Historia de una denuncia porque las palomas no son plaga

El odio hacia las palomas comenzó en el siglo XX. Antes, habían sido queridas durante 9,900 años. También habían sido utilizadas, es cierto. Las palomas son voladoras rapidísimas y fueron las mensajeras que hicieron llegar noticias sobre los primeros Juegos Olímpicos en el mundo entonces conocido. Las palomas son fuertes, capaces de criar en pésimas condiciones. Ellas quieren vivir y siempre lo han querido. Vivir a pesar de los humanos. Las palomas viven con nosotros en las ciudades porque nosotros las trajimos aquí. ¿No tenemos la responsabilidad de cuidarlas ahora? Hoy sus deposiciones son demasiadas aquí y allá y a …

palomas
Foto: Marta González

El odio hacia las palomas comenzó en el siglo XX. Antes, habían sido queridas durante 9,900 años. También habían sido utilizadas, es cierto.

Las palomas son voladoras rapidísimas y fueron las mensajeras que hicieron llegar noticias sobre los primeros Juegos Olímpicos en el mundo entonces conocido. Las palomas son fuertes, capaces de criar en pésimas condiciones. Ellas quieren vivir y siempre lo han querido. Vivir a pesar de los humanos.

Las palomas viven con nosotros en las ciudades porque nosotros las trajimos aquí. ¿No tenemos la responsabilidad de cuidarlas ahora? Hoy sus deposiciones son demasiadas aquí y allá y a veces ocasionan molestias en algunos edificios, pero ellas no saben que ya no son nuestras amigas, simplemente viven donde las hicimos vivir.

El capítulo que Darwin escribió sobre las palomas en El Origen de las Especies fue tan apreciado que los editores quisieron que escribiera todo un volumen sobre ellas. Durante miles de años, amamos a las palomas. Incluso los excrementos de nuestras amigas voladoras eran muy apreciados.

Las palomas son cariñosas, reconocen a quien las quiere y a quien las incomoda. Las palomas que viven en una casa con humanos son muy dulces y les encanta recibir a su familia. A casi nadie le escandaliza que alguien tenga en su casa a un loro de 600 euros, pero pocas personas abrirán sus puertas a un ave gris que necesita atención.

Las palomas son limpias. ¿Acaso se puede acusar a una persona sin hogar de andar poco aseada? Ellas también se lavarían más a menudo y no solamente en charcos si hubiera más fuentes y menos cloro. Estarían más sanas si hubiera más semillas y menos comida basura en las papeleras, chicles y restos de cualquier tentempié en el suelo. Sus patitas no estarían en tan mal estado si la calle no estuviera llena de pinchos, hilos, colillas, pedazos de cristal...

Las palomas siguen siendo el símbolo de la paz. ¿Cómo puede tratarse tan mal a un animal con ese papel? Mejor sería cambiar el símbolo. Hoy en día, en nuestra ciudad, hay suelta de palomas en algunas escuelas con motivo del día de la paz, así, en minúscula porque no sabemos cómo acunarla. Esos niños no van pertrechados con máscaras ante semejantes criaturas apestosas y apestadas. Ese día, al igual que en algunas bodas, las palomas ni contagian ni manchan.

Hay palomas de primera y otras de segunda y hasta de tercera clase. Unas son compradas y vendidas por su supuesto valor estético, por ejemplo. Otras no merecen más que acabar gaseadas en CO2 o envenenadas o hacinadas en jaulas mortales.

Por todas estas razones, y porque pensamos seriamente que la gestión de la población de palomas en la ciudad de Zaragoza (al igual que en demasiadas otras ciudades) lleva años incumpliendo la Directiva de Aves de la Unión Europea, interpusimos la denuncia correspondiente a mediados de diciembre. Para que las palomas estén también representadas en las administraciones y no solamente en las redes sociales. Porque todas las vidas cuentan. Porque incumplir directivas no puede quedar impune. Porque la gestión ética es más importante que una contrata letal.

Repensemos nuestra relación con los animales que comparten su vida con nosotros en las ciudades.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies