Nuestros mainates se han propuesto, como en todas las legislaturas, colocar a Aragón en el mapamundi desconociendo, pobretes, que nuestro país siempre ha estado en los mapas del mundo, al menos desde que las geógrafas los hacen.
Nuestros actuales próceres del régimen del 78, Javier Azcón y Jorge Lambán, han disfrutado de varios años de ‘paz social’ gracias, fundamentalmente, al dique de contención sobre la protesta social organizado junto a los medios de comunicación afiliados a la DGA, a su red capilar de clientelismo y a la inestimable colaboración de sus cuerpos policiales. Bajo el axioma de “paz por pan”, Lambán y Azcón se han mostrado como alumnos aventajados del capitalismo de amiguetes, regando con miles de euros a sus más cercanos y más dóciles feligreses.
Las diferencias entre los proyectos políticos de ambos son de matiz, pues ambos son especialistas en reducir los servicios públicos, en defender como única opción la tóxica economía capitalista, en potenciar la colaboración público-privada (transferencia de dinero público a manos privadas), y en vender humo a la sociedad aragonesa (reforma de La Romareda, creación de millones de puestos de trabajo, nuevos hospitales, economía verde, incremento de salarios o energía gratis para todes, entre otros muchos ejemplos), de matiz pero importantes, pues aunque comparten un grupo selecto de amiguetes (el de las familias aragonesas más poderosas económicamente) también deben velar por la gran familia socialista en el caso de Lambán y por la cofradía populista en el caso de Azcón.
Con la cercanía de la próximas elecciones parecerá que los proyectos políticos del PP y el PSOE son muy diferentes, e incluso veremos alguna agria discusión entre Lambán y Azcón, pésimo circo para asegurar el pan de los suyos.
Si Japón tiene a Godzilla, Aragón tiene a Anayeta
Otro triste ejemplo de la similitud entre el PP de Azcón y el PSOE de Lambán es que comparten sus programas políticos industrial y ambiental: sembrar el territorio aragonés, sin orden ni concierto, de enormes molinos eólicos y macrogranjas de tocinos a mayor gloria de sus empresas afines sin importarles arrasar nuestro territorio, paisajes y paisanas, y haciendo de su política de protección ambiental un cruel esperpento.
La última ocurrencia de los equipos de asesores y comunicación del PSOE de Lambán ha sido recuperar el proyecto del PP para unir las estaciones de esquí del Pirineo aragonés mediante una sucesión de telecabinas destrozando a su paso lugares sagrados para la biodiversidad que alberga el territorio aragonés, y con la intención de desviar millones de euros de fondos europeos para beneficio del grupo de amiguetes común (el club de las familias más poderosas económicamente del país).
Entre el PSOE y el PP han creado así una suerte de monstruos para destrozar Aragón: por un lado un tocino mutante gigante con aspas y vertipuertos francos en sus pancetas, que parece responder al nombre de Forestzilla. El monstruo destructor devora los más hermosos paisajes aragoneses mientras defeca toneladas de purines. Y por otro lado, a su hermano pequeño, Telesizlla: capaz de destrozar los más hermosos valles pirenaicos por pura crueldad.
Con lo que no contaban ni Lambán, ni Azcón, es con que si Japón tuvo que crear a Godzilla, la referencia pop más importante de la cultura japonesa, que salva a Japón, y a la vida en la Tierra, de la amenaza militar-nuclear, en Aragón hemos inventado a Anayeta.
Nuestro monstruo aragonés, Anayeta, ya ha librado sus primeras batallas contra Telesizlla. Y va ganando, pues entre sus más potentes armas cuenta con la movilización social, la fuerza de la razón científica y el amor de las aragonesas hacia su medio natural. Jaque mate Telesizlla, la Canal Roya no se toca.
Una vez que Anayeta haya vencido definitivamente a Telesizlla, que lo hará, aún le quedarán nuevas aventuras que correr, y no menos importantes. Deberá enfrentarse contra Forestzilla en una lucha desigual, pues este monstruo cuenta con el apoyo de todos los poderes fácticos aragoneses, abarca inmensas extensiones de territorio y se camufla dividiéndose en pequeñas partes de un todo destructor. Pero Anayeta cuenta con la inteligencia colectiva, el sentido común, el amor por nuestros paisajes, y una creciente y mantenida movilización social, y, además con un extraordinario conocimiento del medio en el que se mueve. Es pues factible, que Anayeta, emulando los mejores momentos de la lucha guerrillera antifranquista en Aragón, consiga paralizar al cruel Forestzilla y enviarlo al rincón de pensar.
A pesar de la fortaleza de Anayeta, en sus batallas contra los monstruos del PP-PSOE ya hemos sufrido algunas bajas: Castanesa, macrorenovables en Matarranya, Maestrazgo, estepas del Valle del Ebro, etc, pero son derrotas reversibles, o en el peor de los casos habrá que pasarles la factura del destrozo a los creadores de Forestzilla y Telesizlla.
Aprovechar la fuerza de Anayeta para convertir la ‘paz social’ en justicia social y ambiental, y asegurar la existencia de un paisaje habitable para nuestras próximas generaciones, sólo depende de las ganas y la rasmia que la sociedad aragonesa ponga en este empeño.
¡Feliz día del Aragón monstruoso babys!

