Grupos ecologistas llevan a la UE a los tribunales por la etiqueta de gas ''verde''

El gas es un potente combustible fósil que amenaza la seguridad energética europea y ha disparado el precio de la energía en toda Europa. Las ONG argumentan que esta clasificación es ilegal ya que choca con una serie de leyes clave de la UE como, en particular, la base legal de la propia Taxonomía.

Foto: Chris Liverani (Unsplash)

La Oficina de Política Europea de WWF junto con ClientEarthTransporte y Medio Ambiente (T&E), y BUND (Amigos de la Tierra Alemania), han presentado este martes un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra la negativa de la Comisión para eliminar el gas fósil de la taxonomía de finanzas sostenibles de la UE.

El Acto Delegado Complementario de la Taxonomía (ADC), aprobado con polémica en julio de 2022, clasifica determinados usos del gas como ambientalmente ''sostenibles''.

Las ONG argumentan que estos usos del gas no pueden considerarse sostenibles dado su impacto negativo en el medio ambiente. El gas fósil es una fuente energética rica en carbono y, cuando se filtra a la atmósfera, su impacto en el cambio climático es 80 veces superior al del CO2 en 20 años.

Los grupos ecologistas argumentan que la CDA choca con otras leyes de la Unión Europea, concretamente, el propio Reglamento de Taxonomía y la Ley Europea del Clima. Tampoco respeta las obligaciones de la Unión Europea en el Acuerdo de París.

Al clasificar el gas fósil como "sostenible" también se corre el riesgo de agravar la dependencia de la UE del gas fósil al aumentar la demanda comunitaria de gas, que luego debe importarse. Esto expondría a la UE a una mayor volatilidad, dependencia de los países productores y supondría una crisis de suministro en el futuro, con efectos potencialmente devastadores en las facturas de los hogares.

En el proceso judicial, las ONG sostienen que el ADC choca con las leyes de la UE como el propio Reglamento de Taxonomía y la Ley Europea del Clima. También va en contra de las obligaciones de la UE en el marco del Acuerdo Climático de París.

El Reglamento de Taxonomía exige que la clasificación de las tecnologías tenga una base científica. No obstante, la Comisión Europea fue en contra de la opinión de sus asesores científicos cuando calificó el uso de estos gases como ''sostenibles''.

La Comisión también ignoró el requisito de la Ley Europea del Clima de evaluar y considerar el impacto climático de este Acto Delegado.

Una cuestión poco reconocida es que el ADC está en desacuerdo con las políticas de gas de muchas de las instituciones financieras. La Política de Préstamos de Energía de 2019 del Banco Europeo de Inversiones descartó la financiación del gas fósil, y su presidente afirmó que "el gas se ha acabado", mientras que el mercado mundial de bonos verdes ya tiene como práctica común excluir el gas fósil.

''Calificar el gas fósil de sostenible es tan absurdo como ilegal. Va en contra del propio asesoramiento científico de la UE y socava, fundamentalmente, la credibilidad de la acción climática de la UE. El gas fósil no es limpio, no es barato y no es una fuente de energía segura'', declara Sebastien Godinot, economista sénior de la Oficina de Política Europea de WWF.

''La Taxonomía debe ayudar a la Unión Europea a cumplir sus objetivos climáticos. En cambio, esta etiqueta pretende hacer lo contrario, canalizando inversiones adicionales hacia esta fuente de energía dañina y alejándolas de las fuentes de energía realmente sostenibles. Estamos llevando a la Comisión a los tribunales con la esperanza de devolver algo de credibilidad a la Taxonomía y evitar este enorme riesgo para el clima y la seguridad energética de las personas'', continúa.

La audiencia ante el Tribunal General podría celebrarse en la segunda mitad de 2024, mientras que el dictamen de la sentencia en 2025. El resultado final anhelado sería una sentencia que obligue a la Comisión a revisar el Acto Delegado Complementario.

¿Cuáles son los impactos climáticos del gas y el metano?

La quema de gas para calefacción o generación de electricidad emite enormes cantidades de CO2. Su extracción y transporte también conduce a la liberación de metano, un gas de efecto invernadero potente y venenoso, que es 86 veces más poderoso que el dióxido de carbono en términos de cambio climático durante 20 años. Más allá del clima, el metano también tiene impactos devastadores en la salud humana, a través de la contaminación del aire, y en los ecosistemas.

Tanto la AIE como el IPCC han dicho claramente que no se deben iniciar nuevos proyectos de extracción de petróleo y gas si queremos mantener el calentamiento global dentro del límite de 1,5 °C. Un estudio reciente argumenta que para limitar el calentamiento a 1,5 °C, la extracción de gas debe reducirse en casi un tercio para fines de la década.

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