El coche/vehículo individual constituye un peso pesado en el impacto climático de Francia y de Europa, pues representó el 22% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2024. Este valor del 22% incluye tanto la fabricación de dichos vehículos como como la energía necesaria para sus desplazamientos. Así comienza el texto del sector/actividad número tres, del Programa francés(1) que recogeremos con sus principales indicaciones.
Sobre su evolución: Muchos de los fabricantes anunciaban en 2022, el poder vender vehículos eléctricos con baterías en 2030, y todos igualmente, ofrecen hoy una amplia oferta de los mismos. La prohibición de vender vehículos térmicos a partir de 2035, permitirá que el parque de vehículos esté descarbonizado de aquí a 2050.
Sobre los beneficios de la electrificación, en las condiciones francesas: el vehículo eléctrico es cuatro veces menos emisor de CO2 que su equivalente térmico a lo largo de su ciclo de vida, es decir, desde su fabricación, extracción de materias primas y fabricación de la batería. El balance de carbono es tanto más débil cuanto el vehículo esté adaptado a sus usos específicos, y cuanto más ligero y más pequeño sea.
Y según un estudio reciente, el coste total del vehículo eléctrico (adquisición o alquiler, uso y mantenimiento) está a punto de alcanzar, en numerosos segmentos, un coste inferior a sus equivalentes térmicos.
En 2022 los principales grupos automovilísticos que operan en Europa anunciaban unos objetivos ambiciosos para el vehículo eléctrico, y L´ACEA (Asociación de constructores europeos de automóviles) preveía una porción del mercado, de más del 70%. En Francia, la venta de vehículos nuevos eléctricos en 2025, representó un 20% del mercado, y un 17,4 % en Europa. Si bien la gama de vehículos eléctricos disponibles es aceptable en los diferentes segmentos, no ocurre así con la oferta del vehículo eléctrico sencillo y asequible. Los constructores alegan que su demanda es muy pequeña.
Acerca de la fabricación de las baterías: su coste representa entre un 30-35% del coste total del vehículo eléctrico, y hoy por hoy, en su mayoría, se importan de Asia. En Francia se proyectan cinco fábricas de baterías, y otras 40 en Europa y Reino Unido. La capacidad prevista para las fábricas francesas será de 120 gigavatios por hora (GWh) en 2030, y de 150 GWh a partir de 2035, y con esas capacidades permitirán cubrir las necesidades para los vehículos eléctricos (particulares y utilitarios) a partir de 2030. Indica también que los componentes de las baterías son recuperables, reciclables al 90% y que, procesados de nuevo, servirán para fabricar nuevas baterías.
Sobre las estructuras de recarga: El acceso a las mismas constituye una de las dificultades que se plantean para la adquisición de un vehículo eléctrico. La situación francesa está muy bien situada dentro del conjunto europeo. Al final de 2025, disponía de 2,8 millones de puntos de recarga, repartidos entre empresas (37%), en casa de particulares (56%), y disponibles al público (7%). De acceso público, 185.000 unidades, con una proyección a 400.000 en 2030 y 800.000 en 2035.
En los edificios privados, la dificultad aparece en el caso de co-propietarios, donde se tiene que hacer frente a un flujo indeterminado de demandas de conexión, difícil de atender y también, por la demora en la provisión de materiales, así como de medios humanos disponibles. A pesar de todo, la progresión de las conexiones en ese colectivo, ha sido de un 20% entre 2024 y 2025, similar a la progresión del mercado francés del coche eléctrico.
En las autovías, la casi totalidad de las estaciones de servicio disponen ya de equipamientos con bornes de elevada potencia (mayores de 50 kilovatios (Kw), y más frecuentemente las superiores a 150 Kw) con más de 4500 puntos de recarga. De este modo puede encontrarse un borne rápido cada 50 kilómetros.
La cadena de servicios del automóvil, imprescindible en la transición, agrupa todas las actividades durante la vida de los vehículos, desde su salida de fábrica hasta el final de su reciclaje. Representa en Francia unas 140.000 empresas y 480.000 empleos. El comercio y la reparación suponen 360.000 empleos. Los desafíos ligados al desarrollo del coche eléctrico son múltiples y representan oportunidades importantes para el sector pero que tendrá que adaptarse a un volumen de actividad con tendencia a la baja en el horizonte de 2050. El empleo, en el mantenimiento de vehículos se verá afectado, pues la mano de obra, piezas y consumibles es menos importante para el mantenimiento de un vehículo eléctrico que para uno térmico.
El precio de los vehículos eléctricos, es un aspecto clave para la electrificación del sector, por tal motivo es determinante invertir en el segmento de coches pequeños, que suponen una ruptura frente a lo anterior: con un peso inferior a 1 tonelada, y un precio inferior a 15.000 €. En Francia, el mercado potencial de estos pequeños eléctricos, podría representar entre 500.000 y 600.000 vehículos nuevos al año, equivalentes a la capacidad industrial de dos fábricas.
La autonomía de los vehículos eléctricos se considera como un freno psicológico, para su adquisición, pero en realidad no es así, dado que solamente un 1% de la población (Francia) realiza a diario desplazamientos superiores a 100 km, y esa autonomía la tienen todos los eléctricos actuales. Y respecto a los tiempos de recarga, son equivalentes a los tiempos de parada en las estaciones de servicio de autopistas ó autovías, unos 30 minutos, tiempo necesario para recargar 40 Kwh (para unos 200 km), en un borne de 150 Kw.
Sobre los cuadriciclos: vehículos ligeros, sencillos, reparables y adaptables a un uso cuotidiano, ya existen, son los de categoría L7e, reconocidos a nivel europeo, con un peso límite a 450 kg (sin la batería), y con velocidad hasta 90 km/h. Con unas exigencias reglamentarias determinadas podrían mejorar su seguridad activa y pasiva y permitirles el acceso a las vías rápidas y carreteras nacionales.
Terminamos ya, recomendando la lectura global, o la de los sectores que más pueden interesar de este proyecto francés, pues ya deberíamos estar elaborando el de nuestro país, sin olvidarnos del compromiso que tenemos con los países menos favorecidos.
(1) Reussir la Transition Dans l´Incertitude: LA METHODE SHIFT EN 20 CHANTIERS. Rapport final, Avril 2026. Dans le Cadre de notre Plan Robuste pour l´Econmie Française.




