Hospital privado, nuevo pelotazo

Ya vamos desescalando, ya vamos entrando en esa "nueva normalidad". Para algunos y algunas, como ven de nuevo no tiene nada, es el momento de aprovechar la oportunidad del negocio. El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el tándem PP-Ciudadanos con el apoyo de la ultraderecha de Vox, lo tiene claro. La "nueva normalidad" es la de siempre, la del pelotazo urbanístico, la de favorecer el negocio de sus amigos y amigas, la de hacer política al servicio de los intereses del capital. Vamos, tan viejo y nuevo como siempre. Hace unos días, el Sr. Azcón, nuestro alcalde, se fue al …

Ya vamos desescalando, ya vamos entrando en esa "nueva normalidad". Para algunos y algunas, como ven de nuevo no tiene nada, es el momento de aprovechar la oportunidad del negocio.

El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el tándem PP-Ciudadanos con el apoyo de la ultraderecha de Vox, lo tiene claro.

La "nueva normalidad" es la de siempre, la del pelotazo urbanístico, la de favorecer el negocio de sus amigos y amigas, la de hacer política al servicio de los intereses del capital. Vamos, tan viejo y nuevo como siempre.

Hace unos días, el Sr. Azcón, nuestro alcalde, se fue al hospital Miguel Servet, a hacerse una foto con el personal sanitario público, con ese personal que ha paliado con esfuerzo, compromiso y riesgo, las carencias de una sanidad pública deteriorada por las políticas de la derecha y del liberalismo. Como corresponde a una utilización populista de estas cosas, el Sr. Azcón, difundió por las RRSS su "apoyo" al personal sanitario y a la sanidad pública. Es lo que tocaba entonces. Además, no iba a ser menos que esas otras gentes peperas que se daban baños de multitudes es espacios como el IFEMA, o pasando revista en una plaza madrileña.

Bueno, pues nuestro fotografiado alcalde nos sale ahora con una operación urbanística al servicio de la sanidad privada, al servicio de quienes hacen negocio con la salud de la gente.

El sistema es el de la vieja-nueva normalidad. Unos terrenos municipales, destinados a zonas verdes, se recalifican para poder venderlos. Se modifica el Plan General de Ordenación Urbana y se subastan los suelos públicos, los suelos que son de todos y todas quienes vivimos en Zaragoza.

Todos y todas perderemos espacios verdes y perderemos patrimonio. ¿Quien sale beneficiado?, pues nos dirán que todos y todas porque el Ayuntamiento ingresará 15 millones de €. Seguro que esos 15 millones se pueden ingresar sin necesidad de vender suelos públicos. Bastaría con hacer lo que dice la Constitución y subir los impuestos y las plusvalías a quienes tienen los patrimonios y propiedades más altos. Bastaría con cobrar los impuestos que todos y todas pagamos a la iglesia que no paga ninguno. ¿Sabían Vds, por ejemplo, que hay más de 500 propiedades ubicadas en este municipio y pertenecientes a fundaciones eclesiales, al Arzobispado de Zaragoza y a órdenes religiosas que no pagan ese IBI que Vdes. y yo pagamos por nuestras viviendas?

Pero sigamos hablando del viejo-nuevo pelotazo. Quien de verdad sale beneficiado es el grupo empresarial que se haga con los terrenos a precio de saldo. Calculen, 15 millones por 20.000 metros cuadrados y comparen el precio del metro cuadrado con el precio de una vivienda, garaje o local comercial. Parece que hay dos grupos interesados en ello. Nos dicen que uno es el Grupo Quirón. Ciertamente en sus propiedades pone eso, pero la propiedad del Grupo Quirón la tiene, desde 2017, la multinacional Fresenius, con clínicas y hospitales privados en unos cuantos países y que es líder de la sanidad privada en España. El otro parece ser el OPUS (ya saben con la Santa Madre Iglesia por medio). Quien se haga con los terrenos añadirá las ayudas y parabienes (ya se habla de que el proyecto de declare de interés de Aragón) que este sistema que tenemos da a los negocios especulativos.

Nos dicen, también, que esta operación completará los equipamientos sanitarios de la ciudad con un hospital moderno y, en el colmo del cinismo, añaden que así, con un hospital privado, se mejoran los equipamientos sanitarios para afrontar las pandemias que se puedan producir en el futuro.  Las pandemias, para el sector privado, solo son negocio con la especulación con los equipos necesarios y con las vacunas. Eso de atender a las personas se queda para la pública. Todos y todas hemos visto como, en plena escalada del COVID 19, la sanidad privada ha recortado plantillas y ha cerrado clínicas y centros hospitalarios. Todos y todas, menos a lo que parece la derecha que gobierna en Zaragoza, hemos visto claramente la necesidad de reforzar la sanidad pública, hemos visto que solo la sanidad pública y sus plantillas han estado donde había que estar.

Esta operación, especulativa donde las haya, es un claro ataque a la sanidad pública que la derecha, como siempre, hace para favorecer la iniciativa privada. Es dar una patada en las narices a toda esa ciudadanía que aplaude a la sanidad pública y al personal sanitario; es despreciar a quienes tenemos muy claro que con la salud de la gente no puede hacerse negocio, es burlarse de todos y todas quienes gritamos “la sanidad pública no se vende, se defiende”.

Para justificar lo que solo desde la órbita del negocio es justificable, nos contarán, también, que esto generará empleo. Si, claro, otra cosa es que tipo de empleo. No hay más que ver los exabruptos y salidas de tono de la derecha y de la patronal porque el Gobierno reitera su compromiso de derogar la reforma laboral que, gracias al empleo precario y los bajos salarios, convierte a trabajadores y trabajadoras en una vieja-nueva semiesclavitud.

El pelotazo, como todos, mercadea con suelos públicos para el negocio privado. Aquí con el agravante de que se hace en una zona de la ciudad, como son los barrios de Montecanal, Valdespartera y Rosales del Canal, en la que los equipamientos públicos brillan por su ausencia porque ni están ni se les espera. y rematemos con el contrasentido que es, en tiempos en los que hay que pensar en nuestro pobre planeta, cambiar espacios verdes por hormigón y aparcamientos.

Y todo a mayor gloria del PP y su cuadrilla de amigotes/as.

Pues eso, un pelotazo urbanístico, es lo que PP, Ciudadanos y Vox, llevan el lunes para aprobarlo en la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza. Esa es la “nueva normalidad” de esta gente, seguir a lo suyo que no es lo de todos y todas.

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