Giro 2021: un maravilloso campo de minas

Crónica del primer bloque de la carrera

Intratable Bernal en el sterrato. Foto: @giroditalia

Quien sabe de dolor, todo lo sabe.- Dante Alighieri

La Grande Partenza del Giro 2021 se localizaba en Torino, la ciudad que ostentó la primera capitalidad del Estado italiano, entre 1861 y 1865, y en buena lógica italianizante la organización de la carrera hace gala de patriotismo tricolore, tras 160 años de la creación de este Estado-nación. Mariano Rajoy, igual frunce el ceño, si llega esta crónica a su móvil, al pensar en esa extraña naturalización de las naciones, sin esencialismos de ningún tipo. Torino una ciudad bella en sí, ilustrada, con un pasado barroco que deslumbra -como la iglesia de San Lorenzo-, museos que son referencia a nivel mundial -como el Egipcio o el del Cine-, paseos entre calles porticadas y un ambiente afrancesado y vanguardista que merece la pena conocer.

En la 104 edición del Giro se rinde homenaje al florentino Dante Alighieri, en el 700 aniversario de su muerte, uno de los grandes de la literatura universal. Poeta prerrenacentista, sufrió el exilio durante una parte de su vida, y la decimotercera etapa saldrá de Rávena (lugar donde está enterrado) para llegar a Verona, su ciudad refugio.

Tras el Giro Covid, tan otoñal, el ciclismo vuelve a su extraña normalidad, en plena campaña mundial de vacunación, con un recorrido que parte del Piamonte para ir bajando lentamente durante la primera semana hasta Foggia, en la Apulia. No hay incursiones isleñas, dos contrarrelojes (primera y última etapa, 38 km en total) y una montaña que sigue ese guion clásico de dureza ascendente. Toda una seña de identidad de la corsa rosa. Seis finales en alto, con cimas ya míticas como el Zoncolan, algunas novedades como la llegada a Sega di Ala, y taponnes como los 212 km entre Sacile y Cortina d’Ampezzo, encadenando uno de mis puertos favoritos (la Marmolada) junto a Pordoi y Giau. O las etapas con final en Alpe di Mera y Valle Spluga-Alpe Motta, previas a la crono final milanesa. Un Giro de emboscadas, con oportunidades para los sprinters y desafíos de sterrato, 35 km de caminos de tierra en la undécima etapa hacia Montalcino. Un camino de minas hacia el infierno, con un total de 47.000 metros de desnivel acumulado.

Un Giro con variados aspirantes para suceder a un Tao Hart que no defendería su ansiada victoria. En este elenco de favoritos, la referencia inexcusable es Egan Bernal, del Ineos, tras su extraño 2020, se planta con el objetivo de lograr su segunda gran vuelta; le acompaña un equipazo, con Sivakov, Narváez o Daniel Felipe Martínez. El colombiano a lo Michelangelo Buonarroti, va a por una de sus obras maestras más exigentes. Otro que quiere dar guerra es Simon Yates (Team BikeExchange), un Giorgione de la vida, capaz de crear obras maestras (su victoria en la Vuelta 20) o de tener bajones súbitos de rendimiento. Por la esquina, se asoman los Deceuninck, con Joao Almeida, muy rocoso en su defensa del liderato en 2020, un Tiziano todoterreno, que tendrá que compartir galones con Remco Evenepoel, el talento que viene a someter al mundo ciclista pero que no ha vuelto a la competición desde su trágica caída en Lombardía, versátil como Leonardo da Vinci, veremos como acostumbra sus piernas a una prueba de tres semanas. Bajamos el escalón de opciones con Jai Hindley, el gregario que pudo ganar el Giro viene con todas las de la ley, liderando el DSM (heredero del equipo Sunweb) junto a Romain Bardet, que a sus treinta años debuta en esta carrera. Por supuesto, cabe citar a Mikel Landa (Bahrain), ante una gran oportunidad -por el recorrido, el potente equipo que trae y su estado de forma-. En un nivel inferior, aparecen otros como Aleksandr Vlasov (Astana, sube como los ángeles), Emanuel Buchmann (Bora, 4º en el Tour de 2019), Pello Bilbao (5º en 2020), o Marc Soler (Movistar, con plenos galones). Y dejo para el final a mi debilidad forofa, Vincenzo Nibali (Trek), cuya edad y la rotura de muñeca que sufrió unas semanas antes, le distancia de poder optar a lo que siempre soñó, su tercer Giro.

No todo es la pelea por la maglia rosa, un atuendo que cumple 90 años de su invención, para resaltar al primero de la general -en 1931, ese honor recayó en Learco Guerra-. El listado de sprinters es extenso, desde Viviani a Nizzolo, pasando por Cimolai, Merlier, el potente Ewan, o Groenewegen. Será de la salida Peter Sagan, tras su buen rendimiento el año pasado. Y equipos cazaetapas como el bloque de AG2R, Cofidis o Groupama, entre otros. No caben todas. Así que pasamos a la acción de la crónica de estos diez primeros días de competición...

