Giro 2022: la guadaña de la primera semana

Crónica de la primera semana de la primera de las grandes vueltas del calendario ciclista masculino. Una corsa rosa abierta como pocas veces en la que hay una delgada línea entre los favoritos de verdad y los aspirantes de todo tipo y condición.

Hindley celebra su victoria en el Blockhaus, en la etapa 9, ante Bardet, Carapaz y Landa. Foto: @giroditalia

El Giro 2020 debía tener su Grande Partenza en Hungría, un país en el centro de Europa que pudo soñar con una revolución de las clases populares en 1919, de la mano de Béla Kun, y que ha terminado liderando el denominado Grupo de Visegrád, con Chequia, Eslovaquia y Polonia. El fantasma fascistizante de su presidente, Viktor Orbán, sobrevuela a la egocéntrica Unión Europea. Con casi diez millones de habitantes para una extensión que es el doble de la aragonesa, su orografía es fundamentalmente llana y muy condicionada por el gran río Danubio. Magyarország acogía, dos años después, la 105 edición de la carrera más bella e impredecible. Tres etapas para disfrutar.

Una corsa rosa abierta como pocas veces, sin el ganador del año pasado (Egan Bernal: ¡recupérate mijo!), ni las estrellas eslovenas Pogacar y Roglic. De favoritismos tendríamos que empezar con Richard Carapaz (Ineos), el ecuatoriano ya ganó el Giro en 2019 y viene de hacer podio en el último Tour. Miguel Ángel López (Astana), es otro ciclista con opciones, colosal escalador si está centrado mentalmente –ha abandonado la carrera cuando leáis estas líneas-. La dupla del Bahrain puede estar ante su gran oportunidad: Mikel Landa, en su carrera fetiche, la que le dio a conocer -con 32 años, el tiempo va pasando- y por otro lado, el consistente Pello Bilbao, muy sólido esta temporada, en una gran vuelta que se le da de perlas -viene de hacer 2º en la Itzulia vasca-. Al mismo nivel que los anteriores situaríamos a Simon Yates (BikeExchange), con su espina clavada de 2018 cuando ya rozaba la victoria. Podio el año pasado y vencedor de la Vuelta 2018. Su irregularidad le condiciona mucho. Hay una delgada línea entre los favoritos de verdad y los aspirantes de todo tipo y condición. En este Giro se acentúa más esta cuestión, empezando con Wilco Kelderman (Bora), que rozó la victoria en Italia en 2020, también cabe hablar de Romain Bardet (Team DSM) o Guillaume Martin (Cofidis), y por supuesto de Joao Almeida (UAE), bien arropado, y con un motor que promete y mucho con sus 23 años. Caso aparte es el de Tom Dumoulin (Jumbo-Visma), se retiraba del ciclismo en 2021, y vuelve con ganas de dar guerra y probarse, en una carrera que ya ganó en 2017 en un bonito duelo con Nairo Quintana. Un Giro con dos aragoneses en la salida, Jorge Arcas y Sergio Samitier, ambos en Movistar, aunque el segundo ya ha tenido que dejar la carrera.

El recorrido de esta edición es bastante equilibrado, por lo menos en cuanto a la tendencia actual en el diseño de las grandes vueltas. Dos contrarrelojes que suman apenas 26 km -menos que en 2021, que ya era difícil superar cifras tan ridículas-, con el corolario de que la segunda podría ser decisiva, ya que se realizará en la última etapa, por las calles de Verona. Y hay montaña y mucha, aunque los puristas opinan que va flojo en ese sentido. La primera semana, con las llegadas en alto del Etna y Blockhaus. Una segunda semana, con jornadas de todo tipo, destacando la etapa de Turín (media montaña) y el final alpino en Cogne. Y la tercera semana, con los tappone dolomíticos de Aprica (202 km, previo paso por el Mortirolo) y Marmolada (con San Pellegrino y Pordoi), además de jornadas duras en Lavarone y Santuario di Castelmonte. Para los que gustéis de mirar los puertos del Giro y sus características os recomiendo la web Cycling Cols. Muy completa en todos los sentidos.

Recorrido del Giro 2022

Las tres etapas húngaras nos dejaron de todo. En la primera, viernes 6 de mayo, sucedió el guión esperado por la organización, con una portentosa victoria de Mathieu Van der Poel (Alpecin), en un recorrido entre Budapest y el castillo de Visegrád (195 km). El final en una subida sostenida al 5% durante 5 km hizo la selección, y allí el más fuerte sería el reciente campeón de Flandes, aunque le costó imponerse ante el eritreo Girmay (Intermarché). Caleb Ewan se fue al suelo en el sprint final. Así que la primera maglia rosa era para la joya del ciclismo holandés, quien defendería con mucha solvencia su liderato en la minicrono de 9 km por las calles de Budapest. Tres segundos le sacó Simon Yates (BikeExchange), ganador de la etapa y fiel apuesta para la general final. Tom Dumoulin (Jumbo-Visma) quedó tercero, mostrando un apto estado de forma en este inicio de carrera. El resto de favoritos, sin novedades, en una horquilla de 15-30 segundos. La tercera etapa húngara fue la menos vistosa, apta para lo que ocurrió, con sus 200 larguísimos km entre Kaposvár y Balatonfüred, una promoción turística del mayor lago de Europa central. Una volata ganada por Mark Cavendish (Quick-Step), ante Démare, Gaviria y el buen elenco de velocistas que planean por el Giro. Es la decimosexta victoria del británico en esta carrera.

La isla-mundo nos deparó un interesante contacto con la montaña tras la primera jornada de descanso, los 2000 km entre Hungría y Sicilia obligaban a este parón tan temprano. El Etna siempre saca su guadaña a pasear, en una etapa dura en la que se produjo la primera selección importante de la carrera. Superman López se retiraba, por unos problemas en la cadera. La fuga del día era de calidad, con 14 corredores, Calmejane, Vansevenant, Vilella, Conti, Taaramäe y los dos protagonistas del Etna, Juanpe López y Lennard Kämna. El gran volcán siciliano tiene varias subidas a distintas cotas de altura, un gigante de 22 km de ascensión a casi el 6% de pendiente media. Casi nada. El andaluz Juanpe (Trek) hizo su apuesta a lo grande, para ganar la etapa y vestirse de rosa, pero le salió un durísimo rival, el alemán Kämna. Quizá hubo pacto entre los dos. El del Bora se llevó la etapa y Juanpe López, un escalador lebrijano a la antigua usanza, conseguía el liderato. Por atrás, ritmo trotón del Ineos y sin ataques de los favoritos. Los escapados llegaron con dos minutos y medio. La guadaña fue leve pero dejó algún damnificado, como Dumoulin, agonizando. Siete minutos le cayeron al holandés volador.

La segunda jornada siciliana nos dejó un sprint, imponiéndose Arnaud Démare (Groupama), entre Catania y Messina, en una etapa complicada para los velocistas, ya que el paso por la Portella Mandrazzi dejó k.o. a Ewan, Cavendish o el propio Démare. En el día que Vincenzo Nibali anunció su retirada del ciclismo profesional para cuando acabe esta temporada. Eligió su ciudad natal, baño de masas y estas cosas. Se veía venir esta noticia, el tiempo pasa, y el Squalo, de la generación del 84, tendrá todo un Giro para despedirse a lo grande, de su carrera favorita.

Ya en la península Itálica, Démare conseguía su segundo parcial consecutivo, en la jornada calabresa entre Palmi y Scalea, en la turística Riviera dei Cedri. Un guión previsto para un sprint fulgurante, de foto finish, ya que Ewan y Cavendish apuraron y mucho sus opciones de triunfo. Una etapa de transición, en la que el valiente Diego Rosa (EOLO-Kometa) fue el único que intentó poner en jaque al pelotón.

La séptima etapa fue otra historia. Entre Diamante y Potenza, 4500 metros de desnivel, con varios puertos de montaña de envergadura, tras 196 km de sube y baja. Etapa ideal para fugas y Jumbo-Visma jugó de manual sus opciones, con victoria de Koen Bouwman, imponiéndose nada más y nada menos que a Bauke Mollema (Trek) y Davide Formolo (UAE), con una buena ayuda de Dumoulin, en su reciclaje tras perder las opciones de general en el Etna. Etapa de calor y desgaste, muy disputada. La guadaña se va afilando para lo que queda. La etapa de Nápoles fue preciosa. 153 km en una especie de circuito mundialista y que se desarrolló como si fuera una clásica. El aragonés Jorge Arcas (Movistar) dio en el larguero, tercero en el sprint reducido de los escapados. Estuvo a punto de estrenar su casillero de victorias como profesional. El gato al agua se lo llevó Thomas de Gendt (Lotto), experto en estas lides, bien arropado por su compañero Vanhoucke, batiendo al sprint a Gabburo (Bardiani) y al mencionado Arcas. No lo tuvieron fácil, ya que por detrás apretaron y mucho Van der Poel o Girmay, también fugados. Incluso Guillaume Martin se coló en la fiesta para auparse al cuarto puesto de la general.

Cal y arena para los ciclistas aragoneses en este Giro 2022. La de cal le tocó a Sergio Samitier. El escalador de Balbastro sufrió una caída en la etapa de Potenza y retirada. Una pena, ya que el recorrido de la corsa rosa podía darle éxitos. Resiste Arcas, la de arena, que puede convertirse en oro, si tiene suerte y alguna oportunidad más de meterse en fuga.

Esta primera crónica tiene un colofón perfecto con la etapa del domingo 15 de mayo. La jornada con final en el temible Blockhaus. 189 km, de un terreno quebrado, con el Passo Lanciano para endurecer la carrera, antes de esos 13 km al 8,4% de pendiente media, sin descansos. Una cima en los Abruzos, en la que Eddy Merckx se presentó en sociedad en 1967, antes de triturar todo, cuando se especulaba sobre si sería un clasicómano o su potencial era para las grandes vueltas. El caso es que el macizo de Majella, el refugio de los bandoleros, nos ofreció una subida entretenida, en la que todas las opciones estaban entre los hombres fuertes de la general. Por allí no apareció Simon Yates, desfondado y que se dejó 11 minutos, igual que Kelderman, otro ciclista de los favoritos al podio, 10 minutos largos. Los más fuertes fueron Carapaz -buena selección la que hizo su compañero Richie Porte-, Bardet y Landa. El viento en contra condicionó los ritmos y los ataques. Cerca de estos, casi a la par, el luchador Almeida, Pozzovivo y Hindley. El fino escalador australiano del Bora, que rozó la victoria en el Giro del COVID, se impuso en un ajustado sprint a los que acabamos de mencionar. No muy lejos, Buchmann y viejos rockeros como Nibali o Valverde. Y un Juanpe López, sufridor como pocos, salvando la maglia rosa por escasos doce segundos respecto a Almeida. La general queda apretada e interesante, esperando más pasos de la guadaña en la segunda semana. Los doce primeros clasificados, en minuto y medio. ¿Partida de ajedrez? Veremos lo que va pasando.

Justo antes de empezar el Giro nos dejaba José Luis Violeta, icono y mito del gran Real Zaragoza, el de Los Magníficos y Los Zaraguayos. El León de Torrero se nos cuela en esta crónica ya que de joven iba para ciclista. Nunca sabremos qué habría pasado, pero en la ciudad del cierzo agradecen ese cambio de deporte.

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