fracaso del estudiantado, y cuanta más fuerza y capacidad de convocatoria acumula peor va a ser para todas las estudiantes.

En esta tesitura (y yo entiendo que no todo el mundo conozca o comparta este criterio) se hace especialmente sangrante que organizaciones como la CGT jaleen y apoyen la convocatoria del SE que, de una forma u otra, no es más que impulsar la creación de un nuevo sindicalismo mayoritario como CCOO&UGT pero esta vez en pequeño y adaptado al estudiantado. Ésto es algo que deberían analizar tanto ellas, las compas cegeteras, como las compañeras de mil luchas que nuevamente por temor a quedarse atrás en las movilizaciones le han hecho el trabajo sucio al SE por muy críticos que digan ser: allí dónde éste no llegaba (como en la universidad) se han dedicado a publicitar su convocatoria y apoyar su huelga en espacios donde apenas tiene cabida.

No nos jugamos poco en Aragón donde históricamente el SE no ha tenido apenas fuerza y donde quizá a causa de esta convocatoria es posible que renazca para pena y desastre de todo el movimiento estudiantil. Es casi trágico que los colectivos y organizaciones más conscientes que el curso pasado sacaban adelante satisfactoriamente las huelgas y movilizaciones estudiantiles como la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanzas Medias (CEEM) se vean en éste ensombrecidas por una convocatoria que ni siquiera nace de las mismas estudiantes organizadas sino de una coordinación mediática y vertical desde el profesorado y las asociaciones de padres y madres. De acuerdo con esto, flaco favor hace Marea Verde al movimiento estudiantil sumándose a esta convocatoria; es entendible que lo haga pues su misma constitución, como movimiento concretizado en un sector, le lleva a una suspensión crítica de su carga ideológica y, en consecuencia, a no hacer demasiada discriminación en las cosas que apoyan. Pero no es poco sensato pedirle a este movimiento que analice, por poco que sea, si sus actos benefician o no a la causa de la defensa de la educación, pedirles que dejen de guiarse por criterios inmediatistas, que piensen en la estrategia y que reflexionen si les interesa más un estudiantado combativo o uno sumiso al sistema.

La intervención de Marea Verde, no sólo como movimiento sino especialmente como los sujetos y personas que lo conforman, tiene especial relevancia en esta coyuntura. Para esta huelga ha quedado evidenciada como una estructura sometida a los vaivenes del espectáculo mediático siendo una de las condiciones necesarias que en Aragón han posibilitado la huelga del SE. La razón es bien sencilla: el apoyo del profesorado a esta convocatoria ha hecho, básicamente, que se corriera la voz y que los centros mostraran total disponibilidad y apoyo a la huelga. Así, mientras en otras convocatorias como en la del 11 de octubre se intentaba dificultar por todos los medios que la huelga saliera adelante, para esta las direcciones de los centros (y por extensión todo el sistema educativo) se han volcado convocando a delegados y tutores, informando a padres y facilitando la no asistencia a clase. En cierto modo, esto, sumada a la intervención de la progresia de CEAPA que ha llamado a los padres y madres a apoyar la huelga y no llevar sus hijos a la escuela, ha acabado por configurar desde una exterioridad a los propios estudiantes una huelga precocinada desde el mismo sistema.

No es casual que sea la universidad el ámbito en el que estas movilizaciones y huelgas no hayan tenido apenas influencia pese a ser ese el objetivo del SE. El movimiento estudiantil universitario es un hueso más duro de roer y no lo tendrán tan fácil para domesticar sus aspiraciones. La razón por la que esta huelga no ha fructificado en el ámbito universitario es porque ahí sí que hay un movimiento estudiantil más organizado, muy fragmentado sí pero al fin y al cabo con un mayor grado de conciencia política de la que puede existir en enseñanzas medias. Para mí es alentador que este importante espacio haya quedado al margen de la convocatoria del SE, eso significa que aún está, de algún modo, exento del control tenaz de la sumisión al orden impuesto. Puede que en la universidad estemos divididas pero al menos sabemos que podemos colaborar, autoayudarnos en tiempos de ofensiva; podemos rivalizar pero sabemos perfectamente distinguir quién está en nuestro lado de la barricada y quién no. Quizá por ello sin necesidad de palabras ningún colectivo, sean asambleas o sindicatos, han apoyado la huelga del SE.

Pero no quiero quedarme con una visión pesimista del asunto. Quiero enarbolar la bandera de la esperanza para el estudiantado consciente y combativo, para los y las estudiantes organizadas que no se tragan las mentiras del amarillismo sumiso. El trabajo, si lo seguimos haciendo como lo hicimos como hasta ahora, dará sus frutos tarde o temprano, porque no es una cuestión de días o de meses sino más a largo plazo. Pero para ello es necesario que dinamitemos con todas nuestras fuerzas una a una todas las convocatorias que plantee el sindicalismo domesticado, no debemos unirnos a ellos críticamente sino evitar que cualquiera de sus acciones tenga repercusión o seguimiento. Hay que hacer como hasta ahora, donde el SE sólo encontraba nuestra educada cortesía pero en la que no cedíamos ni un ápice. Nuestra labor es hacerles ver a profesores, madres y padres que esa gente no nos representa, que si queremos movilizarnos, si queremos huelga y luchar por nuestros derechos eso lo hacemos nosotras y no quien no tiene legitimidad para convocarnos a nada. Yo no he hecho huelga esta semana, he ido a clase y no he acudido a absolutamente ninguna de sus movilizaciones, porque no quería que mi esfuerzo fuera rentabilizado por quienes pretenden dominar nuestra potencialidad subversiva; y digo esto con todo el orgullo porque ya no es tiempo del "todo vale" (toda movilización está bien) sino todo lo contrario, es tiempo de analizar en profundidad cada cosa, de no malentender la unidad que todas deseamos; es el momento para la unidad en la igualdad, en la confluencia colaborativa al margen de los lacayos del poder. En definitiva, no secundar esta huelga no es de ser sectarias, es de ser consecuentes con unos principios y en ese camino debemos andar juntas las que nos miramos con sinceridad a este lado de la barricada.

Guillén González | Para AraInfo

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