Recorrido del Giro de Italia 2021.

La contrarreloj turinesa salía de Piazza Castello, el centro neurálgico del poder de los Saboya, unos 8 kilómetros urbanos, llanos, de pura potencia. Un trazado hecho para la exhibición portentosa del piamontés Filippo Ganna (Ineos), que vuela a más de 58 km/h, para dejar el tiempo del segundo en pura anécdota. Edoardo Affini y Tobias Foss, ambos del Jumbo-Visma, firmaron una gran crono. Y de los favoritos, destacamos a la dupla Almeida-Evenepoel, que se manejan estupendamente en la lucha contra las manetas del reloj; quedaron a menos de 20 segundos de Ganna. El resto a partir de 40 segundos, cada cual en su línea de esfuerzo.

La primera etapa en línea estaba diseñada para una volata a lo grande, y así fue, pero con sorpresa, gracias a la victoria de Tim Merlier (Alpecin), sobre Nizzolo, Viviani y Groenewegen. Una sorpresa relativa, ya que Tim había mostrado sus prestaciones con victorias de calidad este año, como Le Samyn entre otras. La fuga de Albanese, Marengo y Tagliani sirvió para el estreno de los equipos invitados, en otro clásico, ese momento de lucir patrocinador, por las carreteras piamontesas entre Stupinigi –con una preciosa residencia sabauda- y Novara, con 179 km. El lunes 10 de mayo, hubo un invitado sorpresa, Taco Van der Hoorn, el único náufrago que sobrevivió a la escapada del día, echando un precioso pulso al pelotón en los últimos kilómetros, en un terreno pestoso con final en Canale; en el sprint del gran grupo, a cuatro escasos segundos, se impuso Davide Cimolai sobre Peter Sagan. Una importante victoria para uno de los equipos más modestos del World Tour, los belgas del Intermarché-Wanty; de hecho, se estrenaban en la temporada con este parcial.

La cuarta etapa fue divertidísima, en un día de lluvia, se recorrían 186 km entre Piacenza y Sestola, con final en una localidad de turismo invernal ubicada en el espacio protegido del Frignano, con la trampa del Colle Passerino, un segunda categoría con su miga, 4 km al 10% de pendiente media, por una carretera pestosa. La jornada tuvo de todo, ya que se formó una fuga de calidad, que podía esconder sorpresas, y tuvieron margen para disputarse la victoria, en un terreno ascendente en la parte final, tanto Taaramäe como Juul-Jensen lo intentaron en cabeza de carrera, pero fue Joe Dombrowski (UAE), viniendo desde atrás, quien se llevó el gato al agua -estrenando palmarés en la vieja Europa a sus 30 años-. Las caras de los favoritos en la subida de Passerino eran premonitorias. Frío y sufrimiento. Mikel Landa rompió las hostilidades, con un ataque de peso, poco después le seguirían Bernal, Vlasov y Hugh Carthy. El principal damnificado será Almeida, y Alessandro De Marchi (Israel) se coloca de líder, gracias a su ventaja en la fuga del día. Una etapa típica del Giro, de las que hacen única a esta carrera. El equipo israelí luciría la maglia rosa, justo en una semana en la que el gobierno de este Estado luce con sanguinario orgullo un atroz ataque sobre la condenada franja de Gaza. Cruel paradoja para esconder el bulto ante tantos derechos humanos vulnerados.

La quinta etapa era llanísima, plana, entre Modena y Cattolica, a orillas del Adriático, y el guion se cumplió. Sprint del pelotón con victoria de Caleb Ewan (Lotto-Soudal), sobre Nizzolo y Viviani. La miga vino unos kilómetros antes, a tres de meta, Mikel Landa pisa suelo, clavícula rota y se acabó. Todo muy efímero para el landismo. Chocó con un operario que señalizaba una isleta. Puro ciclismo. En 2017, misma carrera y se estampó contra una moto. En el Tour ha tenido percances. Mala suerte o quizá falta de concentración. Pavel Sivakov, también tuvo que retirarse, tras besar el suelo unos kilómetros antes. Durante esta etapa, el pelotón pasó por Castelfranco Emilia, localidad de Alfonsina Strada, la única mujer en participar en esta carrera. Ya escribimos sobre ella el año pasado.

El jueves, llegaba la primera jornada seria de montaña, con final en Ascoli Piceno, un pueblo de montaña al pie de San Giacomo, en pleno Abruzzi, la frontera histórica entre el reino de las Dos Sicilias y el Estado del Vaticano. Un terreno quebrado y que dejó bonitos detalles, el primero, la sufrida victoria de etapa de Gino Mäder (Bahrain), un talento suizo de 24 años, quien ya rozó victoria en la Vuelta del año pasado (La Covatilla), y que dejó sin opciones a sus compañeros de viaje en la subida a San Giacomo (de 15 largos Km), a Mollema y Cataldo, dos perros viejos. Por detrás, Egan Bernal estuvo muy sólido en el momento en el que se destaparon los movimientos de los favoritos. A su rueda, Dan Martin, RemEvenepoel y Ciccone. Otros siguen cediendo, Jai Hindley más de dos minutos, por ejemplo. Y en esta jornada, se produce otro cambio de liderato, Attila Valter (Groupama), otro ciclista que se aprovecha de la fuga de Sestola. Un buen escalador, de 22 primaveras, otro zagal de esta maravillosa generación de jóvenes que lo rompen. Además, se convierte en el primer húngaro en comandar la general del Giro.

En esta primera semana, una de cal y otra de arena. La jornada del viernes tocaba sprint del grupo, en un terreno cómodo, entre Notaresco y Termoli (181 km), a pesar de los combativos ciclistas que se curran la fuga, de los equipos Bardiani, Androni y Eolo. El resto de equipos, los World Tour, a verlas venir. Caleb Ewan (Lotto) se anotaba su segundo parcial, imponiéndose a Cimolai y Merlier, entre otros. Gaviria trató de buscar su opción, anticipando el sprint, una señal de que ya no puede competir con los mejores de igual a igual.

Y el sábado, una buena ocasión para las fugas, 170 km entre Foggia y Guardia Sanframondi, el recorrido más sureño de este Giro de conmemoraciones. El final tenía su miga, en una bella localidad medieval con pasado normando. Un terreno abrupto, ya con buen tiempo, y la meta tras una subida sostenida de tres largos km, con rampas al 7%, así que la fuga pudo jugar sus opciones, que fueron muchas, la de Giovanni Carboni y Victor Campenaerts, pero el motor se les fundió en la ascensión final, por ahí apareció Victor Lafay (Cofidis), en el momento justo, para anotarse su primer triunfo en el World Tour. Iban todos muy justos de fuerzas, o eligieron mal el momento de atacar, como a Gavazzi o al movistar Oliveira, persiguiendo fantasmas, cuando hay que reservar fuerzas. Atrás no pasó nada. En espera del sterrato empinado del domingo.

Esta primera semana, plagada de campos de minas y sorpresas, nos deparó una fugaz puesta en escena de los favoritos al trofeo Senza Fine. Una etapa entre Castel di Sangro y Campo Felice (Rocca di Cambio), 158 km, con llegada en alto, en plenos Apeninos, tras un tramo final de sterrato de kilómetro y medio. La fuga fue de mucha calidad, con ciclistas como Gallopin, Mollema, Guerreiro o Bennett, entre otros. La imagen aterradora del día nos la dejó Matej Mohoric (Bahrein), otro de los integrantes de la escapada, con una caída tremenda bajando el Passo Godi -tuvo que retirarse por una conmoción cerebral-. El Ineos trabajó duro para minimizar la ventaja de la fuga, y justo al empezar el camino de tierra, Egan Bernal lanzó un ataque estratosférico, dejando roto el pelotón de los capos, una tremenda victoria de etapa, adornada con la maglia rosa, ya que el líder Valter se dejó 49 segundos. Lloraba el colombiano, de rabia, por todo lo que se ha especulado en el último año. A unos siete segundos, llegaron Ciccone y Vlasov, un poco más se dejó Evenepoel, Dan Martin, Damiano Caruso y el resto.

Y este bloque del Giro acaba el lunes 18, entre L’Aquila y Foligno, unos cómodos 139 km, previos a la jornada de descanso. Bora sabía cómo hacer daño y el plan salió a la perfección, ritmo fuerte en el puerto de cuarta (Vallico della Somma), a poco menos de cuarenta km de meta, descolgados los rivales, a Peter Sagan sólo le quedó soplar fuerte y cumplir. Gloria eterna para el eslovaco, un corredorazo brutal. Se impuso en el sprint seleccionado a Gaviria y Cimolai. Cuando las piernas duelen, siempre aparecen los elegidos. Ciclismo en estado puro para culminar un primer bloque muy interesante de competición.

Tras la etapa de este miércoles entre Perugia y Montalcino, en los caminos de polvo de la Toscana -con 35 kilómetros de sterrato divididos en cuatro sectores-, la general queda comandada por Bernal, sin fisuras, tras el hundimiento de Evenepoel. El colombiano apretó en el primero de los cuatro tramos de sterrato y acabó por descolgar al resto de favoritos el último puerto de tercera. Vlasov es segundo a 45", y a poco más de un minuto están Caruso, Carthy y Yates. La maglia ciclamino tiene un líder sólido en Sagan, aunque Gaviria y Cimolai no quedan lejos. Geoffrey Bouchard (AG2R) detenta la clasificación de la montaña, aunque da la impresión de que los ciclistas que luchan por la general son los máximos aspirantes a este trofeo. Un Giro en el que ya no están Landa ni Pozzovivo. Un campo de minas que empezará fuerte en el segundo bloque de la competición.


ℹ️ Más información, clasificaciones y perfiles de etapa en la web oficial del Giro de Italia.

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