He recibido una carta

Hoy he recibido en el buzón de casa un sobre con una carta, primero de todo aclararé que como dice y supone la remitente no tengo una imagen concreta de ella aunque si un vago recuerdo miraré en alguna foto antigua por si la reconozco, después de leerla atentamente me percato de que ciegos y soberbios somos en ocasiones, la misiva dice: Querido Alejandro, Soy Eulalia, una compañera tuya de la academia, no sé si te acordarás de mí, siempre he sido muy tímida, pero el otro día (hace dos años) te reconocí por la calle al cabo de 50 …

Hoy he recibido en el buzón de casa un sobre con una carta, primero de todo aclararé que como dice y supone la remitente no tengo una imagen concreta de ella aunque si un vago recuerdo miraré en alguna foto antigua por si la reconozco, después de leerla atentamente me percato de que ciegos y soberbios somos en ocasiones, la misiva dice:

Querido Alejandro,

Soy Eulalia, una compañera tuya de la academia, no sé si te acordarás de mí, siempre he sido muy tímida, pero el otro día (hace dos años) te reconocí por la calle al cabo de 50 años, algo de tu cara me sonó, nos hemos continuado a cruzando muchas veces por casualidad y en un par de ocasiones pasaba cuando sacabas las llaves del bolsillo y entrabas en el portal donde te he dejado el sobre que espero estés abriendo y leyendo, seguro que sorprendido.

Ahora me voy a desplazar de barrio por cuarta vez en la última década para evitar encontrarme con una persona en concreto que intento esquivar, precisamente a continuación te explico porque.

Mira Alejandro de hecho esta carta va dirigida a todos los Alejandros Joans, Pepes, Manolos, Toribios, Paus, Pablos...que hayan compartido algún momento de la vida conmigo y debido a ciertas circunstancias, posiblemente, he sido transparente para ellos.

En estos párrafos intento verbalizar una situación que ocurrió cuando éramos jóvenes: sufrí abuso sexual de forma sistemática y continuada por parte de una persona próxima desde los 8 hasta los 15 años, este hecho hizo que ha marcado toda la vida y desarrolló en mi un comportamiento distante, he decido exponerlo en voz alta socialmente, al cruzarme contigo en la calle he creído conveniente hacerte partícipe de ello, hacerme visual intentar justificar el porqué me escondía y observar diferentes reacciones en los receptores de esta noticia.

Nadie se puede imaginar lo que ha pasado por mi cabeza ni lo que me ha costado tener una vida "normal", el abuso por parte de un adulto hacia un menor, cuando este no sabe en muchos momentos lo que en realidad está ocurriendo produce trastornos en la personalidad complicados de superar y muchas veces es necesaria ayuda externa, por eso porque me han aconsejado exteriorizarlo para no sentirme un bicho raro lo explico, por que en este país, el abuso de menores por parte de adultos que conviven o comparten espacios en los distintos ámbitos sociales continúa sin ser combatido ni castigado debidamente a causa de unas leyes arcaicas más propias del franquismo que de una democracia parlamentaría, los victimarios salen impunes en muchas ocasiones por prescripción de delito o falta de pruebas, como puede un menor de ocho años conseguir pruebas o denunciar a su padre a su abuelo o al director o profesor de su colegio al amigo de la familia o cualquier adulto que tenga una responsabilidad directa sobre el mismo, vaya una autoridad.

Alejandro en mi caso concretamente durante muchos años todas las personas de mi entorno excepto mi pareja, mis familiares incluso, han negado sistemáticamente este abuso y maltrato, he tenido que esconderme para que no me acosaran o me privaran de la libertad.

La prudencia me hace ser discreta en cuanto al agresor y los detalles no me parecen enriquecedores para exponerlos en un escrito.

Te entrego esta carta el 25 de noviembre en el aniversario del asesinato de las hermanas Mirabal hace sesenta años, designado por ONU como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por supuesto bien recibido, pero celebrar un día y tener unas herramientas absolutamente deficientes genera impotencia: cuando la ley y la justicia mira en muchas ocasiones hacia otro lado, mientras no se eduque en igualdad de género, mientras las familias por vergüenza oculten los abusos y la violencia, mientras las oligarquías lo nieguen o lo obvien en sus entornos por prestigio...

Pero mis palabras buscan la que sociedad recuerde la violencia de género contra menores o mayores todos los días del año, que a pesar del coronavirus y todas las páginas que se necesitan para explicar lo que ocurre con el bicho, la prensa presione para que se aclaren las atrocidades cometidas contra los menores y la violencia de género, que los legisladores no se entretengan elaborando leyes sobre temas que no tienen escusa para demorarse, que los criminales no se puedan esconder tras uniformes u organizaciones de todo tipo, que la justicia sea para todos.

Esta carta es para todos los Alejandros, Manueles, Carlos, Carles, Pepes, Peps, Luises, Lluisus... para que todos los hombres y mujeres no permitan, no pongan en duda, no consientan, no oculten hechos como los que han pasado por mi cuerpo y se mantienen en mi recuerdo, cada día hay asesinatos violaciones abusos, cada día tienen que ser noticia. Ya sé que hoy no es mi día, mi día lleva pasando durante 55 años cuando sale el sol o cuando me retiro a dormir.

Muchas gracias espero no haberte molestado y que entiendas mi grito, no descansaré hasta que consiga que la sociedad se responsabilice como debe frente a hechos como los que he vivido y viven miles de menores por todo el mundo.

Un abrazo hasta pronto, la próxima vez que me cruce contigo espero tener el valor de saludarte.

Tu compañera de la academia

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